Sábado 13 de Abril de 2019

Ingrid Cruz, actriz:

“Hoy en día hay más conexión con el de al lado que con la gente de poder”

Interpreta a una asesora de un candidato presidencial en la teleserie “Juegos de poder”, de Mega. A la política, cuenta, nunca la ha sentido cercana en su vida.

Por Alfredo Potthoff Navarrete

Al entrar al Palacio de la Moneda se impresionó por el silencio. Ingrid Cruz esperaba más trajín, ruido y movimiento. “Es como una iglesia”, comenta la actriz de Mega, quien interpreta a una asesora de un candidato presidencial en la teleserie «Juegos de poder». Por eso, como una forma de preparar su rol, Ingrid decidió visitar La Moneda.

La política, según Cruz, es sucia y turbia. La actriz dice no sentirse cercana a ese mundo. “Hoy en día hay más conexión con el de al lado que con la gente de poder”, reflexiona.

Ingrid Cruz ha tenido una larga trayectoria en televisión, y por eso, explica, cualquier rol le atrae. Pero confiesa que uno de los sueños que todavía le falta por concretar es hacer una serie o película en el extranjero.

—Visitaste La Moneda para preparar tu rol, ¿qué te impresiona del mundo político?

—Nunca he sido muy cercana al mundo de la política. La cercanía que uno tiene finalmente con los políticos, es con la imagen política nada más. Lo que ves en televisión. Pero hay todo un mundo detrás: están los asesores, los encargados de prensa, las secretarias. Hay mucha gente. Entonces, cuando fui a La Moneda fue para conectarme con ese mundo, con lo que ocurre detrás. No fui a ver políticos. Fui a ver el tejemaneje real de La Moneda.

—¿Algo que te sorprendiera?

—El silencio. Me impresionó el silencio de La Moneda. Es impresionante como trabajan en silencio. Es como una iglesia. La gente es muy callada. Ahora, cuando yo fui, el Presidente y la Primera Dama no estaban, porque estaban de viaje. Pero me dijeron que cuando ellos estaban, había mucho más ruido.

—¿Por qué crees que sea tan silencioso el trabajo?

—Por respeto, respeto al Palacio de la Moneda, por jerarquía, no sé. Supongo que tiene que ver con eso.

—¿Cuál es tu concepto del poder?

—Depende del lado en que se mire. Es que hay distintos tipos de poder. Aquí por lo menos hablamos del poder fáctico y del poder político. Es sucio, turbio. Uno no debería vincularse por poder, debería vincularse por emociones. En la teleserie, de eso se trata, del poder, de cómo se usa, de cuánto pesa el poder.

—Se ha hablado harto de que los chilenos están desilusionados de la política. ¿Con esta aproximación que has tenido con tu personaje crees que eso se puede revertir?

—En este minuto, no. Es una posición global. Con gobernantes como Trump, Putin, Maduro, es muy difícil. Hay pueblos completos sufriendo, y el poder prima más que lo que debería. Hoy en día hay más conexión con el de al lado que con la gente de poder. Una hormiguita no puede hacer nada, pero todas las hormiguitas sí.

“Uno tiene que provocar”

—¿Cuál puede ser el rol de los actores en estas temáticas?

—Creo que el arte es más contestatario, uno tiene que provocar, y uno tiene la opción de hacer crítica. Esa es una de las grandes motivaciones, poder decir lo que piensas, expresarte libremente. En el espectáculo, tú tienes una voz. En las redes sociales puedes sacar la voz, porque eres alguien a quien se escucha. Por los derechos de las mujeres, igualdad de derechos en toda condición.

—Has pasado por muchos proyectos y teleseries, con una trayectoria importante en Chile. ¿Sientes que todavía tienes sueños por cumplir?

—Primero, nunca parar de trabajar. Amo mi trabajo. Me encantaría poder hacer algo afuera, una serie o una película. No me imagino dejando lo que hago en Mega. Pero me encantaría hacer cosas pequeñas en países de Latinoamérica. Saber cómo se juega en otros lados. Acá he tenido la suerte de estar en todos los canales. Entonces me encantaría probar lo mismo con gente que no conozco, con equipos nuevos.

—¿En algún rol en específico?

—No, no. Tú dame, que yo juego (ríe). En eso no tengo problemas. Finalmente, uno se tiene que sentir afortunado con tener trabajo y sacar provecho a eso. Esa es mi política de vida. Es como siempre me dice mi amiga Fran, uno es el último trabajo que hace. Puedes tener una carrera increíble, pero si el último trabajo sale malo, se van a quedar con esa sensación. Eso hace que uno esté en la batalla de hacer siempre lo mejor.

—Te gusta ese desafío.

—Me gusta actuar. Me gusta actuar y me encuentro una persona afortunada de poder hacerlo y que me paguen por eso. Pero para eso hay que ganarse un espacio.

Al entrar al Palacio de la Moneda se impresionó por el silencio. Ingrid Cruz esperaba más trajín, ruido y movimiento. “Es como una iglesia”, comenta la actriz de Mega, quien interpreta a una asesora de un candidato presidencial en la teleserie «Juegos de poder». Por eso, como una forma de preparar su rol, Ingrid decidió visitar La Moneda.

La política, según Cruz, es sucia y turbia. La actriz dice no sentirse cercana a ese mundo. “Hoy en día hay más conexión con el de al lado que con la gente de poder”, reflexiona.

Ingrid Cruz ha tenido una larga trayectoria en televisión, y por eso, explica, cualquier rol le atrae. Pero confiesa que uno de los sueños que todavía le falta por concretar es hacer una serie o película en el extranjero.

—Visitaste La Moneda para preparar tu rol, ¿qué te impresiona del mundo político?

—Nunca he sido muy cercana al mundo de la política. La cercanía que uno tiene finalmente con los políticos, es con la imagen política nada más. Lo que ves en televisión. Pero hay todo un mundo detrás: están los asesores, los encargados de prensa, las secretarias. Hay mucha gente. Entonces, cuando fui a La Moneda fue para conectarme con ese mundo, con lo que ocurre detrás. No fui a ver políticos. Fui a ver el tejemaneje real de La Moneda.

—¿Algo que te sorprendiera?

—El silencio. Me impresionó el silencio de La Moneda. Es impresionante como trabajan en silencio. Es como una iglesia. La gente es muy callada. Ahora, cuando yo fui, el Presidente y la Primera Dama no estaban, porque estaban de viaje. Pero me dijeron que cuando ellos estaban, había mucho más ruido.

—¿Por qué crees que sea tan silencioso el trabajo?

—Por respeto, respeto al Palacio de la Moneda, por jerarquía, no sé. Supongo que tiene que ver con eso.

—¿Cuál es tu concepto del poder?

—Depende del lado en que se mire. Es que hay distintos tipos de poder. Aquí por lo menos hablamos del poder fáctico y del poder político. Es sucio, turbio. Uno no debería vincularse por poder, debería vincularse por emociones. En la teleserie, de eso se trata, del poder, de cómo se usa, de cuánto pesa el poder.

—Se ha hablado harto de que los chilenos están desilusionados de la política. ¿Con esta aproximación que has tenido con tu personaje crees que eso se puede revertir?

—En este minuto, no. Es una posición global. Con gobernantes como Trump, Putin, Maduro, es muy difícil. Hay pueblos completos sufriendo, y el poder prima más que lo que debería. Hoy en día hay más conexión con el de al lado que con la gente de poder. Una hormiguita no puede hacer nada, pero todas las hormiguitas sí.

“Uno tiene que provocar”

—¿Cuál puede ser el rol de los actores en estas temáticas?

—Creo que el arte es más contestatario, uno tiene que provocar, y uno tiene la opción de hacer crítica. Esa es una de las grandes motivaciones, poder decir lo que piensas, expresarte libremente. En el espectáculo, tú tienes una voz. En las redes sociales puedes sacar la voz, porque eres alguien a quien se escucha. Por los derechos de las mujeres, igualdad de derechos en toda condición.

—Has pasado por muchos proyectos y teleseries, con una trayectoria importante en Chile. ¿Sientes que todavía tienes sueños por cumplir?

—Primero, nunca parar de trabajar. Amo mi trabajo. Me encantaría poder hacer algo afuera, una serie o una película. No me imagino dejando lo que hago en Mega. Pero me encantaría hacer cosas pequeñas en países de Latinoamérica. Saber cómo se juega en otros lados. Acá he tenido la suerte de estar en todos los canales. Entonces me encantaría probar lo mismo con gente que no conozco, con equipos nuevos.

—¿En algún rol en específico?

—No, no. Tú dame, que yo juego (ríe). En eso no tengo problemas. Finalmente, uno se tiene que sentir afortunado con tener trabajo y sacar provecho a eso. Esa es mi política de vida. Es como siempre me dice mi amiga Fran, uno es el último trabajo que hace. Puedes tener una carrera increíble, pero si el último trabajo sale malo, se van a quedar con esa sensación. Eso hace que uno esté en la batalla de hacer siempre lo mejor.

—Te gusta ese desafío.

—Me gusta actuar. Me gusta actuar y me encuentro una persona afortunada de poder hacerlo y que me paguen por eso. Pero para eso hay que ganarse un espacio.

Al entrar al Palacio de la Moneda se impresionó por el silencio. Ingrid Cruz esperaba más trajín, ruido y movimiento. “Es como una iglesia”, comenta la actriz de Mega, quien interpreta a una asesora de un candidato presidencial en la teleserie «Juegos de poder». Por eso, como una forma de preparar su rol, Ingrid decidió visitar La Moneda.

La política, según Cruz, es sucia y turbia. La actriz dice no sentirse cercana a ese mundo. “Hoy en día hay más conexión con el de al lado que con la gente de poder”, reflexiona.

Ingrid Cruz ha tenido una larga trayectoria en televisión, y por eso, explica, cualquier rol le atrae. Pero confiesa que uno de los sueños que todavía le falta por concretar es hacer una serie o película en el extranjero.

—Visitaste La Moneda para preparar tu rol, ¿qué te impresiona del mundo político?

—Nunca he sido muy cercana al mundo de la política. La cercanía que uno tiene finalmente con los políticos, es con la imagen política nada más. Lo que ves en televisión. Pero hay todo un mundo detrás: están los asesores, los encargados de prensa, las secretarias. Hay mucha gente. Entonces, cuando fui a La Moneda fue para conectarme con ese mundo, con lo que ocurre detrás. No fui a ver políticos. Fui a ver el tejemaneje real de La Moneda.

—¿Algo que te sorprendiera?

—El silencio. Me impresionó el silencio de La Moneda. Es impresionante como trabajan en silencio. Es como una iglesia. La gente es muy callada. Ahora, cuando yo fui, el Presidente y la Primera Dama no estaban, porque estaban de viaje. Pero me dijeron que cuando ellos estaban, había mucho más ruido.

—¿Por qué crees que sea tan silencioso el trabajo?

—Por respeto, respeto al Palacio de la Moneda, por jerarquía, no sé. Supongo que tiene que ver con eso.

—¿Cuál es tu concepto del poder?

—Depende del lado en que se mire. Es que hay distintos tipos de poder. Aquí por lo menos hablamos del poder fáctico y del poder político. Es sucio, turbio. Uno no debería vincularse por poder, debería vincularse por emociones. En la teleserie, de eso se trata, del poder, de cómo se usa, de cuánto pesa el poder.

—Se ha hablado harto de que los chilenos están desilusionados de la política. ¿Con esta aproximación que has tenido con tu personaje crees que eso se puede revertir?

—En este minuto, no. Es una posición global. Con gobernantes como Trump, Putin, Maduro, es muy difícil. Hay pueblos completos sufriendo, y el poder prima más que lo que debería. Hoy en día hay más conexión con el de al lado que con la gente de poder. Una hormiguita no puede hacer nada, pero todas las hormiguitas sí.

“Uno tiene que provocar”

—¿Cuál puede ser el rol de los actores en estas temáticas?

—Creo que el arte es más contestatario, uno tiene que provocar, y uno tiene la opción de hacer crítica. Esa es una de las grandes motivaciones, poder decir lo que piensas, expresarte libremente. En el espectáculo, tú tienes una voz. En las redes sociales puedes sacar la voz, porque eres alguien a quien se escucha. Por los derechos de las mujeres, igualdad de derechos en toda condición.

—Has pasado por muchos proyectos y teleseries, con una trayectoria importante en Chile. ¿Sientes que todavía tienes sueños por cumplir?

—Primero, nunca parar de trabajar. Amo mi trabajo. Me encantaría poder hacer algo afuera, una serie o una película. No me imagino dejando lo que hago en Mega. Pero me encantaría hacer cosas pequeñas en países de Latinoamérica. Saber cómo se juega en otros lados. Acá he tenido la suerte de estar en todos los canales. Entonces me encantaría probar lo mismo con gente que no conozco, con equipos nuevos.

—¿En algún rol en específico?

—No, no. Tú dame, que yo juego (ríe). En eso no tengo problemas. Finalmente, uno se tiene que sentir afortunado con tener trabajo y sacar provecho a eso. Esa es mi política de vida. Es como siempre me dice mi amiga Fran, uno es el último trabajo que hace. Puedes tener una carrera increíble, pero si el último trabajo sale malo, se van a quedar con esa sensación. Eso hace que uno esté en la batalla de hacer siempre lo mejor.

—Te gusta ese desafío.

—Me gusta actuar. Me gusta actuar y me encuentro una persona afortunada de poder hacerlo y que me paguen por eso. Pero para eso hay que ganarse un espacio.

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