Viernes 8 de Marzo de 2019

Llegaría a 3,25%

Nula inflación de febrero refuerza estimación de alza de tasa

El Indice de Precios al Consumidor (IPC) tuvo una variación nula en febrero (0%) y el IPC subyacente (sin alimentos ni energía) fue 0,3%, lo que reforzó las expectativas del mercado de que la Tasa de Política Monetaria (TPM) del Banco Central subirá sólo una vez más este año hasta alcanzar el 3,25%.

La principal misión del instituto emisor es controlar la inflación, para lo cual su mayor arma es la tasa de interés, con la cual maneja la cantidad de dinero que circula en la economía. De este modo, con una tasa más alta, el dinero es más caro, lo que reduce la demanda y por tanto frena la inflación.

En la variación de precios de febrero incidieron las bajas en los alimentos, bebidas y transporte, lo que fue contrarrestado por las alzas en vestuario y calzado. “Está relacionada a factores puntuales de oferta y al retroceso del tipo de cambio, mientras que las presiones inflacionarias subyacentes, si bien aún contenidas, siguen mostrando un gradual aumento. Esto refuerza la visión de que sólo se daría un alza adicional de TPM en lo que resta del año, para cerrar en 3,25%”, dijo el economista Mauricio Carrasco, de Econsult.

1,7%

es la inflación acumulada en 12 meses.

Presidente de Incofin y los efectos de la Ley de Pago a 30 días:

“Las retailers se han puesto las pilas con los pagos”

Jaime Vargas es un antiguo hombre del factoring y por eso sabe de cadena de liquidez. Cree que la nueva norma puede beneficiar a algunas pymes, pero golpear de muerte a otras.

Por Sofía Chiesa O Casagrande e Ignacio Badal

“Controlar quién paga a 30 días es impracticable”

Con el fin de promover que las empresas paguen a sus proveedores a tiempo e impedir que se rompa la cadena de pago se creó la llamada Ley de Pago a 30 días, promulgada a inicios de año.

La idea es que las pequeñas y medianas empresas (pymes) sean las más beneficiadas, dado que los plazos de pago y la consiguiente falta de liquidez que genera son justamente su talón de Aquiles.

Pero a la espera de que el Gobierno elabore el reglamento que permita poner en práctica la ley, ya hay elementos que permiten predecir que esta norma en vez de ayudar a las pymes, podría incluso impactarlas de muerte. Ya que ellas no sólo son proveedoras, sino que también son pagadoras.

“A los grandes pagadores, como las mineras, no les va a generar problemas, pues solo tendrán que adecuar su estructurafinanciera. Pero a los medianos y a los pequeños sí, porque no tienen el acceso a financiamiento para pagar. Ya no es un tema de cobrar en más corto (plazo), tendrás que pagar en más corto: vas a cobrar a 30 días, pero también vas a pagar a 30 días”, advierte Jaime Vargas, presidente de Incofin, una de las empresas de factoring más antiguas del mercado.

En palabras simples, el factoring es una opción de financiamiento que se basa en un contrato mediante el cual una empresa cliente traspasa la cobranza futura de facturas o créditos emitidos en su favor y, a cambio, la financiera le entrega dinero de manera inmediata con una tasa de descuento. Sus clientes son justamente aquellas grandes, medianas o pequeñas empresas que por distintas razones, requieren de liquidez urgente, por lo cual están dispuestos a ceder parte del dinero facturado a esta firma para asegurar efectivo.

—Con la Ley de Pago a 30 días, ¿el negocio del factoring podría decaer?

—Depende, porque nuestro negocio también es rotar la plata más veces. Hoy, en promedio, las facturas se están pagando a poco más de 50 días en promedio. Si yo tengo un periodo que baja de 50 a 30 días es mejor negocio, porque roto la misma plata más veces: en vez de prestarla 7 veces en un año, la podré prestar 9.

Cada operación de factoring tiene un costo. Hoy ronda entre 0,8% y 1,5%. Es decir, si una persona trae una factura por $100, el factoring la compra entre $98,5 y $99,2 y se queda con ella.

—¿Qué riesgos podría traer la ley?

—Este es un negocio de riesgo: por 100, ganas 1 y si no ganas 1, pierdes 100. Pero al prestar la plata más veces, también se la puedo prestar a un mismo cliente y tampoco afecta a las ventas. Lo que sí, esta industria debería empezar a consolidarse y eso va a provocar automáticamente que se vayan muriendo los más chicos.

Explica que dado que este es un negocio de liquidez, probablemente las empresas de factoring más pequeñas no tengan las suficientes espaldas para enfrentar plazos tan cortos de pago, sobre todo porque las pymes podrían empezar a fallar “no por riesgo, sino por caja, que es lo que normalmente mata a las empresas de perfiles más bajos”, agrega.

Otro punto que ya se le ha advertido al gobierno respecto a la implementación de la ley es su fiscalización, la que Vargas la considera “impracticable”: “Llevar un control en el Ministerio de Hacienda sobre quién paga a 30 días es imposible, ¿quién lo va a supervisar?”.

—Cuando uno habla de malos pagadores, normalmente piensa en retailers .

—No creas, los retailers se han puesto a tono, porque han tenido presión pública y hoy día es difícil encontrar pagos a 180 días, que antes sí lo hacían. Hoy, te diría que a lo más llegan a 90 días y diferidos 30, 60, 90. En general, las retailers se han puesto las pilas con los pagos.

—¿Y esto de que tengan sus factoring propios, no les molesta?

—No, porque es algo que han tenido históricamente. Desde que empecé en los 90 con esta empresa que existen. Sólo que le llaman “pronto pago”.

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