Martes 11 de Junio de 2019

Pese al Brexit, sigue atrayendo inversión y subiendo en los rankings:

Las lecciones del milagro económico irlandés

Si Chile fue uno de los países que más bajaron en el ranking de competitividad mundial, Irlanda fue el tercero que más subió.

Por P. Rodillo y P. Eguiguren

A fines de mayo se dio a conocer el ranking de competitividad mundial que elabora el IMD suizo con la FEN de la Universidad de Chile. En el listado, nuestro país fue el que más bajó. Irlanda fue el tercero que más subió tras Arabia Saudita e Indonesia, pero de las tres es la que se ubica más alto, en el séptimo lugar, el mismo donde estaba en 2017 (6°). Así, Irlanda, un milagro de crecimiento económico a comienzos de los 90 pero que sufrió fuertemente tras la crisis mundial subprime de 2008 (con rescate económico incluido), vuelve a posicionarse como un ejemplo.

Y no sólo en términos de las inversiones y empresas que logra atraer —Google, Apple, Facebook, Accenture y Amazon tienen sus sedes centrales para Europa en Dublín—, sino en cómo ha enfrentado los inevitables altibajos que toda medición de este tipo tiene.

Tras salir en 2018 del top ten (se ubicó duodécimo, como uno de los coletazos del Brexit), la ministra de Empresa e Innovación, Heather Humphreys, en lugar de enredarse en explicaciones políticas, comentó: “Esto nos muestra que no debemos ser complacientes con los avances que duramente logramos en los últimos años”.

El país primero, más allá de las ideologías

Una de las principales lecciones de Irlanda ha sido la “cohesión social” y la capacidad de llegar a acuerdos de sus partidos políticos. Con 4,8 millones de habitantes, el estallido de la crisis de 2008 se produjo antes que en ningún otro país europeo. Las protestas sociales contra el Presidente del gobierno, el centrista Brian Cowen, dieron paso a una coalición entre el Fine Gael (centroderecha) y el Partido Laborista (socialdemócrata).

El gobierno aplicó severas medidas que incluyeron, entre otras, la reducción de la planta de trabajadores estatales, el recorte de los generosos beneficios de seguridad social y el alza de los impuestos. La flexibilidad laboral permitió a los empleadores reducir los salarios, lo cual mantuvo controlado el desempleo.

La coalición logró —en tiempo récord— el pago de los 48 mil millones de euros del rescate económico tras la crisis: en tres años, en 2013, lo tenían saldado. “Volvemos a ser una economía altamente competitiva”, aseguró el gobierno de esa época. “Pero si alguna lección hemos aprendido en estos años, es que la economía del boom ha tocado a su fin. El modelo al que aspiramos es el de una economía sostenible”.

El milagro

El crecimiento de Chile tras recuperarse de la recesión de comienzos de los 80 y hasta la crisis asiática de fines de los 90 fue considerado un milagro económico. Durante esos mismos años, Irlanda pasó de ser el país más pobre de Europa al ser hoy el segundo con mayor PIB per cápita, solo detrás de Luxemburgo. A modo de comparación, el promedio anual de crecimiento entre 1985 y 2000 en Chile fue de 4,6%. En el caso de Irlanda fue 5,6%.

Y esa brecha se ha ido ampliando desde entonces. Según datos del Banco Mundial, el promedio anual de crecimiento de la isla entre 2000 y 2017 fue de 5,2% versus el modesto 3,9% chileno. Y ello esconde el fuerte sacudón que provocó la crisis subprime que en 2008 y 2009 significó una contracción de la economía de 4%. Pero también un caso que llamó la atención mundial: Un crecimiento de ¡25%! en 2015 fruto de la masiva llegada de empresas que llegaron a instalarse a Dublín.

El punto de inflexión celta fue en 1973. Ese año Irlanda se convirtió en miembro de la Comunidad Económica Europea, hoy la Unión Europea (UE). Sin duda, este fue el paso más significativo que dio el país para transformar su economía. Desde que se unió a la UE, Irlanda pasó de ser una economía anticuada y dependiente de la agricultura a una próspera y moderna. El fin de los conflictos religiosos y fronterizos entre ambas irlandas (en 1998) también ayudó a mejorar la situación política interna.

Desde ahí, Irlanda, de a poco, se transformó en un destino popular para los inversores extranjeros. Especialmente para aquellos que querían entrar en la eurozona. Así, su entorno favorable para los negocios y sus bajas tasas de impuestos corporativos (12,5%, menos de la mitad que el actual 27% chileno) atrajeron a inversores de todo el mundo. The Irish Tax and Customs (el Servicio de Impuestos Internos de allá) dice que Irlanda tiene firmados acuerdos de doble tributación con 74 países, de los cuales 73 están en vigencia.

Además, desde el punto más bajo de la crisis de 2008, la tasa de desempleo ha caído 10 puntos porcentuales desde un máximo del 16% en diciembre de 2011 al 6,1% en abril de 2019. Ahora está en camino de alcanzar el “pleno empleo”, equivalente a una tasa de desempleo del 4%-5%, a principios del próximo año.

A esto se suma que, en 2014, la Ley de Empresas experimentó cambios significativos. Como resultado de los cambios, fue posible establecer varios tipos nuevos de compañías de responsabilidad limitada. El objetivo fue proporcionar más flexibilidad a los inversores extranjeros que querían abrir una empresa. Hoy existen cinco tipos de sociedades limitadas en Irlanda.

Aún hay amenazas

Pero no todo es color de rosa. El Brexit ha nublado el horizonte. En un reciente estudio encargado por el gobierno se analizaron cuatro posibles escenarios, todos los cuales hicieron que Irlanda perdiera en diversos grados.

La mejor opción para Irlanda es que el Reino Unido se quede en el Espacio Económico Europeo, similar al acuerdo que actualmente Bruselas tiene con Noruega. Eso vería una caída del PIB del 2,8% para 2030 en comparación con un escenario en que no hubiera Brexit. El peor escenario es una reversión a las reglas de la OMC en ausencia de un acuerdo comercial, el llamado Brexit “duro”. En este caso, el PIB irlandés podría caer 7% para 2030.

La amenaza económica por el posible aumento en los costos de las importaciones de bienes, tanto para el hogar como para la economía en general, es la mayor preocupación para el país.

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