Viernes 2 de Septiembre de 2016

El eterno dirigente del comercio detallista

Los sacristanes según Cumsille

Pasan los presidentes y él sobrevive. Desde Allende a Bachelet, una vida llena de encontrones con La Moneda y de crítica a los acólitos de los presidentes.

Por Rodrigo Barría Reyes

Lo único que quise fue ayudar (a Bachelet). Dicen que fue una falta de respeto, pero estoy seguro que la estamos ayudando".

Instalado en su oficina del séptimo piso en calle Merced, Rafael Cumsille Zapapa se ve pequeño sentado en un sillón que enfrenta un escritorio donde destacan un enorme galvano de Bomberos y un curioso cubo tridimensional que en su interior exhibe una imagen de Carabineros. El mandamás de la Confederación del Comercio Detallista y Turismo de Chile habla con su característica voz algo rasposa y esos ojos saltones que parecieran enfatizar cada frase que lanza.

El mismo Cumsille que, el viernes pasado y en una ceremonia de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Enape), sorprendió a la Presidenta Bachelet pidiéndole que "cambie a varios sacristanes… La gente la quiere a usted, y tiene varias sacristanes que han sido los responsables de estas famosas encuestas".

Comerciante de toda la vida, su local se llama "San Rafael" y está en San Fernando desde 1960. La experiencia la adquirió del negocio de sus padres, unos palestinos que llegaron a Placilla desde el pueblo de Beit Sahour, en Belén. "Vendo abarrotes, frutos y menaje".

Antes de ser dirigente, Cumsille fue, en 1956, regidor de Requínoa. Se presentó como independiente. "La primera vez que voté fue por mí", se ríe.

Llegó a la cúspide del gremio de los comerciantes en noviembre de 1970 y adquirió relevancia nacional en un período especialmente complejo.

Tomás Moro y el general

"En febrero de 1971 Allende nos recibió en Tomás Moro. Ahí le presenté a la directiva. Le dije que contara con toda nuestra colaboración. Fue una conversación muy grata. Tenía una buena opinión de él, pero nadie pensaba lo que vendría después".

—¿Cómo eran los sacristanes de Allende? ¿Peores que los de ahora?

—No, no, nooo… Nada que hacer. Esos sacristanes fueron los grandes responsables de lo que ocurrió después.

Recuerda otros encuentros con Allende. Uno de los más importantes fue cuando, junto a otros dirigentes gremiales, presentó el llamado "Pliego de Chile".

—¿Cómo reaccionó?

—Fue una buena reunión. Yo salí optimista. Pero había personajes que se creían dueños del gobierno. La caída de Allende fue responsabilidad de sus propios partidarios.

"En otra ocasión estaba reunido con un general a cargo de una zona de emergencia en Santiago. Todo a propósito del paro de octubre del 72. Como a las tres de la mañana me llamó el Presidente. Me dijo que sabía que yo era un dirigente responsable y me pedía que hiciera lo posible para terminar con el paro. Yo le dije que teníamos el mejor ánimo, pero que debía pedirles a sus partidarios que pacificaran el país. Bueno, mientras conversaba con él, lo que yo no sabía es que había una orden de detención en mi contra. Después de eso ya no había nada más que hablar".

—Ud. siguió como dirigente y llega Pinochet. ¿Cómo fue su relación con él?

—Normal. Varias veces le dije algunos de los errores que estaba cometiendo su gobierno. Una vez, en 1982, le advertí que iba a pasar a la historia como el gran culpable de que los comerciantes que estaban en los mercados del país perdieran sus trabajos. Se lo dije en La Moneda ante 40 personas, 20 de los cuales eran aduladores. Pinochet tomó el micrófono y dijo delante de todos: "¡Agradezca Cumsille que está en mi casa o le contestaría de otra manera!". Fue duro. Estaba molesto. Pero Pinochet era muy ladino. Después se acercó y me dijo: "Así es que descontento el hombre…" Luego me invitó a un almuerzo que había y me sentó a su derecha. En el almuerzo preguntó a un ministro si lo que yo decía era verdad. El ministro dijo que sí. "¡Anule el decreto!", dijo.

Y de vuelta a los sacristanes: "Pinochet tenía sacristanes complicados. Y por culpa de algunos de ellos terminé en la cárcel por un tema con Impuestos Internos. Fue cuando un alto personaje del gobierno me dijo: Agradece que no te pasó lo de Tucapel Jiménez". Fue en ese encarcelamiento donde Cumsille aprovechó de componer el himno de los comerciantes.

"Lo dije con patriotismo"

"Patricio Aylwin nos trató muy bien. Ya nos conocía porque había dado una batalla fuerte en el gobierno militar. Hizo un gran gobierno. Frei Ruiz-Tagle también muy bien. Inauguré algunas de nuestras cenas con bailes de él y Martita. Lagos también me trató extraordinariamente bien. Un gran estadista. Excelente también fue el trato con Piñera. Participamos activamente durante su gobierno".

—Y viene Bachelet...

—Hay dos Bachelet: la del primer gobierno, con un país bastante bien, y el segundo, donde teníamos muchas esperanzas. Ha habido quizás un número exagerado de mesas de trabajo. Probablemente para legitimar lo que se decidirá después.

Cumsille dice que para el último Encuentro Nacional de la Enape, la comitiva de avanzada presidencial le dijo que la Presidenta no estaría mucho rato, por lo que todo debía ser breve. El dirigente, entonces, improvisó su discurso. "Lo único que quise hacer fue ayudar. Dicen que fue una falta de respeto, pero estoy seguro que la estamos ayudando. Y estoy seguro que ella sabe que tiene sacristanes".

—¿No se arrepiente entonces de lo que le dijo o de cómo lo dijo?

—No, porque lo dije con el mayor patriotismo. Si los sacristanes no solo son ministros, sino funcionarios que atienden al revés. ¡Oiga, si a Pinochet le hablé mucho más firme! Y si un gobierno democrático no acepta que se digan las verdades, ¿para qué seguimos hablando contra la dictadura? La falta de respeto no es mía, sino de los que actúan como sacristanes. Me quedo tranquilo porque creo que la estamos ayudando.

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