Martes 11 de Junio de 2019

Violencia en el Instituto Nacional

“Más allá de la finalización de la toma (…) y del control de la violencia, están en juego los valores de la educación pública”.

La toma que ayer iniciaron alumnos del Instituto Nacional parece ser un nuevo capítulo en el clima irregular, marcado por la violencia, que se vive en el colegio desde (a lo menos) el último trimestre del año pasado. Profesores rociados con bencina, alumnos irrumpiendo agresivamente en las salas, lanzamiento de bombas mólotov y un enfrentamiento casi constante con Carabineros han sido parte del cuadro que ha soportado la comunidad escolar.

Parece difícil exagerar la gravedad de lo que está ocurriendo en el establecimiento, más cuando, en el último mes, unas 30 familias han optado por sacar a sus hijos del instituto, otros 11 alumnos enfrentan procesos disciplinarios por —supuestamente— haber cometido actos de violencia al interior del colegio, y cuando dos de cada tres días de clases (a cifras de mayo según el propio Instituto) han sido suspendidos o interrumpidos por episodios de violencia. Esto, y tal como lo reconocen desde el interior del colegio, ha generado un clima de división entre profesores, apoderados y alumnos sobre la formas de enfrentar este conflicto.

La postura de la Municipalidad de Santiago, sostenedor del colegio, de solicitar la presencia de un contingente de Carabineros y de permitir la revisión de mochilas (para evitar el ingreso de combustibles utilizados para fabricar las mólotov), puede ir en la dirección correcta para restablecer la deteriorada autoridad del Instituto. Sin embargo, no es claro que la medida termine por sí sola con los desórdenes al interior del colegio. Por ello, y desde una perspectiva policial, sin una efectiva tarea de identificación de los eventuales responsables de los desmanes (que, por otra parte, han sofisticado su actuar para evitar su individualización) es poco probable que éstos se terminen en el corto plazo.

Es claro que la crisis que hoy vive el Instituto Nacional, además de la progresiva pérdida de la convivencia, tiene como una de sus causas el desconocimiento del carácter propio de una comunidad escolar: la formación estudiantil requiere de ciertos marcos de autoridad. En tal sentido, y tal como lo sugirió en su momento el rector del establecimiento, sin restringir el incremento constante de la matrícula (que hoy llega a los 4.300 estudiantes); sin dotar de atribuciones a sus autoridades para lidiar con la violencia y la falta de disciplina; sin entregar un rol protagónico a los padres en la orientación de las pautas de comportamiento de sus hijos, o sin instruir a los estudiantes en que además de derechos hay también obligaciones, el escenario en el futuro solo se puede complejizar.

Más allá de la finalización de la toma (de hecho ya se han establecido mesas de discusión en torno al petitorio de los estudiantes) y del control de la violencia, están en juego los valores de la educación pública que el Instituto aún representa.

Derechos de autor

M.R.E.

Fue una imagen recurrente mientras se iniciaban ayer los trámites de legalización del Partido Repúblicano: José Antonio Kast, posando frente a las cámaras premunido de un escudo del Capitán América, que recibió de un grupo de seguidores. A simple vista parece un regalo hecho con tino: Ese grupo de adherentes piensa que el ex diputado puede convertirse en una versión criolla del héroe (con sabor a empanadas y vino tino). Además, sus colores combinan con los de nuestra bandera.

Ahora, si hay alguna persona por ahí que piense que el escudo puede ser utilizado como símbolo en una eventual campaña, se equivocan rotudamente. Marvel Comics, creador del Capitán América, jamás permitiría que alguno de sus símbolos se utilicen para tamaños fines. Los gringos, cuando se trata de derechos de autor, no perdonan, son bravísimos: Los memoriosos recuerdan el río de explicaciones que tuvo que dar Canal 13 (allá por 2004) cuando se le ocurrió utilizar la misma tipografía de la revista Rolling Stone para promocionar una teleserie.


Recursos para la Ley del Cáncer


Señor Director:

Sin ánimo de restar importancia a los numerosos problemas de salud que en lo estacional afectan a la población, es un hecho que en lo cotidiano una de las principales problemáticas para muchos chilenos es padecer de algún tipo de cáncer. Se estima que, para el 2020, será la primera causa de muerte por enfermedades en Chile.

Por ello, es necesario garantizar un financiamiento adecuado que haga posible materializar la Ley Nacional de Cáncer, cuya discusión fue aprobada por unanimidad por el Senado. Los 54 millones de pesos asignados son, a todas luces, insuficientes para financiar lo contemplado en la legislación.

La preocupación para Fundación Nuestros Hijos, y su trabajo con niños y adolescentes con cáncer, es que por falta de fondos no sea posible implementar los programas de prevención, ni los trabajos necesarios para la recuperación física, emocional y social de la gran población de sobrevivientes. Sería un triste panorama para un Chile, hasta ahora referente de la región, donde los niños con cáncer alcanzan una sobrevida del 75% a cinco años de seguimiento.

Solicitamos encarecidamente a las autoridades y legisladores explorar y proponer nuevos caminos de financiamiento para hacer realidad esta ley, que entendemos es un derecho a enfrentar y sobrevivir el cáncer en igualdad de oportunidades.

Marcela Zubieta

Presidenta Fundación Nuestros Hijos


Océano ácido


Señor Director:

No basta con celebrar el océano durante mayo, necesitamos en forma urgente que todos los días sean una celebración del cuidado del mar. La próxima conferencia sobre cambio climático (COP25), a realizarse en Chile, tendrá un fuerte énfasis en el océano como componente principal de las negociaciones climáticas.

Es virtualmente cierto que las concentraciones de dióxido de carbono atmosféricas (CO{-2}) son las más altas de los últimos 800 mil años y el océano ha absorbido cerca del 28% de los gases emitidos desde el comienzo de la revolución industrial. Es decir, la concentración de CO{-2} atmosférico sería mucho mayor sin esta absorción que realiza el océano, teniendo un importante rol en mediar los efectos del cambio climático global. El exceso de carbono atmosférico seguirá ingresando al océano, por lo que continuará acidificándose. Ecosistemas como los de la costa de Chile serán los primeros en evidenciar estos impactos, seremos espectadores de un proceso de transformación de los ecosistemas marinos respecto del estado saludable que conocimos hace décadas atrás.

Un océano acidificado, caliente y sin oxígeno puede tener un impacto radical sobre los ecosistemas costeros, sus recursos, servicios y sectores socioeconómicos. Para esta COP25, Chile tiene la oportunidad histórica de marcar un precedente para darle un sentido de urgencia y acelerar las acciones globales que nos lleven a enfrentar los desafíos del cambio climático. Para esto se debe utilizar y fortalecer todo el conocimiento científico, tecnológico y social que Chile ha desarrollado en las últimas décadas.

Nelson Lagos

Doctor en Biología, miembro de la mesa técnica «Océanos» de la COP25


Defensor mayor


Señor Director:

Al igual que los niños, los adultos mayores son considerados uno de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad. Su baja capacidad de movilizarse y la debilidad en que muchas veces se encuentran han hecho que muchas veces sean víctimas de agresiones y violencia, sin que nadie se de cuenta de ello.

De acuerdo con el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), en el año 2009 existían 419 denuncias de maltrato o de abuso, mientras que en el año 2015 esa cifra aumentó a 3.218. Siendo los casos más recurrentes la violencia intrafamiliar, el abandono y usurpación de moradas. Actualmente, no existe una tipificación legal para aquellas personas que cometen este tipo de delitos.

Es por esto que hay que valorar la implementación de la figura del «Defensor Mayor», siendo un primer paso para asesorar y ayudar legalmente a los adultos mayores que se vean expuestos a casos de abuso, maltrato o vulneraciones de sus derechos, ya que muchas veces, además de ser violentados, no cuentan con los medios para poder defenderse.

Cómo cuidamos a nuestros adultos mayores y a nuestros niños es el reflejo de la sociedad en que vivimos, por eso cada avance en el área es una muestra de que avanzamos por una mejor senda cada día.

María Ignacia Garrido

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