Viernes 8 de Febrero de 2019

Juan Tagle, presidente de Cruzados:

“Ni a mis hijos les cuento quién va a llegar a la UC”

El abogado experto en fusiones explica cómo en dos años ha logrado convivir con el hincha y timonel cruzado.

Por Pablo Rodillo y Sergio Sáez

Juan Tagle, presidente de Cruzados, vive un momento dulce. Su equipo, Universidad Católica, camina invicto en la pretemporada. Derrotó a Colo Colo y Everton y este fin de semana levantó una copa en Viña del Mar. Pero a pesar de los éxitos, el abogado asegura que la hinchada siempre es exigente.

“Lo particular de esta actividad es que todos son expertos. Aquí todo el mundo sabe más que nosotros de fútbol”, comenta, mientras mira los retratos de históricos del club como Ignacio Prieto, Mario Lepe y Sergio Livingstone.

Proviene de una familia de 9 hermanos; entre ellos Arturo, presidente de Banco Estado, y Guillermo, presidente de Credicorp; todos seguidores del equipo cruzado. Su papá también lo era. “Pero él no era tan fanático, no era mucho de estadio. La pasión de estadio es más autogenerada”, cuenta en esta conversación en San Carlos de Apoquindo.

—¿Es un hincha presidente?

—Nací el 67 y el 74 empecé a ir al estadio, y en los 80 al Santa Laura. Entre el Nacional y el Santa Laura me gusta mucho más el Santa Laura. Era de esos hinchas que se pegaba a la reja, donde iba el guarda línea. Me gustaba ir hablándole y haciéndole ver que estaba equivocado en ciertos cobros.

—Usted conoce la impaciencia de los hinchas y ahora está al otro lado de la cerca. ¿Cómo lo maneja?

—Con mucha paciencia. En estos días la gente está súper entusiasmada con el equipo. Es increíble, hace tiempo que no veíamos un entusiasmo así. Pero siempre uno debe estar listo para recibir observaciones o críticas.

—¿Cuáles son las críticas?

—De cómo está jugando el equipo, por los jugadores que han llegado. Todos me andan diciendo que falta un 9 en Católica. Ando por la calle y me dicen “¿Y el 9?”. El otro día estaba nadando en el lago y pasó un tipo en kayak por el lado y me gritó “¿Y el 9?”.

—¿Es casi sicótico?

—Sí. El año pasado fui a un matrimonio -cuando estábamos buscando técnico, antes de traer a Beñat San José- y un tipo del matrimonio me insistía con el nombre de un técnico. Aparecía en el bar, luego en la pista de baile, detrás del decorado. Al final me di cuenta de que el tipo no quería bailar con su señora, estaba mucho más interesado en hablarme a mí y en promocionar a su técnico favorito.

Mucho se habló de que el Presidente Piñera se hizo hincha de Colo Colo, sabiendo que es hincha de Católica. También se rumorea que Gabriel Ruiz-Tagle, presidente de Blanco y Negro, es de Católica. ¿El hincha puede ser bipolar y cambiarse de equipo?

—A mí me han dicho también que Ruiz-Tagle es de la Católica, pero parece que no era muy futbolero. En realidad no sé. Yo me hago responsable de lo que pasa aquí en la Católica: Acá se dio una mezcla con la gente que invirtió en Cruzados, lo hizo con la cabeza y también mucho con el corazón.

—Pero no solo tiene hinchas de Chile Vamos. Boric también es un incondicional de su equipo.

— Boric estudió en la Chile, fue presidente de la Fech y era hincha de la Católica. Y Jackson, que estudió en la Católica y fue presidente de la FEUC es hincha de la U. Deberían ser los dos hinchas de Católica. Es importante que haya figuras que nos ayudan a mostrar esa transversalidad, que no es solo socioeconómica, sino también política. Hay colectivos de hinchas que son bastante de izquierda, otros más de derecha, algunos feministas, otros metidos con temas sociales. Hay de todo. Para mí, todos bienvenidos. Pero a mí no me gusta mucho que se mezcle la política con el fútbol.

—¿Y usted no lo hace?

—Trato de evitarlo. Me gusta la política, tuve vida política en la universidad, pero cuando asumí como presidente de Cruzados, nunca más. Ningún tuit político. Y me tengo que aguantar, por que me dan unas ganas, pero no. Lucho Larraín no lo hizo así y es respetable, pero lo pasó mal con el tema. Jaime Estévez, que fue antes, viene del mundo socialista. Yo soy más de centro en términos políticos, pero decidí que por lo menos en este periodo de presidente sólo con mis amigos y familia sigo discutiendo de política.

“¡Sigo trabajando de abogado!”

—Usted es socio del Estudio Prieto, experto en fusiones y adquisiciones de empresas. ¿Cómo mezcla su labor futbolística con la de experto en derecho?

—Es pregunta me la hace todo el mundo. Y todavía no tengo respuesta. No es un tema de que trabaje tres horas en Cruzados y después me saque el chip de la Católica de la cabeza y me vaya al estudio. Uno está en las dos cosas permanentemente.

—¿Y le ha impactado lo de la Católica en su trabajo en el estudio?

—Mucho. Yo antes era de los abogados del estudio que estaba a full y que más facturaba. Ahora no. Bueno, mis socios han sido muy comprensivos desde que entré al directorio del club en 2010, donde mi participación en Cruzados era más acotada.

—Hasta que...

—En 2016 me llaman y me plantean la idea de ser presidente, cuando Luis Larraín avisa que quiere salir. Fue una decisión que primero hablé con mi familia. He tenido que pagar un costo importante con esto. Por ejemplo, estás en un almuerzo, todo el mundo conversa, y te ven que tú tienes la cabeza en el próximo partido que se juega. Mi familia y mis socios de estudio lo han vivido.

—A pesar de estar en los ránkings de abogados como Chambers & Partners, ¿usted se debe promocionar?

—Voy por la vida esforzándome. Me gano la vida como abogado y mucha gente no lo sabe. Hay personas que creen que yo dejé la profesión. Me encuentro con amigos que me dicen “tú ya no ejercí” “no, huevón, sigo ejerciendo y me gano la vida en eso”, les respondo.

—El ser experto en fusiones, derecho y negocios, le ha servido para tener más racionalidad a cargo del club.

—Tengo amigos que son profesionales, pero en el fútbol creen que aquí uno puede ser irracional. Yo les digo “en tu empresa trabajas con un presupuesto, entonces por qué me dicen que tengo que traer a un jugador que no tengo ninguna posibilidad de traer”. Y después se enojan igual, porque no lo traemos.

—¿Lo han tratado de amarrete con los refuerzos?

—Me puedo hacer famoso por ser campeón, o por una muy mala campaña. Pero no por llevar al club a la quiebra. Porque no cuesta nada hacer quebrar al club: un año irresponsable, me caliento y apuesto a la Libertadores, traigo tres jugadores de un millón y medio, pero después la pelota pega en el palo, se va para afuera y no pasamos de fase en la Libertadores. Y ahí quedamos.

—Pero hasta por Twitter los hinchas le piden refuerzos, tal vez recordando grandes contrataciones como la de Beto Acosta o Néstor Gorosito.

—Obviamente que el fútbol chileno actual no puede traer jugadores de ese nivel. En el 94 en la U estaba el Leo Rodríguez, después Espina en Colo Colo, jugadores titulares de la selección argentina. El mercado cambió, se abrió el mercado europeo, el mexicano, el de Estados Unidos y Medio Oriente. También aparecen los medios que nos dicen que invierta más, gaste más, pero no tenemos con qué pelearle a México, ni a EE.UU., ni a Brasil, ni Argentina, quienes ofrecen unos suelos de loco y no les pagan.

—¿Tiene sus notificaciones de Twitter desactivadas?

—Sí.

—¿Se molestan con sus amigos de la U?

—No nos molestamos, discutimos. Nos tiramos las típicas tallas. A veces jugamos futbolito y ellos me dirán segundón, yo les diré sin estadio. También nos molestamos por jugadores, que este es malo, que este es horrible, cómo trajiste a este. Yo además manejo más información por lo que me tengo que quedar callado.

—¿No le cuenta ninguna primicia de contratación ni a sus amigos?

— En los chat de amigos de confianza no ando contando nada. Ni a mis hijos les cuento quién va a llegar a la UC. Yo entiendo que si le cuento a un tipo muy hincha de la Católica que estamos negociando con un jugador, la tentación que va a tener de contarle a sus amigos es tremenda.

Una locura permanente

—¿Y le molesta el mote de segundón?

—El mote de segundón lo hemos derribado a punta de títulos.

—¿Disfruta los partidos?

—Los partidos de la UC no los disfruto nada. Desde el día antes ya lo sufro. Los veo con la guata apretada. Llegó a disfrutar cuando vamos arriba 3-0 y quedan 5 minutos. Pero así todo, nos meten el 3-1.

—La hinchada está muy entusiasmada con el proyecto que busca agrandar el estadio. ¿Se podrá seguir jugando en San Carlos?

—Estamos súper avanzados. Tenemos el modelo de negocios bastante armado el cual estamos validando ahora con unos asesores financieros que contratamos, Link Capitals. Ellos están revisando todo. La idea del proyecto es que crece de manera relevante el edificio de Livingstone. Con palcos que puedas vender a empresas con un pequeño living. Esto en realidad es un sueño. La idea no es nunca dejar de jugar acá.

—Y para terminar... ¿le arrendaría el estadio a la U?

—No tengo problemas, de hecho, a Palestino se lo arrendamos para la Libertadores.

—¿Cuál es la mayor locura que ha hecho por Católica?

—No son locuras, pero suelo correrme de compromisos, como matrimonios. Siempre ajustando la agenda. Ahora con mi señora comenzamos a discutir si vamos a hacer algo con los niños en el año, algún viaje u otra cosa, y yo le digo “deja darle una vuelta” esperando que venga la programación del año. Me muero cuando llega la invitación de matrimonio de un sobrino y justo toca con el partido. No es un acto de locura, es una locura permanente. Esto que cuento con gracia me genera conflicto con mi señora.

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