Jueves 14 de Marzo de 2019

Regreso a la humorada

“Se nos viene la reforma del Estado. No hay duda de que estamos entrampados hasta hoy en el nombre; ¿será Estado Seguro o Estado Justo?”.

Fernando Balcells

No hay nada como un verano relajado, lleno de sol, de familia y de acomodos con la arena. El regreso nunca es rutinario. Volvemos a ciudades apacibles que empiezan a bufar en los subterráneos como reuniendo fuerza aeróbica y escuchando el patinar de las ruedas de un tren que está partiendo. Lo que se lee al llegar es incomprensible. Una temporada fuera del bosque pone al descubierto los disfraces del lobo. Uno entra al teatro, como invitaba a hacerlo Andrés Pérez, por la sala de maquillaje. Se pasa por el almacén del vestuario y por la utilería. Los espectadores recién llegados de la naturaleza salvaje de San Alfonso del Mar tropiezan con los aparatos de sonido, los guiones rayados y los actores que se cruzan caracterizados como ensoñaciones ligeras.

En el primer paradero nos espera el electroshock de 100 buses y el hedor que asciende y se extiende como «la cosa» saliendo de una pantalla de cine clase B. El veraneante es apaleado por los amortiguadores del bus y los apretones sin cariño en el metro. En su primer viaje ya va en camino a transformarse en invernante. Las atrocidades dichas con humor en los atascos peatonales hacen pasar como hilos de sudor enormes inundaciones de materia fecal. En los cerros incendiados y en los valles inundados, en todas partes la destrucción de las instituciones pasa colada. La selección escolar como confesión de abandono de la educación pública. Una política internacional de juguete y la elevación del engaño y la pirotecnia a categoría de Estado. La expropiación de los Fondos Previsionales y el socavamiento insidioso de las conquistas laborales; todo eso bajo la impresión retardadora y consoladora de las olas todavía frescas en nuestra imaginación.

Nos espera el atropellamiento de anuncios en la tradición del año pasado. Como si el anuncio fuera equivalente a su cumplimiento. Ya tenemos en mano la solución al Transantiago. Todo sucede como en la retórica de Fra Fra, pero acelerada. La UF sería eliminada en cinco minutos; ¡inolvidable! El Transantiago desapareció; luego será el turno de las pensiones y las AFP pasarán a llamarse UFOS. La reforma tributaria se denominará Justicia Tributaria y los cambios que se hagan en la salud serán conocidos como Salud Segura.

Se nos viene la reforma del Estado. No hay duda de que estamos entrampados hasta hoy en el nombre: ¿será Estado Seguro o Estado Justo? Lo cierto es que se invertirá en radios portátiles para todo los niveles directivos del Estado, asegurando así una comunicación a prueba de desastres. El Gobierno todavía puede recuperar el olor a nuevo. Los técnicos en comunicaciones han ofrecido encontrar una fórmula de humor gubernamental que supere al chiste corto y permita a las autoridades lucirse en un continuo de verdadera stand up comedy .

Oportunidad para el turismo de reuniones

Mónica Zalaquett

Subsecretaria de Turismo

En los próximo cinco años, unos 40 mil representantes de diversos rubros como la medicina, la geología, el deporte y el folclor llegarán a nuestro país para participar de eventos y congresos especializados.

Si bien Chile se ha convertido a lo largo de los años en uno de los destinos obligados para los amantes del «turismo aventura» —consiguiendo ser premiado tres años consecutivos como el mejor destino a nivel mundial en este tipo de experiencias—, sus atractivos también alcanzan a quienes están en busca de ciudades seguras donde puedan desarrollar eventos de alto estándar.

El Turismo de Reuniones, o «Mice», despierta cada vez mayor interés gracias a los múltiples beneficios que conlleva para los países sede, por lo que conquistar a quienes deciden dónde realizar sus seminarios y encuentros es relevante y reporta importantes dividendos. En 2018 se registró un alza de 12%, en comparación con 2017, en la cantidad de congresos ganados para que se desarrollen próximamente en el país. La realización de los 28 eventos internacionales representará ingresos por más de nueve millones de dólares.

Según datos internacionales, el Turismo «Mice» representa el 22% del turismo mundial, lo que equivale a 1.500 billones de dólares cada año. Entre sus beneficios destacan el elevado nivel de gasto de los viajeros, además de su gran aporte para combatir la estacionalidad y para regenerar los destinos.

Como país, estamos apostando fuertemente por el Turismo «Mice». Prueba de ello es que, en julio, Santiago será por tercer y último año sede de la Feria Internacional del Mercado de Reuniones de América Latina y el Caribe, la más importante de la región en esta materia y que convoca a cientos de compradores, además de las principales autoridades y representantes de la industria del turismo de Argentina, Brasil, Perú y Colombia, entre otros.

No hay duda de la importancia que el turismo tiene para el desarrollo de Chile y las oportunidades que tenemos para posicionarnos con variados productos turísticos. Ahí, el Turismo «Mice» ha comenzado a tener mayor relevancia, convirtiéndose en una gran oportunidad para las distintas regiones del país, a la vez que nos desafía a avanzar en la profesionalización de las competencias necesarias para alcanzar un posicionamiento regional como destino principal.

Retraso inexcusable

“No se entiende que después de casi veinte años no hayamos ratificado un Protocolo que es similar a los que en otras materias Chile ha suscrito”.

Los tratados internacionales de derechos humanos que ha ratificado Chile desde 1990 reconocen derechos a quienes vivan en el territorio nacional y admiten la supervisión e interpretación de las normas convencionales por parte de comités de expertos/as elegidos por los Estados. Así, el país se obliga, a través de la ratificación, a respetar y a garantizar dichos derechos en el plano nacional, a respetar la interpretación que los/las integrantes del comité hacen de las normas y a informarles cada cuatro años de los avances y dificultades en su implementación. A ello se suma la adopción de protocolos, apéndices de una convención que a veces profundizan en un aspecto a la que refieren o bien establecen cuestiones procedimentales. Esta lógica está presente en prácticamente todos los tratados y es parte medular del derecho internacional y el multilateralismo de la ONU.

La Convención sobre la «Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres» (Cedaw, por sus siglas en inglés), ratificada en 1989, sigue esta lógica: reconoce derechos, fija obligaciones para quienes ratifiquen la Convención, y establece la competencia del Comité de la Cedaw para interpretar sus normas y supervisar su cumplimiento. A ello se agrega el Protocolo Facultativo de la Cedaw, que en este caso establece un mecanismo de denuncia y uno de investigación por parte del Comité. Es este el Protocolo que está bajo la lupa del Gobierno y cuya ratificación se debate en el Senado desde 2001.

Sí, ha leído bien. Por 17 años se ha mantenido retrasada la ratificación de este Protocolo. De ahí que en numerosas ocasiones el Consejo de Derechos Humanos (ONU) y el propio Comité Cedaw han recomendado a Chile ponerse al día con la ratificación de este Protocolo para dotar a las mujeres de un mecanismo amplio de protección frente a la eventual violación a sus derechos y la negativa o imposibilidad del Estado de reparar dicha violación. Protocolos como estos permitieron que diputadas activaran la investigación del Comité de Derechos del Niño/a que mostró la violación sistemática que sufrían los niños en el Sename.

Más de una vez defendí el Protocolo en el Parlamento. Se rechazaba su ratificación porque abría la puerta al aborto, porque nuestra “idiosincrasia” es distinta, porque las integrantes del Comité son izquierdistas, etc., denotando falta de información de los senadores.

Respecto de quienes integran el Comité, se trata de expertas/os elegidas/os por los Estados parte a partir de candidaturas presentadas por los Estados parte. Es decir, dan cuenta de un abanico de posiciones político amplio, las que obviamente se inscriben en el marco de la Convención. En cuanto al aborto, el Comité ha sido más cauto que otras instancias para referirse a la necesidad de no criminalizar a las mujeres que lo practican. No se entiende que después de casi veinte años no hayamos ratificado un Protocolo que es similar a los que en otras materias Chile ha suscrito.

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