Martes 11 de Junio de 2019

Lo excepcional

“Lo excepcional que surge como una manera radicalmente nueva de comprender, como una época histórica que adviene y nadie advirtió”.

Vivimos nuestras vidas esperando lo que siempre se repite. Suponiendo continuidades. Previendo el futuro. El día a día lo tendemos a experimentar como si las reglas que rigieron hasta ahora fuesen a seguir valiendo siempre.

Tal manera de comprender la existencia, personal, profesional, política, es la base de un acostumbramiento y al final del tedio. Lo que siempre se repite arriesga devenir tórpido. Es como un andar en círculos, en el círculo de lo que siempre vuelve igual, donde se va agotando el suelo sobre el que se pisa. El misterio desaparece, la acción se convierte en trámite. Quedamos encerrados en la “caja de hierro”, de la que escribía Max Weber.

Contemplamos, a veces con furor, que lo que teníamos proyectado no se cumple. Pero entonces, en cierta forma, en la crisis, en el conflicto, lo usual, lo que siempre se reitera y su banalidad quedan expuestos así, precisamente, en su banalidad. La existencia es un “misterio tremendo”, y ningún balance corporativo, ninguna teoría, ninguna ciencia ni management puede determinarlo, ni hacia el pasado ni hacia el futuro.

Misterio, misterio antes de nacer, misterio previo a la vida, misterio antes del “big bang”, misterio después de la muerte, misterio en el inconsciente, misterio en la base de cada situación.

“La regla no prueba nada, la excepción lo prueba todo”, escribe Carl Schmitt, y agrega: “En la excepción el poder de la vida real irrumpe a través de la corteza de un mecanismo”, y Søren Kierkegaard: “La excepción explica lo general y se explica a sí misma”. Aunque no explique mucho.

El misterio existencial se aloja en lo excepcional. La existencia entera se cimbra sobre una base de misterio y excepcionalidad. Ninguna regla, ningún conjunto de reglas, ni jurídicas ni morales, ni económicas ni filosóficas, puede clausurar la irrupción de lo excepcional: Lo excepcional que surge como una manera radicalmente nueva de comprender, como una época histórica que adviene y nadie advirtió, como un estadio inusitado de la existencia. En todo caso, como la emergencia de algo indeterminado que, si se lo atiende, puede ser fuente de vivificación y transformación. En tanto nos descoloca, nos saca de la reiteración de lo usual, es fuente de autenticidad y un nuevo sentido, de intensificación.

¿Quién puede persistir en la sucesión de trivialidades, si se queda ante el arcano de la noche oscura? ¿Quién, reparando con tiempo en lo abismal de cada experiencia? La vida cobra hondura. Las convenciones constantes, los mecanismos de generalización aparecen como cotos de determinación en último término impotentes, como fuentes de vana seguridad ganada al precio de la autenticidad, de la actitud de apertura a lo indeterminado. Porque lo indeterminado nos inquieta, nos causa espanto, tendemos a huir hacia lo conocido, refugiarnos, entonces, en la estrecha madriguera.

Innovación social multidimensional

Esta semana y después de cinco meses de trabajo, más de 270 personas, provenientes del Estado, la empresa privada, las instituciones sin fines de lucro y la academia, se reunieron en La Moneda para compartir con el Presidente de la República y otras autoridades del Gobierno los avances de la iniciativa «Compromiso País». A partir de la medición de pobreza multidimensional, que rigurosamente entrega la encuesta Casen, se han formado 16 mesas de trabajo correspondientes a igual número de problemas y privaciones que afectan a millones de chilenos.

Ampliar la mirada respecto a la pobreza, más allá de la falta de ingresos, es un logro por sí mismo. También lo es que todos los sectores entiendan que la tarea de superar la pobreza no corresponde exclusivamente al Estado, sino que a la sociedad en su conjunto.

Queda la parte más difícil: poner en marcha soluciones concretas que sean eficientes, sustentables y justas. Más efectivas que las que hemos logrado implementar hasta aquí como sociedad.

En otras palabras, necesitamos innovar para abordar las privaciones ya identificadas y diagnosticadas. Teniendo la innovación social un carácter multidimensional (sí, tal y como ocurre con la pobreza), hay dos aspectos que urge relevar para enfrentar de manera exitosa la tarea propuesta.

En primer lugar, un trabajo integrado, intersectorial y coordinado por parte del Estado. Los diversos ministerios, servicios y niveles regionales y locales, que muchas veces se hacen cargo de una problemática, lo hacen sin coordinación alguna. Es un mal que nos persigue desde hace décadas y que solo conduce a una ralentización de las soluciones requeridas.

En complemento, y tan importante como lo primero, es proponer soluciones que involucren fuertemente a la comunidad. En muchas de las 16 mesas de «Compromiso País», encontramos manifestaciones de pobreza vinculadas a un fuerte aislamiento social de los afectados, soledad y falta de redes de apoyo. Por ello debemos pensar en soluciones que vayan más allá de los individuos “puertas adentro”. Hoy más que nunca necesitamos recomponer los vínculos comunitarios, integrar e incluir.

Mejorar la «Ley del Telonero»

“Esta regulación suena muy positiva, pero los mecanismos a través de los cuales se quiere imponer (…) se alejan técnicamente de cómo se ejecutan los espectáculos”.

Mientras en Francia el Presidente, Emmanuel Macron, implementa una de las más llamativas promesas de su campaña, un bono de 500 euros para que cada joven pueda consumir cultura (teatro, libros, cine), en Chile pareciera que el fomento cultural no es prioridad. Resulta contradictorio que la industria de espectáculos se enfrente una y otra vez a barreras regulatorias que restringen el acceso a la cultura. Así, recibimos con cuidado la tramitación de la «Ley del Telonero», iniciativa que fomenta la participación de un artista chileno en espectáculos de artistas extranjeros. Si bien es un buen proyecto, no contempla una salida alternativa para los shows que no puedan tener a un autor nacional.

La incorporación de un telonero no es una idea nueva, sino una práctica común. Actualmente, más del 60% de los eventos cuentan con artistas chilenos, cifra que evidencia el interés de las productoras por apoyar la música local.

Esta regulación, a priori , suena muy positiva, pero los mecanismos a través de los cuales se quiere imponer esta participación se alejan técnicamente de cómo se ejecutan los espectáculos.

La norma expresa que todo evento de más de 3 mil personas deberá contar con un telonero para acceder a una exención tributaria, beneficio imprescindible para que algunos eventos se realicen. Si no, se gravará con IVA esos espectáculos, repercutiendo directamente en el consumidor, ya que el precio de las entradas aumentará y, en algunos casos, los conciertos no podrán realizarse. Es decir, el único perjudicado será el público.

Además, hay artistas que por contrato exigen que no haya preámbulo a su música. Además, hay eventos que por infraestructura tampoco lo permiten. Nos quedaremos, entonces, sin Cirque Du Soleil o Charlie García, por no contar con una salida alternativa. Asimismo, los 41 mil empleos directos e indirectos que genera la industria se verán afectados.

Para evitar esto, se debiera escuchar a la industria regulada para comprender cómo funciona el sector y cómo perjudica una sobrerregulación.

Nuestros objetivos son apoyar, promover y difundir la música chilena. Por esta razón, y por lo que venimos haciendo hace años, estamos a favor de «Ley del Telonero», pero en un marco racional cuando las condiciones del show lo permitan. Estamos seguros de que el público lo agradecerá.

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