Lunes 4 de Marzo de 2019

¿Una nueva oposición?

“El cuestionamiento de Hirsch sigue vigente: no es claro que se produzca un alineamiento permanente de la DC y el PR con la oposición”.

Hace unos días, el Frente Amplio realizó una propuesta en la que plantea los “mínimos comunes” para la coordinación o pacto administrativo entre los distintos sectores de la oposición, en concreto con la ex Nueva Mayoría. Si bien el documento tuvo una positiva recepción, dos cuestiones básica surgen. La primera tiene que ver con las críticas del Partido Humanista. En palabras del diputado Hirsch, el documento sólo pone “temas generales (…) intenciones”, las que además se harían en un tono “autoflagelante”. La verdad sea dicha, el problema no son sólo el contenido y la amplitud de los términos propuestos. Hay algo más de fondo; a saber, la conveniencia de apoyar la candidatura de Gabriel Silber a la presidencia de la Cámara de Diputados. Dicho en otros términos, la pregunta de fondo de los sectores que no firman el documento sería: ¿qué gana el FA apoyando dicha candidatura? ¿Cuál es la moneda de cambio?

Para quienes suscriben la propuesta, el temor de no arribar a ningún acuerdo con la ex Nueva Mayoría y quedar fuera de la política quizás sea razón suficiente. En consecuencia, después de las estridentes amenazas de no apoyar a Silber, en enero, hoy buscan algún tipo de entendimiento y, con ello, facilitar nuevos acuerdos que permitan construir un andamiaje electoral para las elecciones municipales. Después de todo, el FA necesita consolidarse políticamente en este nivel.

Una segunda cuestión tiene que ver con señales y gestos. Es decir, si la firma de un “acuerdo administrativo” se hace antes o después de la votación para elegir al próximo presidente de la Cámara; es decir, a Silber. Esto, que puede parecer una niñería, no lo es. Por lo pronto, porque dejaría en evidencia quién es el ganador de esta contienda. Más aún, entregaría información respecto de quién desea anticipar lo antes posible un acuerdo de este tipo, pagando los costos que sean necesarios.

Conforme se dan las cosas, Silber tendría la mayoría de los votos del FA, de forma tal que se podría prescindir de los votos de Hirsch y los otros tres diputados de los partidos que no firman. Si bien no parece ser un motivo de ruptura, al menos evidencia que las distancias entre los nuevos dirigentes y partidos con los ya históricos son cada vez mayores. Se trata, en definitiva, de diferencias generacionales y de luchas políticas distintas, que no es primera vez que se expresan.

Lo mas probable es que la mayoría del FA se allane a votar por Silber y que una vez que éste asuma se busque la fórmula para un acuerdo, en la cual el propio Silber podría tener un rol central. No obstante, el cuestionamiento de fondo que hace Hirsch sigue vigente: no es claro que se produzca un alineamiento permanente de la DC y el PR con la oposición y que, por lo tanto, veamos nuevos conflictos, en especial con los proyectos que se vienen este año.

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