Jueves 11 de Julio de 2019

El argentino trae un plus que es la mentalidad ganadora.

Esa garra y ese amor propio nos hace diferentes, porque queremos ganar siempre”.

El jugador extranjero con más títulos en la historia de Universidad Católica, Diego Buonanotte (1988), no le quita el pecho a las balas, y pese a que ha tenido una vida marcada por golpes sicológicos (un bullado accidente futbolístico, la muerte de su padre en 2018), le gusta ir de frente en las entrevistas y responde las preguntas sin rodeos, pero pide ley pareja: que no le cambien las palabras en la nota.

Con apenas 1,61 de estatura, “el enano” se hizo un nombre en el fútbol argentino como uno de los enganches más talentosos salidos de River Plate en los últimos tiempos, debutando en 2006, y coronándose campeón con el cuadro Millonario bajo la dirección de Diego Simeone, el Cholo, en 2008 en un equipo ultraofensivo donde gravitaba junto a astros como Ariel Ortega, Alexis Sánchez, Radamel Falcao y Sebastián Abreu.

—Para los que no te conocen: ¿Quién es Diego Buonanotte?

—Yo no soy ejemplo de nada. No me gusta hablar de mí, me da un poco de vergüenza, pero después de las cosas que me han pasado, me puse el objetivo de levantarme todos los días y vivo, lucho y hago todo para darles lo mejor a mis hijos.

—¿Cómo ha sido tu adaptación personal a la sociedad chilena? ¿Te gusta el país?

—Yo estuve con el Colocho Iturra en Málaga y después en Granada, nos hicimos muy amigos, y él siempre me decía que tenía que venir a jugar a Chile, que me iba a encantar el país, y que mi juego se iba a adaptar muy bien al fútbol chileno. Y cuando llegué por primera vez acá, me acordé de él porque acá funciona todo bien. Nosotros venimos de Argentina, donde a lo mejor la cosa no está tan bien, pero en este país la gente te trata fantástico y no es solo el trato de la gente de Católica, sino que las personas en general. El chileno es muy respetuoso, amable. Esa rivalidad que nos dicen que existe entre Argentina y Chile, la verdad, es que no la vi nunca.

—¿Y tu familia?

—Tanto a mi familia como a mí, nos han tratado de maravilla. Mis hijos están en el colegio súper adaptados, mi mujer igual; de hecho, está embarazada y vamos a tener una chilenita en la familia.

—¿Cómo se va a llamar?

—Amelia, y va a nacer en las fechas patrias, en septiembre, va a ser bien chilena. Nosotros como familia estamos muy contentos en Chile porque es un país maravilloso para vivir, es un lugar tan lindo que te da para pensar quedarse a vivir el día de mañana.

“El fútbol es muy simple.

El fútbol ya está inventado”

Zurdo técnico, regateador, rápido, de buena pegada y gran habilitador, este año ha sido difícil futbolísticamente para el santafesino, pues no ha conseguido consolidarse en la titularidad del equipo de Gustavo Quinteros, pero dice que se mata en los entrenamientos de Católica, que se haya feliz viviendo en Chile, y que, en septiembre de este año, tendrá una hija chilena, Amelia, junto a su mujer, Jenny Scropanich.

—Con Mario Salas ganaste el bicampeonato en la UC y él te quiso llevar a Sporting Cristal. ¿Por qué crees que te sacó mayor rendimiento en Católica?

—Siempre digo que el fútbol es muy simple. El fútbol ya está inventado. Mario no inventó una posición para mí. Después, todo pasa por la confianza, el diálogo, la comunicación y la parte humana, que es clave. Yo creo que cuando el jugador está bien anímicamente, cuando se siente bien en un lugar, rinde al máximo. Entonces siento que Mario me dio ese respaldo que hizo que yo le pudiera devolver todo dentro de la cancha. Él hizo lo simple y por eso consiguió tener éxito en Católica.

—Dices que en el fútbol no hay nada nuevo. ¿Por qué piensas que la figura del enganche está en crisis en el fútbol moderno?

—Porque hay un miedo muy grande a perder. El fútbol ha ido cambiando, la intensidad es muy alta, ahora se corre mucho más, porque aumentó la parte física, y también porque los entrenadores y los equipos, todo el entorno del fútbol, se cuida mucho del resultado. Fíjate que no hay muchos resultados abultados, ya no se ven partidos 5 a 4, porque los equipos se cuidan y los entrenadores intentan proteger más su arco que atacar. Jugar con un enganche te obliga a sacar un 6, como se dice en Chile, o un delantero. Es más fácil sacar alguien de la parte ofensiva para cuidarte atrás que quitar un defensor y atacar más.

—Simeone dice que cada vez hay mejores jugadores, pero que se defiende peor. ¿Estás de acuerdo?

—Yo tuve al Cholo en 2008. Es un entrenador que le da mucha importancia a lo táctico. Recuerdo que hacíamos triple turno: en la mañana lo físico, en la tarde con pelota, y en el último turno hacíamos entrenamiento táctico de cuarenta minutos; él se dedicaba a hablar sobre cómo iba a jugar su equipo y a dividir a los jugadores en cada una de sus posiciones para que cada uno supiera qué movimientos tenía que hacer. Me tocó jugar ese año como extremo por izquierda —cosa que nunca había hecho— y yo sabía perfectamente cuando entraba a la cancha lo que tenía que hacer. Él no dejaba nada al azar. El Cholo como entrenador ha demostrado de todo lo que es capaz. Él se preparó muchísimo para serlo y en lo táctico es el número uno.

—¿Te sorprendieron los logros de Simeone como técnico?

—No. Con nosotros en River hizo una carrera espectacular, una Copa Libertadores fantástica donde llegamos a cuartos de final, y logramos el campeonato local. Ese 2008 éramos un equipo bastante ofensivo, distinto a lo que está haciendo en Europa. A lo mejor hoy no es tan ofensivo como lo fue cuando le tocó dirigirnos. Ese equipo de River Plate tenía muchos jugadores de ataque que cumplíamos labores defensivas.

—Tú has criticado el desempeño de los equipos chilenos en torneos extranjeros (Chile no tiene equipos compitiendo en Conmebol) porque se trata de jugar bien siempre, pero falta pragmatismo.

—Sí, pero también creo que eso les pasa a muchos equipos en Sudamérica. Estamos acostumbrados al torneo nacional y cuando salimos a jugar campeonatos internacionales, nos cuesta. A los equipos chilenos un poco más, pero tenemos que tener la capacidad para poder hacer el cambio de chip y jugar con el cuchillo entre los dientes. La Libertadores con Católica del 2017 fue muy distinta a la de este año.

—¿En qué sentido?

—Tuvimos miedo al resultado este año. En 2017 arriesgamos más de lo normal y nos quedamos sin nada, como cuando jugamos para ganar con Atlético Paranaense —con el empate entrábamos a la Sudamericana— y terminamos perdiendo el partido. Y ahora, este año, esta Libertadores fue un poco especial porque no me tocó jugar y por eso no me gusta opinar.

—¿Y respecto a la Sudamericana?

—Hicimos un partido muy malo con Independiente del Valle donde la serie se definió en Ecuador (perdieron 5 a 0). Católica no se puede dar el gusto de regalar un partido así, porque es muy difícil dar vuelta una llave con ese resultado. Cuando jugamos en Santiago, intentamos mostrar carácter, para demostrarnos que podíamos y para demostrarle a la gente que habíamos tenido una noche para el olvido. Por lo menos pudimos ganar acá y mostramos una actitud muy distinta a la que enseñamos en Ecuador. Teníamos la ilusión que podíamos darlo vuelta, pero no se pudo.

—Pese a que no estás jugando de titular, eres el extranjero con más títulos de la historia de la UC. ¿Cuál es tu balance de tu paso por Católica desde que llegaste en 2016?

—Lo que logras en el fútbol, ya quedó en el pasado. Hoy no jugás con ser el extranjero con más títulos en la historia de Católica. No vas a ser titular porque ganaste cuatro campeonatos. El fútbol es presente. Por eso me esfuerzo todos los días, en todos los entrenamientos, para tratar de ganarme un puesto en este club tan hermoso. Luego hay un entrenador que decide y hay que acatar las decisiones.

—El año pasado fue difícil porque murió tu papá.

—Sí, fue un año muy emocional por todo lo que pasó con mi padre y luché por salir campeón, y volver a estar en la Libertadores, pero no se me dio, y fue un dolor muy grande, pero en el fútbol pasan estas cosas, y uno tiene que tener la fortaleza para salir adelante.

—Has sufrido golpes importantes en tu vida, pero sigues rindiendo a alto nivel. ¿Cuán importante es tener una mentalidad ganadora para triunfar en el fútbol?

—Eso lo trae uno desde pequeño. Nosotros, los argentinos, técnicamente podemos ser inferiores al resto en Sudamérica, pero el argentino trae un plus que es la mentalidad ganadora. Esa garra y ese amor propio nos hace diferentes, pero no porque seamos mejores, sino porque queremos ganar siempre, en un entrenamiento o en un amistoso. Eso después se transmite y se nota en la cancha. En mi caso ha sido duro, pero creo que en la vida todos traemos golpes o cosas dolorosas, pero ahí está el amor propio y lo que uno tiene dentro para salir adelante.

—¿Cómo has visto a la selección argentina en la Copa América? ¿Viste el partido contra Brasil?

—Nosotros estábamos concentrados, y mirando el partido, no me di cuenta de los penales. Después con la repetición, vi que todo fue un poco extraño. No se sabe si la gente de los controles llamaron al árbitro pidiéndole que fuera a revisar la jugada, si él no quiso o no le dijeron nada. Lo lógico era que el árbitro fuera a ver el VAR y cobrara los dos penales. Desde mi lugar, como argentino, me genera duda que no se hayan cobrado, pero qué vamos a decir. Argentina perdió. Si no hubiesen estado esos penales, hubiese empatado, pero no lo vamos a saber nunca porque el que metió los goles fue Brasil y fueron dos golazos.

—¿Cuál es el problema con la selección argentina? No gana hace tiempo.

—Está todo desorganizado. Ojalá que esto sea un punto de partida para empezar a ordenarse, porque Argentina tiene una calidad de jugadores impresionante.

—¿Te da esperanza esta nueva camada, con Lautaro Martínez, De Paul, Paredes?

—Sí, hay jugadores muy buenos que están jugando en Europa, en el primer nivel, y ojalá que esta selección pueda seguir creciendo, pero desde la base de la organización, presentando un objetivo claro. Hay técnicos capacitados para volver a ganar cosas como Simeone, Gallardo, Pochettino y Heinze.

—¿Qué jugadores chilenos técnicamente te llaman la atención?

—En el fútbol chileno hay muchísimos jugadores espectaculares. Uno siempre se queda con los jugadores más famosos como Valdivia, Paredes, Pajarito Valdés, pero el Mago Jiménez, que nunca lo había visto jugar, me sorprendió. Después, a lo mejor falta algo, porque si no estaríamos todos jugando en el Barcelona, pero en la liga chilena se juega muy bien.

VOLVER SIGUIENTE