Martes 11 de Junio de 2019

Toma otro cariz la estrategia negociadora:

Trump fusiona amenazas económicas y de seguridad nacional para presionar a aliados

Estas últimas semanas, el Presidente de EE.UU. declaró como amenazas para la seguridad nacional a los autos japoneses y europeos, al equipo de telecomunicaciones chino y a inmigrantes mexicanos.

Por Ana Swanson y Paul Mozur

WASHINGTON.— El Presidente estadounidense, Donald Trump, hace lucir cada vez más borrosa la línea que hay entre la seguridad nacional y la seguridad económica de Estados Unidos, lo que le permite aprovechar poderosas herramientas diseñadas para castigar a los peores actores globales del mundo y redirigirlas hacia casi socios comerciales como México, Japón, China y Europa.

Estas últimas semanas Trump ha declarado como amenazas para la seguridad nacional a los autos japoneses y europeos, al equipo de telecomunicaciones chino y a los inmigrantes mexicanos. Con ello, puede utilizar facultades de la Guerra Fría para aplicar aranceles, listas negras gubernamentales y otras restricciones.

Si los gobiernos anteriores intentaron abordar por separado las amenazas económicas y las de seguridad, Trump las mezcla: considera que las prácticas comerciales de otro país son igual de peligrosas que su capacidad militar.

Un argumento desplegado ya en el “Estados Unidos primero” de su campaña de 2016, cuando prometió proteger a las empresas que él creía llevaban las de perder en el comercio global. Ya en funciones, Trump inmediatamente retiró a EE.UU. del Acuerdo TPP y abrió investigaciones contra productos importados que, según él, estaban inundando el mercado estadounidense.

Su postura se ha vuelto más agresiva estos dos años y ha terminado en una idea expansiva de seguridad nacional que deriva en una guerra económica con casi todos sus socios comerciales y aliados.

Trump amenazó con recurrir a los poderes de emergencia creados en 1977 para imponer aranceles a México, lo que lo convierte en el primer presidente en aplicar a un aliado cercano una ley tradicionalmente usada para imponer sanciones económicas a extranjeros por terrorismo.

Ha empleado mucho una ley de 1962 que le permite aumentar aranceles a las importaciones consideradas una amenaza para la seguridad nacional y, más recientemente, declaró a los autos de Europa y Japón un riesgo para Estados Unidos.

Además, el gobierno ha recurrido a una recopilación de prácticas de la Guerra Fría contra China: añadió a la lista negra a empresas como el gigante de las telecomunicaciones Huawei para que no compre productos estadounidenses y estableció nuevas restricciones sobre los tipos de tecnología —como la biotecnología y la computación de alto desempeño— que pueden exportarse al extranjero.

“Para este gobierno, todo tiene que ver con la seguridad nacional”, mencionó Chad Bown, investigador principal del Instituto Peterson para la Economía Internacional. “Todo lo que pueden tocar, entra en ese rubro. Lo usan como excusa para imponer aranceles que, de otro modo, violarían las reglas comerciales”.

Trump señala que esta postura es una respuesta a los años de diplomacia fallida que no hizo nada para evitar que los empleos, la capacidad de fabricación y la innovación salieran de Estados Unidos, amenazando el futuro del país.

“Estamos restableciendo estas verdades fundamentales: un país que no tiene fronteras no es un país”, afirmó Trump al publicar su plan nacional de seguridad en 2017. “Una nación que no protege su prosperidad dentro del país no puede proteger sus intereses en el extranjero”.

Los detractores afirman que esta estrategia está permitiendo que el gobierno de Trump termine con reglas comerciales que tienen como fin evitar que EE.UU. y otros países incrementen las barreras y se involucren en guerras comerciales interminables. Las reglas establecidas por el Congreso estadounidense y la Organización Mundial de Comercio ofrecen amplia libertad para las medidas presidenciales basadas en la protección de la seguridad nacional y permiten que el gobierno levante barreras económicas que de lo contrario no podría construir.

Sin embargo, mezclar la seguridad económica con la seguridad nacional conlleva riesgos, como tensar las relaciones con los gobiernos extranjeros y convertir los asuntos ya de por sí conflictivos —como las prácticas comerciales— en discrepancias irresolubles.

Aunque muchos legisladores en general apoyan sancionar a China, critican las sanciones a países aliados como Japón, Canadá, México y naciones europeas, pues perjudicarían a las empresas estadounidenses —cuya cadena de suministros atraviesa las fronteras— y, más adelante, generará problemas de seguridad mayores.

A principios de año, Trump declaró estado de emergencia en la frontera sur con México, y el mes pasado amenazó con imponer aranceles de hasta el 25% a los productos mexicanos. Fue el primer presidente en amenazar con aranceles mediante la Ley de Poderes de Emergencia y el primero en recurrir a ella para sancionar a un aliado cercano como México. Esta ley, fruto de la Ley de Comercio con el Enemigo, se empleó durante la Guerra Fría para imponer sanciones económicas a la Unión Soviética.

También hay tensiones por la postura de Trump hacia Europa, Japón, Corea del Sur y otros países aliados, cuyas exportaciones de metales y automóviles a EE.UU. han sido etiquetadas como amenaza para la seguridad nacional. Trump ha impuesto o amenazado con imponer aranceles utilizando una ley de la Guerra Fría, la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, la cual fue aprobada para que el Presidente John F. Kennedy impusiera aranceles para contrarrestar la amenaza económica de la Unión Soviética.

El territorio en el que la mezcla de seguridad nacional y seguridad económica ha provocado menos inquietudes es con China. Aunque la decisión del Presidente de imponer aranceles a productos chinos con valor de 250.000 millones de dólares ha generado daños económicos para empresas y los consumidores estadounidenses, los legisladores y muchos grupos industriales aceptan la idea con la esperanza de que esta presión obligue a China a cambiar sus prácticas comerciales.

Publicidad
VOLVER SIGUIENTE