Jueves 14 de Marzo de 2019

A propósito de soborno en universidades

Por qué los padres ansiosos crian hijos que no maduran

Algunos solicitan puestos de trabajo a nombre de sus hijos, negocian sus sueldos y los acompañan a las entrevistas de trabajo.

The New York Times

Sobornar a los funcionarios de la versión estadounidense de la PSU, el Scholastic Aptitude Test (SAT), conseguir de manera trucha credenciales deportivas y pagarle a los trabajadores de la universidad. Estas son algunas de las acciones por las cuales un grupo de padres adinerados en Estados Unidos fueron acusados este martes. La carrera por asegurar un lugar para sus hijos en las universidades de elite –que incluye al empresario chileno Agustín Huneeus Quesney- es ilegal y escandalosa. Este patrón que pareciera ir expandiéndose refleja la disposición de los padres para llegar hasta las últimas consecuencias con tal de que sus hijos sean exitosos.

A medida que el futuro económico de los adultos jóvenes se vislumbra más complejo, los padres han comenzado a gastar más tiempo y dinero en sus hijos, incluso cuando éstos ya han cumplido 18 años. Según una encuesta realizada por Morning Consult para The New York Times, independiente del nivel de ingresos, una parte significativa de los padres reconoce estar involucrado en la vida diaria de sus hijos adultos, ya sea por tomar sus horas al doctor, recordarles fechas importantes o aconsejarlos en el plano romántico. Asimismo, la encuesta reflejó que gran parte de los padres apoya mensualmente a sus hijos ya mayores con dinero.

Los investigadores señalan que dentro de los factores que impulsarían esta conducta, estaría la creciente desigualdad, la importancia de contar con un título universitario y el hecho de que, por primera vez, los niños de esta generación tienen mayores probabilidades de ser menos exitosos que sus padres. Julie Lythcott-Haims, autora de "Cómo criar a un adulto: liberarse de la trampa de la preponderancia y prepararse” y ex decana de estudiantes de primer año en Stanford, explica: “Esta sensación entre los padres de que tienen que llevar a los hijos al futuro correcto, se traduce en pasar por alto el hecho de que son ellos –los hijos- los tienen que llegar allí".

Actualmente, las madres están gastando cifras históricas de tiempo y dinero en la crianza. Clases particulares e intensivos para preparar pruebas y exámenes son un claro ejemplo de la ansiedad que experimentan muchos padres una vez que sus “pequeños” alcanzan la mayoría de edad. El comportamiento, más frecuente entre familias con altos recursos, también está relacionado con padres con más estudios universitarios. Un trabajo reciente evidencia que en lugares con las mayores brechas socioeconómicas, los padres ricos gastan una proporción aún mayor a sus ingresos en sus hijos. Este escándalo de sobornos muestra hasta dónde llegarán algunos padres. En uno de los casos, se acusa a una familia de pagar US$1,2 millones para facilitar el ingreso de sus hijos a una universidad de la Ivy League.

La última encuesta de Morning Consult y The Times, arrojó que uno de cada tres padres le da a sus hijos mayores de 18 años US$100 o más por mes, y el 44% de los que tiene hijos en la universidad, pagan el préstamo por ellos. Respecto a los jóvenes, en dicho estudio la mayoría consideró que las personas deben ser financieramente independientes entre los 25 y 28 años. Investigaciones sobre el rol de los padres en la crianza, demuestran que los hijos con progenitores demasiado involucrados en su crecimiento, suelen ser más exitosos en la etapa universitaria y tienden a encontrar buenos empleos. Sin embargo, las mediciones advierten que esos jóvenes son menos autosuficientes y más propensos a enfrentar cuadros de ansiedad o depresión.

María Luisa Cortés, sicóloga “Los ayudan porque hoy hay más competencia”

María Luisa Cortés, sicóloga de la U. Andes cree que la incertidumbre del mundo actual hace que los padres sientan más preocupación por sus hijos: “A los padres de clases acomodadas no les costó tanto; antiguamente se casaban, se las arreglaban económicamente, pero ahora eso está mucho más difícil. Quieren que sean igual de exitosos que ellos y como ven que ahora hay mucha más competencia, los ayudan para que puedan llegar rápido al mismo nivel social y económico. Buscan darles mucho más de lo que ellos tuvieron. Hoy en día también los padres trabajan tanto que suplen el tiempo que no están con sus hijos con plata y con cosas materiales”.

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