Miércoles 24 de Abril de 2019

Proudly chilean made

“El apoyo de

los australianos

a los productos

y servicios nacionales

parece un camino alternativo a las tan vilipendiadas políticas proteccionistas”.

Los resultados económicos de Australia han llamado la atención del mundo durante las últimas décadas. En efecto, fue la única economía avanzada que no experimentó una recesión durante los años 2008 y 2009, manteniendo un crecimiento del 2%. Algo similar sucedió durante la crisis asiática, cuando Australia mostró un crecimiento por sobre la media del mundo y por encima de otros países desarrollados. Adicionalmente su PIB per cápita está entre los más altos del mundo y fue ranqueado como número dos en el Índice de Desarrollo Humano, elaborado por la ONU, en 2016. La calidad de vida de las principales ciudades australianas también es célebre: el Mercer Quality of Living Survey ubica a Sydney en el puesto 11 a nivel mundial, y a Melbourne, en el 17.

El año pasado tuve la suerte de vivir en Australia y comprobar personalmente la calidad de vida y desarrollo del país. Como economista, uno de los aspectos que más me llamó la atención de este país fue el apoyo transversal que existe entre ciudadanos australianos a los productos y servicios nacionales. En cualquier tienda o supermercado es posible encontrar miles de productos con sellos como “Proudly Australian owned”, “Australian made” o “100% Australian ingredients”.

A igualdad de precio y calidad, los consumidores australianos privilegian la compra de productos cuyos ingredientes son producidos en Australia, cuyos dueños son australianos o que apoyan el desarrollo de negocios nacionales. De esta manera mantienen la riqueza generada en el país entre sus compatriotas y motivan también a que los emprendedores y empresarios australianos compitan directamente con empresas internacionales, obligándose a mejorar sus estándares de producción y generando conocimiento a nivel local.

Considerando el rol que tenemos como ciudadanos en el apoyo las iniciativas nacionales, éste parece ser un camino alternativo a las tan vilipendiadas políticas públicas proteccionistas. Esta iniciativa estaría alineada con la «teoría del empujón» propuesta por el trabajo del premio Nobel de Economía en 2017, Richard Thaler: la idea es entregar al mercado chileno información que puede afectar la toma de decisiones de consumidores que sí valoran apoyar la producción nacional.

Nuestro actual ministro de Economía llegó recientemente desde Australia, donde viajó para recoger mejores prácticas regulatorias para replicarlas en nuestro país y para motivar la inversión extranjera en Chile. Ojalá pudiésemos también replicar el ejemplo de Australia para priorizar la compra de productos chilenos. Apoyaríamos de esta manera a nuestros emprendedores y empresarios locales, y podríamos mantener la riqueza generada por los chilenos entre nuestros compatriotas.

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