Miércoles 15 de Mayo de 2019

El perro fantasma

A propósito de emociones para el gran público, el cine canino despierta fanatismos y adhesiones encendidas, aunque —en el caso de la saga “La razón de estar contigo”, basada en los libros de un tal W. Bruce Cameron— contenga una trama tan bizarra como la del alma de un perro que se reencarna en distintos cuerpos caninos para no abandonar nunca a sus amos. Ahora bien, para que este tipo de cine satisfaga a su público cautivo no se necesita mucho más que una buena mascota como protagonista y un dramón que confirme todas las virtudes que se le atribuyen a los perros, especialmente el don de la fidelidad.

En este caso, la fórmula sigue funcionando a pesar de que la precuela de 2017 estuvo acompañada de una polémica relacionada con maltrato animal en el set. La controversia no impidió la existencia de esta secuela en la que Bailey sigue siendo la mascota de Ethan (Dennis Quaid), el hombre con el que compartió varias vidas desde su niñez. Pero su corazón está ahora con CJ, la nieta de Ethan, quien abandonó el hogar junto a su madre. Así, se reencarnará una vez más para acompañarla.

Si compramos el juego, “La razón de estar contigo: Un nuevo viaje” puede entretener. ¿Los bemoles? Principalmente dos: un protagonista/narrador con una lógica demasiado humana para tratarse de un perro y cierta dosis de manipulación emocional que ya parece ser inseparable del subgénero.

“La razón de estar contigo: Un nuevo viaje”. Dirección: Gail Mancuso. Con Dennis Quaid, Kathryn Prescott. China/India/Hong Kong/EE.UU., 2019.

Duración: 1 hora 48. REGULAR.

Los amantes regulares

Exceptuando ese artefacto lúdico llamado “Sábado, una película en tiempo real” (2003), el cine de Matías Bize ancló rápidamente sobre un territorio que el denominado Novísimo Cine Chileno parecía despreciar: el drama romántico con toda la carga sentimental que eso implica. Se podría decir que desde “En la cama” (2005), el calibre emocional de sus películas ha ido en aumento, lo que lo ha distanciado de las búsquedas formales de sus contemporáneos, pero lo ha acercado a un gran público que confía en una suerte de promesa tácita: que puede terminar llorando ante alguna de sus apuestas. Digamos que el rol de Bize en el contexto del alicaído mercado cinematográfico chileno no es menor. Ni tampoco lo es su sensibilidad. Aunque se mueva en un género que para algunos resulta empalagoso, el director sabe cómo narrar una historia con pocos elementos. Esa es, de alguna manera, la especialidad de la casa.

Al igual que “En la cama”, “En tu piel” (filmada en República Dominicana con elenco y equipo local) se construye con solamente dos actores en la intimidad de una habitación. La diferencia es que estos personajes se encuentran todas las semanas para tener sexo sin compromisos. Bize los desnuda sin tapujos desde el primer plano y sabe que lo complejo será desnudarlos psicológicamente a media que la curiosidad por el otro comience a romper el pacto carnal. Lo hará, por supuesto, mediante diálogos (escritos junto a su habitual colaborador: el guionista Julio Rojas) en los que se destaparán sus miedos y sus frustraciones a la luz de un sentimiento romántico —o la idealización de un amor— que irá creciendo. La distancia inicial que podamos tener frente a estos seres de catálogo (Eva Arias fue Miss República Dominicana en 2010) irá alcanzando trazos de humanidad a medida que conozcamos sus grietas. En eso Bize es especialista: en construir personajes que desafían sus propias apariencias.

“En tu piel” no es para todo tipo de público (la audiencia sensible al exceso de azúcar podría salir empalagada) y el factor dominicano puede ser una barrera, pero Bize sabe muy bien qué cine quiere hacer y lo ejecuta con habilidad y talento. “En tu piel” es algo así como el equivalente cinematográfico a una balada romántica radial.

“En tu piel”. Dirección: Matías Bize. Con Josué Guerrero y Eva Arias. Chile/República Dominicana, 2018. Duración: 1 hora 26 minutos. ENTRETENIDA.

Álvaro Gallegos sugiere:

“El documental ‘The other one', en Netflix, acerca de Bob Weir, quien fuera segunda guitarra dentro del grupo Grateful Dead. Un imperdible para quienes gustan del rock psicodélico”.

El crítico musical y compositor se alista para el estreno de una obra de su autoría en Nueva York, en el marco de un concierto con motivo del bicentenario de Walt Whitman.

En HBO-Go

“Chernobyl”: El horror

Cuesta creer que el Craig Mazin que firma los guiones de “Chernobyl” sea el mismo que estuvo detrás de comedias como “Scary Movie 3” y “¿Qué pasó ayer 2?”. Ahora se luce como un contenido artífice de historias en torno a la catástrofe que enlutó a la humanidad. Los minutos iniciales del primer capítulo (son 5 en total) no dan concesiones: estamos en 1988 y un físico nuclear soviético graba su testimonio en varios casetes antes de colgarse en su departamento de Moscú. En ellos apunta al jefe de la central por ser el culpable de un accidente cuya toxicidad fue 500 veces mayor que la bomba atómica de Hiroshima. Luego, el relato retrocede dos años y “Chernobyl” muestra una siniestra paradoja: mientras las cosas se salen de control en la central, un grupo de vecinos observa el juego de luces como si se tratara de un espectáculo. La belleza del horror se manifiesta como una epifanía en los cielos majestuosos.

Lo que no es de extrañar es que la serie cuente con la dirección de Johan Renck, quien trabajó con David Bowie en sus videos de despedida. Su nostálgica paleta de colores, la elección de una banda sonora inquietante y la fuerza de sus imágenes sitúan a “Chernobyl” en la cima.

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