Jueves 28 de Febrero de 2019

En menos de una semana fue atacada dos veces

El relato de violencia de la mujer cuya expareja le quemó la casa

Tras dejarlo en libertad, María Eliana Toledo le gritó al juez: “¡Mañana voy a amanecer muerta!”.

Por Bárbara Matus Calabrano

Me seguía y se ponía de punto fijo hasta que oscurecía. Era del terror.

María Eliana Toledo

la estrella de valparaiso

Jorge Palacios (36) está en la cárcel de Valparaíso y su expareja, María Eliana Toledo (38), espera que se quede ahí por un buen tiempo. La penúltima vez que el hombre intentó atacarla fue la madrugada del 17 de febrero. En esa oportunidad —según cuenta la mujer— cortó el agua de la casa donde ella vive con su hijo de 5 años y sus padres en la Villa Dulce de Viña del Mar, y luego prendió fuego al inmueble con ellos dentro.

Pese a que había cuatro órdenes de alejamiento previas y a que la mujer aseguró que el día anterior al incendio, Palacios rompió todos los vidrios de su vivienda y la amenazó de incendiar la casa, el Juzgado de Garantía lo dejó libre. La audiencia de detención terminó en gritos. “Juez, ¡mañana voy a amanecer muerta!”, le advirtió al magistrado.

A partir de ese día, dice, “anduvo toda la semana buscándome. Me tuve que cambiar de casa después del incendio y allá llegó, andaba merodeando. Me fui luego a la casa una tía y me siguió hasta allí. Se ponía de punto fijo hasta que oscurecía, era de terror”.

Siete días exactos después del incendio, la volvió a atacar. Esta vez quedó en prisión preventiva en la cárcel de Valparaíso. Estará tres meses sin libertad, mientras se investiga la causa.

Estos dos eventos, dice, son apenas una muestra de una seguidilla de acciones que ha soportado desde 2015. María Eliana tiene un local de comida en Miraflores (la parte alta de la ciudad), y fue allí donde lo conoció hace siete años, en 2012. “Era cliente frecuente. Una vez me chocaron el auto y como él entendía de mecánica, nos empezamos a acercar más y comenzamos a salir”, cuenta.

Asegura que era muy tímido, al menos con las mujeres: “Había que conquistarlo y casi preguntarle ‘¿qué sientes por mí?' para sacarle las palabras”. Dice que la regalaba flores para su cumpleaños, pero también para pedirle perdón después de alguna pelea.

En 2014 se fueron a vivir juntos, cuando nació Agustín (hijo en común). “Un día en la noche discutimos y me tiró cosas. Al otro día, llegó con flores”, recuerda.

El hombre estudió mecánica en el Duoc, pero nunca ejerció. Pero además, duraba poco en los trabajos. “Siendo guardia duró una semana y cuando trabajó en una subcontratista de transporte de trabajadores yo tenía que pedirle llorando a las 6 de la mañana que por favor se despertara para ir a trabajar”, dice María Eliana.

Gusto por los autos

A Palacios le gustan los automóviles. En su página de Facebook tiene una galería de fotos con distintos vehículos de carrera. También ahí aparece con un colectivo (del recorrido Miraflores–Achupallas) que conducía. El auto, asegura la mujer, se lo había regalado su madre para que trabajara. Pero cuando ella falleció —dice María Eliana— el carácter de Palacios cambió radicalmente.

“Nuestro hijo tenía un año cuando la mamá de él murió. Ella era su pilar. Tras su muerte, él y su hermano se quedaron viviendo en el departamento que tenían con ella, tras su muerte quedó descontrolado. Con su mamá éramos muy cercanas”, recuerda María Eliana, quien desde esa época (2015) empezó a ser testigo de los arrebatos de su pareja.

Una de las cosas que más le inquieta es que su hijo ha estado presente en casi todos los ataques de su padre: le molestaba que hablara por teléfono y hasta le rompía el celular porque le llegaban mensajes de proveedores para su local de comida: “Tenía que andar con el teléfono en silencio, y me acostumbré a eso. Me iba al baño a revisar si me habían llamado para evitar problemas”.

Una vez, asegura, en un arrebato de rabia en su negocio le tiró la caja registradora y las pantallas de vigilancia al suelo. Y en otra oportunidad, le robó de la casa $500 mil de una alcancía.

Pero quizás el evento que recuerda con más precisión fue en junio de 2015. Ese día, María Eliana manejaba poco antes del mediodía por la avenida Eduardo Frei cuando en una esquina vio que un colectivo se le atravesó bruscamente para impedirle el paso. Era Palacios, quien en estado de ebriedad —y según consta en la audiencia de reformalización, “al parecer, bajo los efectos de alguna droga”— se bajó del vehículo para increparla y patear el auto en que iba ella.

De esta manera, el hombre desobedeció la primera de varias órdenes de alejamiento decretado por los tribunales. Debido al taco que se provocó, terminó peleando con otros conductores y Carabineros lo detuvo. Pero cuando iban camino a la alcoholemia, agredió con pies y puños a dos uniformados.

No fueron los únicos episodios de violencia. Pero el más grave fue el incendio.

Hoy dice estar algo más tranquila. “Hasta ahora no podía ir ni a trabajar, porque siempre pasaba algo. Incluso tenía que dejar guardado el auto y usar Uber para que no lo dañara y no toparme con él... Si hasta Carabineros me dejaba estacionarlo en la comisaría para que no le pasara nada”.

Jorge Palacios.

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