Miércoles 15 de Mayo de 2019

El “líder supremo” es Ren Zhengfei

Las similitudes de Huawei con el Partido Comunista de China

Sus críticos sostienen que, tanto en su estructura como en su cultura interna, la empresa se parece a la organización que dirige al país asiático.

Por Li Yuan, NYT

En alguna ocasión, el fundador de Huawei Technologies, Ren Zhengfei les recomendó a sus altos ejecutivos que vieran una serie de televisión llamada “Prueba de identidad”. En esa producción de 2009, un espía de izquierda, que se había infiltrado en el ejército nacionalista en la guerra civil de China, lucha durante años para demostrar su lealtad e identidad tras la victoria de los comunistas.

Hoy, 32 años después de haber fundado el gigante de las telecomunicaciones con un préstamo de tres mil dólares, Ren tiene problemas para demostrar que Huawei es una empresa privada e independiente del gobierno chino.

La tarea es más urgente que nunca. En meses recientes, el gobierno de Trump ha sugerido que China podría usar el equipo de Huawei para espiar a otros países, aunque no ha ofrecido pruebas. Los críticos acusan a la empresa de estar controlada por el gobierno chino. Huawei ha negado en repetidas ocasiones estos alegatos, bajo el argumento de que los dueños de la firma son los empleados. Y que no sería capaz de espiar a sus clientes.

La compañía asiática quiere ser uno de los actores que determine el futuro tecnológico del mundo, y Ren mismo ha dicho que la empresa tal vez deba adaptarse para lograrlo.

Sin embargo, en su esencia, desde la estructura de la organización hasta la manera en que construye la lealtad de sus empleados, Huawei se parece mucho al Partido Comunista de China.

El pensamiento gerencial de Ren se detalla en el libro “¿Huawei será la siguiente en caer?”. El texto —cuyo nombre proviene del tipo de preguntas que el fundador suele hacer a sus empleados para inspirar urgencia— ofrece pistas de por qué Huawei ha tenido problemas para reconciliar sus ambiciones globales con sus valores chinos. El autor principal, Tian Tao, un profesor de administración, ha sido amigo de Ren durante dos décadas, y la misma empresa a veces obsequia copias del libro.

Un viejo problema

Huawei no es la primera institución china que no logra descifrar cómo relacionarse con el resto del mundo.

Desde finales de la década de 1800, China ha debatido qué tanto debería aprender de Occidente sin perder lo que muchas personas consideran los valores centrales de China: el patriotismo, la lealtad y los valores colectivos sobre los derechos individuales.

Durante décadas, ese modelo le funcionó bien a la nación asiática. No obstante, flaquea cuando las instituciones como Huawei comienzan establecer lazos con el resto del mundo. Muchas personas en Occidente están preocupadas de que Huawei no comparta sus valores y que pueda convertirse en el agente de un Estado totalitario.

“Tenemos nuestro propio sistema de valores. No aceptamos por completo el sistema de valores políticos de Occidente”, ha dicho Ren.

El fundador de la corporación ha mencionado que admira los sistemas legal y político de Estados Unidos porque ofrecen una mejor protección a los negocios: una idea que no le es ajena a la clase empresarial de China. Durante casi dos décadas, contrató a consultores de IBM para que ayudaran a instituir la gerencia corporativa al estilo capitalista. Para ponerse al corriente con sus competidores de Occidente, Ren alguna vez dijo que Huawei necesitaba “usar zapatos estadounidenses” aunque le dolieran los pies.

“Solo si aprendemos de ellos, les podremos ganar algún día con nuestra humildad”, ha asegurado Ren.

Aunque Huawei esté ansiosa por aprender de Occidente, su alma está impregnada de la cultura del Partido Comunista.

La estructura corporativa tiene un parecido sorprendente con la del partido. Ambas están a cargo de un grupo de siete altos funcionarios. Su programa de capacitación administrativa se llama Escuela Central del Partido, el mismo nombre de la institución del PC que capacita a líderes prometedores.

Ren también recurrió al sistema de autocrítica del partido, en el cual los trabajadores confiesan sus fechorías, y a la vez inculca una cultura castrense . Para referirse a los acuerdos más importantes, a veces los llama una “Batalla de Triangle Hill”, la alusión a un enfrentamiento durante la Guerra de Corea.

Según Ren, la última Batalla de Triangle Hill es superar a sus rivales de EEUU. Su carta anual de 2012 termina con la oración: “Con aspiraciones nobles y espíritu de equipo, estamos cruzando a zancadas el Océano Pacífico”, una referencia a la letra de una canción famosa que narra cómo el Ejército chino cruzó el río Yalu para pelear contra los estadounidenses y los surcoreanos.

Al interior de Huawei, no cabe la menor duda de que Ren es el líder supremo.“Uno no puede usar su poder de veto y de destitución con demasiada frecuencia. Una o dos veces al año son suficientes”, reza una cita de Ren, según el libro. “La disuasión nuclear solo sirve mientras la bomba no se detone”.

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