Jueves 11 de Julio de 2019

Pedro Pablo Vergara, consejero del Colegio de Abogados:

“Si Alessandri ya fue electo, mejor mantengamos lo que hay”

Aunque creía que Macarena Letelier debía asumir la presidencia, ahora Vergara prefiere evitar nuevos conflictos.

Por P. Pino M.

De todos los hombres que postularon en la última elección del Colegio de Abogados, Pedro Pablo Vergara (Rodríguez, Vergara & Cía.) fue el que obtuvo la mayor cantidad de votos, 776.

Por tres preferencias sólo lo superó Macarena Letelier, una de sus compañeras en la lista gremial. Pero el nombre de ella fue desestimado por los consejeros, quienes prefirieron reelegir a Arturo Alessandri Cohn como presidente.

A partir de ahí el colegio ha estado en un torbellino de cuestionamientos, incluyendo la renuncia de la presidenta de ENAP, Loreto Silva, y una carta de Alessandri, que puso en suspenso su cargo.

En este debate, Vergara, de quien se podría suponer tenía la segunda mejor opción para acceder a la presidencia (fue vicepresidente y ha sido consejero desde 2011), afirma que si bien era partidario de que asumiera Letelier, ahora cree que es mejor mantener la decisión en favor de Alessandri. “En mi opinión, esta elección la habían ganado las mujeres. Debíamos hacerle caso al resultado y la presidenta debía ser Macarena. Yo era vicepresidente y me habría gustado ser el presidente, estaba dispuesto a eso, pero cuando vi el resultado el último día, me dije; ‘Yo no debo ser el presidente, la preferencia la tienen ellas'”, dice.

—Pero los consejeros de su sector optaron por reelegir a Alessandri, incluso rompiendo una pequeña tradición que partió con Enrique Barros de un mandato de dos períodos.

—Yo les dije a mis compañeros que esto iba a provocar una reacción, particularmente de las mujeres, que iban a objetar el hecho de que, habiendo obtenido una votación muy alta y la primera mayoría, no se elija a una mujer. Esa fue mi postura, pero fue minoritaria. Malo haber tenido la razón, pero tengo la esperanza de que no va a pasar nada, porque tenemos un presidente y una vicepresidenta (Leonor Etcheberry) muy destacados. Ella es una muy buena representante de quienes votaron por las mujeres. Es una mesa a la que le debiera resultar mucho más fácil dirigir al colegio, porque están todos los sectores representados. Si bien se produjo una reacción, se pudo aplacar.

—Para usted, ¿Alessandri no mandó desde Asia su renuncia?

—Leo la carta de Arturo Alessandri como la petición de un voto de confianza. Él no renuncia. Dice que pone su cargo a disposición. El consejo tendrá que analizar si la entiende como una renuncia o una petición de un voto de confianza. En mi opinión personal, muy personal, si ya fue electo presidente mejor mantengamos lo que hay, porque una nueva elección de presidente lleva el riesgo de que pase lo mismo que acaba de pasar. Es imposible dejar a todos contentos.

—Desde que se conoció la carta han pasado 10 días. ¿Qué han hablado los consejeros gremiales con él?

—La idea es tratar de evitar un nuevo conflicto. Vamos a esperar que vuelva Arturo Alessandri, que vuelve esta semana, pero la idea que hemos conversado estos días ha sido que todos entendemos que lo que está pidiendo es un voto de confianza.

—Se ha publicado que una de las razones por las que Letelier no fue apoyada fue su «juventud». Pero en 1992 Urrejola asumió con 43. En cambio, la única presidenta, Olga Feliú, lo hizo con 78. ¿Queda herida la imagen del colegio al poner tal parámetro para una mujer?

—Opino que ella (Macarena Letelier) tenía que ser la presidenta. No tenía contraindicación. Todos dieron su opinión, pero diría que nadie planteó las cosas como se han dicho. Cuando se escriben, las cosas quedan muy brutales. Lo de la juventud nadie lo dijo. El hecho de ser mujer, directamente tampoco, pero se analizó que puesto que en el colegio hay mayor número de hombres, necesitábamos una presidenta y un vicepresidente.

—¿Usted es de los progresistas?

—Le quitaría épica y le pondría práctica. Soy un converso y no hay nada peor que los conversos. Cuando partió esto del voto de las mujeres, era absolutamente escéptico. Creía que alterar el orden democrático iba a ser malo, que traería imperfecciones terribles, pero las mujeres me fueron convenciendo de que no participaban, porque el mundo estaba diseñado para hombres. Me convencí de que a las mujeres había que empujarlas y por eso soy un promotor de normas que produzcan una igualdad en la participación.

Rompe protocolo

Merkel tras tiritones: Hace ceremonia sentada

La canciller alemana, Angela Merkel, rompió hoy el protocolo habitual al participar sentada en el recibimiento con honores militares de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, justo después de episodios de temblores que han dado tanto que hablar sobre su salud en las últimas semanas, según informa hoy la agencia EFE.

Merkel recibió a la primera ministra a su llegada en automóvil a la Cancillería y juntas caminaron hasta las sillas colocadas frente a la orquesta. En ese momento las dos líderes tomaron asiento, lo que marca toda una novedad en este tipo de ceremonias protocolares. En ese momento el grupo musical tocó los himnos danés y alemán.

La canciller sufrió ayer un nuevo episodio de espasmos, el tercero en poco más de tres semanas, durante el recibimiento con honores militares del primer ministro finlandés, Anti Rinne. Poco después, Merkel aclaró durante una rueda de prensa conjunta con Rinne que se encuentra “muy bien” y achacó este nuevo episodio a que todavía está procesando el que le sobrevino el 18 de junio durante el recibimiento con honores militares al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. “Me encuentro muy bien. Ya dije recientemente que todavía me encuentro en una fase de procesamiento (del incidente) de los honores militares con el presidente Zelenski. Aparentemente no está finalizado del todo, pero hay progresos y tendré que vivir con ello un tiempo”, dijo y aseguró que “no hay de qué preocuparse”.

La salud de Merkel, que el próximo 17 de julio cumplirá 65 años, ha desatado especulaciones no sólo en Alemania desde el primer episodio de espasmos, que la canciller atribuyó entonces a deshidratación.

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