Jueves 14 de Marzo de 2019

Informe de la PDI demoró un año y cuatro meses:

Los testimonios claves contra Fuente-Alba

Si bien los gastos reservados debían ser utilizados en labores de inteligencia, jefe entre 2012 y 2014 de esta área en el Ejército reconoció que los números no le calzaban.

Por Malú Urzúa

Un año y cuatro meses tardó la Brigada Investigadora de Delitos Funcionarios de la PDI (Bridef) en realizar el “informe Fuente-Alba”, documento que describe cómo el ex Comandante en Jefe del Ejército usó un alto porcentaje de los gastos resevados que por ley se destinan al Ejército, en una serie de ítemes que no correspondían con su verdadero fin: exclusivamente labores de inteligencia.

El informe fue encargado en septiembre de 2017 por el fiscal José Morales en la arista por lavado de dinero que lleva el Ministerio Público, pidiendo a la policía analizar información obtenida por él a través de requerimientos formales al Ejército, y tomar declaración a una serie de personajes. Son casi 300 páginas que reconstruyen cómo se operó con esos dineros y cuál fue su verdadero destino final.

La investigación de la PDI sirvió además a la ministra Romy Rutherford, quien en enero recibió el informe e incluso lo citó en el procesamiento que dictó contra el ex Comandante en Jefe Juan Miguel Fuente-Alba, el 19 de febrero, atribuyéndole la malversación de casi $3.500 millones en caudales públicos con fondos reservados.

La investigación de la PDI, comandada por el subcomisario Rodrigo Millán, servirá de base al fiscal Morales para la solicitud de formalización que, ya adelantó, hará pronto respecto de Fuente-Alba.

El documento de la PDI aborda desde la operatoria y los personajes que intervenían en el cobro de los cheques para gastos reservados, su manejo en dinero en efectivo en una caja fuerte y su entrega parcializada a diferentes personas para diferentes ítemes: viajes, “mesadas” a ex Comandantes en Jefe, una parte para uso personal de Fuente-Alba, otra para regalos a autoridades, generales y sus esposas, y una para los gastos de la casa institucional asignada mientras se mantuvo en el cargo, entre 2010 y 2014.

El estilo de gastos sería parte de un problema estructural en la cultura del Ejército, según el siociólogo Augusto Varas, entrevistado en páginas 22 y 23.

“Montos no coinciden con lo realmente asignado y ejecutado por la DINE”

Una de las cosas que la PDI quiso aclarar fue si algo del dinero de gastos reservados se usó realmente en labores de inteligencia.

La versión que entregó en marzo del año pasado el ex director de Finanzas del Ejército, Sergio Gómez Bannura, ante el propio fiscal José Morales, fue clave. Ampliando una declaración anterior, Gómez —a cargo de los dineros en efectivo proveniente de los gastos reservados— contó que no recordaba haber entregado dineros a la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), salvo “en un par de oportunidades en el año 2010”.

Otros ex jefes de Finanzas, en cambio, sostuvieron que todo el dinero iba íntegro al DINE.

La PDI entrevistó entonces a ex oficiales de Inteligencia. La mayoría—incluyendo la jefa de la sección finanzas de Inteligencia a la fecha del interrogatorio, teniente coronel Paula Vargas Montes— dijo, en virtud de la Ley de Inteligencia, no poder revelar cuánto dinero se les había entregado ni confirmar si las cifras de las partidas presupuestarias que exibió la Bridef en virtud de los datos oficiales, eran realmente las que les habían llegado.

El ex director de Inteligencia del período de Fuente-Alba, Guillermo Porcile Arellano, aludió a la reserva de la información, pero sostuvo: “Respecto a las cantidades, no me puedo pronunciar… sólo puedo mencionar que fueron debidamente distribuidos a las unidades dependientes y organismos que realizaban las labores de inteligencia, como asimismo debidamente ejecutados por éstos. Me consta según los resultados obtenidos y que me fueron exhibidos”.

El ex director de Inteligencia del período 2012-2014, Sucre Elgueta Segura, fue más locuaz. Después de insistir en que “sobre las cantidades no me puedo pronunciar”, contrastado con las partidas presupuestarias oficiales y los informes entregados por el Ejército a la Contraloría (con el desglose general de los gastos en Inteligencia), admitió:

“Debo indicar que dichas sumas de dinero en efectivo… bajo ninguna circunstancia coinciden con los montos efectivamente recibidos y retirados tanto por mí como por los oficiales de finanzas (de la DINE)”. “Era imposible no saber el dinero retirado por ellos”, agregó.

Reveló también que los informes de buen uso de los gastos reservados que eran entregados a la Contraloría no los fabricaba el jefe de Inteligencia, sino la Dirección de Finanzas de la Comandancia en Jefe. En ese contexto, reiteró: “Bajo ninguna circunstancia tengo injerencia en los montos registrados en dicho documento, toda vez que estos no coinciden con lo realmente asignado y ejecutado por la DINE anualmente… Los valores o montos asociados a los ítems registrados en los oficios de rendición de cuentas de los años consultados, no fueron (…) registrados por mí, desconociendo quién fue la persona que lo realizó. A su consulta y exhibición de dichos documentos, el oficio se genera y confecciona en la DIFE”.

El ex subdirector de Ejecución presupuestaria y ex jefe del departamento de presupuesto de la Dirección de Finanzas del Ejército, José Pavlicevic Galleguillos, aportó un dato adicional, y más específico:

“Fui encargado de retirar tres o cuatro veces al año, cada una de las remesas de dinero en efectivo, en moneda nacional y extranjera; cuyos montos totales según recuerdo, correspondían a las sumas de $1.000.000 (miles) y US$2.000 (miles). Este dinero era custodiado por el suscrito en la caja fuerte que mantenía en mi oficina y durante el día, por instrucción del DIFE correspondiente, debía efectuar la pertinente distribución. Bajo dicho contexto y si bien recuerdo, aproximadamente entre el 40 o 50% de los montos en efectivo (pesos y dólares) se los entregaba directamente (años 2008-2009) en mi oficina al teniente coronel Jorge Cortés Díaz, jefe de Finanzas de la Comandancia en Jefe, a cargo del general Oscar Izurieta Ferrer, sin existir algún tipo de respaldo respecto de dicha entrega y/o recepción. El otro porcentaje se lo entregaba bajo la misma modalidad al jefe de Finanzas de la DINE, teniente coronel Guillermo Oliver”.

Servicios en casa incluían grupo de piano y violín de origen polaco

Los dos encargados del funcionamiento de la casa del ex comandante en jefe prestaron declaración respecto de la forma en que administraban el recinto y del estilo empleado por la esposa del genera Juan Miguel Fuente Alba, Anita Pinochet.

El primer testimonio corresponde al teniente coronel (r) Rodolfo Hidalgo Fariña, quien revela que al informarle de sus funciones, Fuente-Alba le dijo que debía encargarse de su domicilio, incluyendo todo lo concerniente a “gastos en alimentación, bebidas, licores, vinos y champagne, tanto para el personal como para la familia Fuente-Alba (incluyendo a su hijo Fernando)… regalos de cumpleaños tanto para visitas como para la familia Fuente-Alba (incluidos hijos, nueras y nietos)… debía preocuparme de coordinar las reuniones o eventos protocolares a realizarse en la casa, me refiero al tema logístico, ornamentación floral y contratación de violinista y pianista entre otros”.

Para desempeñar su función, el comandante en jefe lo presentó con el jefe de Finanzas, coronel Jorge Cortés Díaz, ante quien, asegura, debía presentarse los primeros días de cada mes para recibir $ 10 millones en efectivo “en un sobre color café”. “El coronel Cortés me indicó que no debía firmar ningún tipo de respaldo por la recepción de este dinero”.

Luego detalla: “$2 millones quedaban guardados en la caja fuerte a mi cargo; $ 8 millones en otra caja a cargo del jefe de la plana mayor, suboficial Mauricio Vera Figueroa”, quien debía pagar a dos jardineros, bonos de $ 80 mil a todo el personal administrativo, que eran “21 personas de planta del Ejército, cuyos cargos corresponden a los mayordomos, conductores, telefonista, cocineros y auxiliar de mantención”. Dice que sólo en gastos básicos se desembolsaban $3.200.000, más $250.000 por cable.

“Cada uno de los eventos también implicaba hacer gastos en ornamentación y flores por sumas aproximadas a $800 mil por cada evento y a través de una persona particular de nombre Olga Pesce, conocida de doña Anita Pinochet, a quien se le pagaba en efectivo y en otras ocasiones se le depositaba”.

“Lo relacionado con la música (grupo de piano y violín de origen polaco) y banquetería (Francesca Margossini y Pablo Montt) era contratado y contactado por la Secretaría General y cancelado por ellos, previa aceptación y selección por parte de doña Anita Pinochet”, añade.

Agrega que “habitualmente, doña Anita me solicitaba que le comprara algunos regalos para amistades como pañuelos y/o enchapes en Hermes de Alonso de Córdova, Pineda Covalin en el Hotel W o insumos de cocina en la tienda Verónica Blackburn (amiga de ella fallecida en 2016) de Alonso de Córdova, para su uso personal. Estos gastos eran de $ 600 mil, aproximadamente”.

“Por otra parte, por instrucción verbal del comandante en jefe, a fines de cada año el coronel Cortés me entregaba bajo la misma modalidad y en efectivo la suma de $20 millones para la confección de un regalo para las señoras de los generales que pasaban a retiro; una medalla con cadena de oro para las señoras de los ascendidos y una pulsera con una moneda de oro para las señoras de los generales que pasaban a retiro. La gestión la realizaba directamente yo, bajo la orientación y supervisión de doña Anita y a través de la Casa o Medallas Hours… ella seleccionaba y yo pagaba, sin recibir boleta alguna”.

La versión del suboficial a cargo, Mauricio Vera, confirma gran parte de los detalles y agrega que los choferes destinados eran seis y que en algunas ocasiones depositó dineros en las cuentas personales del general Fuente-Alba, que este último le entregaba por mano.

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