Jueves 14 de Marzo de 2019

Piñera abrió la opción en la reforma previsional

Expertos advierten: Con el sistema actual, no hace sentido una cotización de 18%

Algunos dudan de la cifra a alcanzar y dicen que el efecto en el mercado laboral no se solucionaría con una aplicación gradual.

Por Camilo Castellanos

“La gradualidad no mitiga en nada los daños de subir la cotización”

Salvador Valdés

Instituto Economía

y Clapes UC

“Incrementos de las cotizaciones debieran ser combinados con reformas que reduzcan

costos administrativos”

Nicholas Barr

London School of Economics

“Si suben el costo laboral muchas otras podrían verse en esa situación”

Guillermo Larraín

académico U. de Chile

Fue el mismo presidente Sebastián Piñera quien abrió la opción. “Estamos dispuestos a seguir aumentando medio punto al año la cotización hasta llegar a una cifra de 16%-18%”, dijo la semana pasada. Aumentando el 4% que propone la reforma previsional del Ejecutivo. Con esto, señaló Piñera, el país se acercaría al promedio de los países OCDE (18%).

Los expertos previsionales no creen que sea una buena idea. A pesar de que hay cierto consenso de que deberían subir las cotizaciones, advierten que con el sistema previsional actual, no se debería buscar alcanzar el promedio de la OCDE. “Las realidades de esos países son diferentes”, advierte Francisco Aravena, académico de la Universidad San Sebastián.

Los sistemas de pensiones de los países OCDE son variados y la mayoría tiene toda o parte de la cotización dirigida hacia un sistema público. Solo Chile y México tienen la totalidad de sus cotizaciones dirigidas a un sistema privado. En México, las cotizaciones solo alcanzan 6%.

En países como Australia y EE.UU. las cotizaciones son de 12%. Y, en países como Holanda, por ejemplo, donde las cotizaciones alcanzan el 20%, un 16% está dirigido a un sistema privado, similar al de las AFP, mientras que un 4% va a un sistema público de reparto.

Riesgo de informalidad

Aparte de las diferencias con los sistemas previsionales de los países OCDE, los expertos también advierten que una cotización tan alta puede golpear el mercado laboral y aumentar el endeudamiento.

El primero en sonar las alarmas fue el presidente de la CPC, Afonso Swett, advirtió que aumentar lascotizaciones significa un mayor costo para el empleo. Los expertos lo secundaron. “Un incremento del 8% en el costo del empleo simplemente generará demasiados problemas en el mercado laboral. Acabamos de ver a una empresa emblemática como Guante cerrar. Si suben el costo laboral muchas otras podrían verse en esa situación”, dice Guillermo Larraín, académico de la FEN de la U. de Chile.

Nicholas Bar, Experto en pensiones y profesor del London School of Economics, comentó a La Segunda que cualquier aumento de las contribuciones debe incluir medidas que ayuden a un incremento significativo en el empleo formal.

Aravena agrega que “la tasa de participación en sectores más vulnerables es bastante baja en Chile comparado a la OCDE”. Por esto, argumenta, hay una responsabilidad en los cotizantes de ahorrar más, pero también del gobierno en mejorar deficiencias del mercado laboral.

Según cálculos de Ciedess, una tasa de cotización adicional de 8% ó 9% con cargo al empleador podría generar una caída de 1,80% ó 2,03% en el empleo formal en el largo plazo, es decir, en 20 años.

Esta mayor informalidad también aumentaría el endeudamiento. Salvador Valdés, académico del instituto de Economía y de Clapes UC, advirtió en una carta a El Mercurio titulada “No subir la cotización a 18%”, que generaría una caída del ingreso laboral y un menor ahorro líquido. Esto llevaría a que, frente a “sorpresas en gastos prioritarios”, como en salud, los chilenos deban recurrir a créditos de consumo, disparando el número de morosos.

La gradualidad no alcanza

La respuesta ante estos efectos negativos, desde el gobierno, es que el aumento se aplicaría con gradualidad. Los expertos dudan que sea la solución.

“Se podría pensar en un horizonte largo para no afectar el mercado laboral, pero es tan fuerte el crecimiento de 8% que eventualmente puede generar un estancamiento salarial”, advierte Larraín.

Valdés es más drástico. “Si uno se mueve gradualmente a una situación mala, igual se llega a una situación mala”, dijo a La Segunda. “La gradualidad no mitiga en nada estos daños”, agrega, pero admite que sí ayudaría a reducir mayores efectos de la transición.

Para Bar la gradualidad es un requisito mínimo y Ciedess lo pone en números: “En la medida que tal incremento sea más gradual, el impacto en el empleo formal será más acotado. La gradualidad otorga mayor espacio de ajuste a las empresas para internalizar nuevos costos”, dice el gerente general, Rodrigo Gutiérrez.

Explica que, según el Informe de Productividad del gobierno, el aumento más agresivo de la tasa de cotización (de 4% que propone el gobierno) generaría una caída promedio en el empleo formal de -0,14% cada año, en lugar del -0,1% anual de la opción gradual. Esto equivaldría a un impacto negativo 40% superior al escenario con gradualidad.

Más cotización, pero

con otro sistema previsional

Hay quienes creen que si se decide avanzar más allá del 14% de cotizaciones incluido en la reforma, habría que mirar también a otros cambios.

“Subir la cotización y que todo eso se vaya a ahorro individual, no sirve en un horizonte relevante. Vamos a estar ahorrando para que en 40 años haya una generación que esté bien”, advierte Larraín. Para solucionar esto, dice, los recursos no deberían ir del todo al ahorro individual. “La forma más eficiente sería una mezcla de un seguro de cuarta edad (un pilar de reparto para la longevidad extrema), un incremento del gasto público y un poco más de ahorro individual”, dice.

Bar considera que un incremento de las cotizaciones “debiera ser combinada con reformas que simplifiquen el sistema para reducir sus costos administrativos”.

Claudia Sanhueza, académica de la U. Mayor, concuerda en que más relevante que el porcentaje de cotización, es qué se hace con los recursos. Agrega que hay dos problemas en aumentar la cotización. El primero, es que no hay confianza en las AFP. Y, segundo, que aumentar la cotización sería regresivo, es decir, que beneficiaría más a las personas más ricas. “No soluciona problema de las pensiones en la clase media”, dice. “En un sistema público, o en parte público, sí se podría a través de solidaridad”, agrega.

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