Miércoles 12 de Junio de 2019
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Mujeres fantásticas

“Me gusta trabajar con amigos, y para amigos en algo que puede ayudar a alguien. Algo con humor, tristeza; cosas simples”.

La frase pertenece al emblema del cine independiente, John Cassavetes, y podría reflejar perfectamente el espíritu de “Ella es Cristina”, debut en la dirección del guionista Gonzalo Maza (“Gloria”, “Una mujer fantástica”). Hecha con poco presupuesto y con amigos repartidos en distintos ámbitos, la película toma distancia de la grandilocuencia que se espera de una carrera post-Oscar. Y esa es su mayor fortaleza: su falta de pretensiones y honestidad. Estamos ante una cinta intimista y amable que transcurre en un Santiago que el cine probablemente nunca retrató con tanto afecto, entre el Nuevo Pop Chileno, el stand-up , la ilustración y otras manifestaciones de una cultura esencialmente local.

¿Existe algo así como un cine de críticos? Aunque Maza colgó los hábitos hace años, “Ella es Cristina” esconde referencias cinéfilas con la actitud de una carta de agradecimiento. Ahí están Woody Allen, el cine Mumblecore (en especial “Funny Ha Ha”, de Andrew Bujalski, y “Frances Ha”, de Noah Baumbach), el blanco y negro (ese gran recurso expresivo que el mercado ha dado de baja), el formato estrecho de pantalla en beneficio de la intimidad (1:37:1), un extracto de la banda sonora de David Shire para “La conversación” (Francis Ford Coppola, 1974) y un guion “orgánico” que, como en “Manhattan” (Woody Allen, 1979), permite que los personajes se desarrollen más allá de ataduras argumentales. Digamos que no es fácil sintetizar la película en una sinopsis y eso es muy bueno. Podemos decir que en el centro hay dos amigas (Mariana Derderian y Paloma Salas) que enfrentan los golpes que depara la vida adulta, que el filme abarca varios meses en sus vidas (se divide en tres capítulos) y que la galería de secundarios está tan bien desarrollada como los protagónicos. Maza pareciera retratarlos a todos con cariño, más allá de sus defectos. “Ella es Cristina” es una muestra de bondad.

“Ella es Cristina”. Dirección: Gonzalo Maza. Con Mariana Derderian, Paloma Salas, Roberto Farías, Néstor Cantillana, Alejandro Goic, Claudia Celedón. Chile, 2019. Duración: 1 hora 22. BUENA.

La reina Isabelle

Esta es una rareza. Un thriller retorcido dirigido por el alguna vez políticamente comprometido Neil Jordan (“El juego de las lágrimas”) y protagonizado por una Isabelle Huppert que parece concentrar en una actuación todo el caudal de oscuridad y perversión que ha lucido en la pantalla (“La profesora de piano”, “Elle”, etc...).

Toda historia de sadismo necesita un personaje ingenuo y, en este caso, ese rol recae en Frances (Chloë Grace Moretz), una adolescente que acaba de mudarse a Nueva York luego de la muerte de su madre. Tras encontrar una cartera perdida en el metro, contactará a la dueña y cruzará toda la ciudad para encontrarla. Así llegará a la casa de una solitaria mujer europea que toca el piano y vive recordando a sus familiares muertos (Huppert). El director disfrutará transformando este azucarado melodrama sobre dos mujeres solas en un cóctel de obsesión y violencia.

“La viuda” no ofrece una historia demasiado original, pero la Huppert está de maravillas. Eso, por supuesto, no es nada nuevo. Lo que sí es primicia es el arrojo de un Jordan que ha cambiado su interés en los asuntos del IRA por el cine de explotación e, incluso, el gore. En definitiva, un sabroso e innecesario bocado.

“La viuda”. Dirección: Neil Jordan. Con Isabelle Huppert, Chloë Grace Moretz, Maika Monroe. Irlanda/EE.UU., 2018. Duración: 1 hora 38. BUENA.

Josefina Montané sugiere:

“‘Girl', en Netflix, porque es una historia que explora la problemática transgénero con sutileza y profundidad. El arte nos permite empatizar con otras realidades y la dirección, cinematografía y actuaciones en esta cinta son de tan buena factura, que hacen de este viaje un placer”.

La actriz está en cartelera con “El Test”, en Mori Parque Arauco.

En Netflix:

“Black Mirror”: Un presente distópico

Las series extendidas no pueden más que decepcionar. Es el bemol de producciones como “Black Mirror” que, desde que irrumpió gloriosamente en el año 2011, ha demostrado que la genialidad sin baches es imposible. Es que las altas expectativas le han pesado a esta quinta temporada, considerada por los seguidores como la más débil de todas, pero no olvidemos que “La Dimensión Desconocida” era también bastante irregular. Lo importante es que los guionistas siguen apostando por ofrecer comentarios críticos sobre el mundo tecnológico en que vivimos. En este caso, los tres episodios disponibles se concentran en un presente posible. El primero, aborda la realidad virtual; el segundo, las redes sociales (en clave de thriller) y el último lanza sus dardos contra la cultura de la celebridades a través de una Miley Cyrus que juega con su propia historia. Pudo haber sido bueno, pero es el episodio más débil de todos. “Black Mirror” aún no se desmorona del todo, pero está en deuda con la sagacidad que lució en un principio.

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