Viernes 8 de Febrero de 2019

A nueve meses de su renuncia al Papa

El cardenal que dejó de gobernar

Situación de Ezzati tiene en pausa una serie de definiciones. Arzobispo ya le comunicó a la UC que dejará la elección del decano de Teología en manos de su sucesor.

Por Nicolle Peña

“He considerado prudente no intervenir en asuntos de gobierno de la Facultad, dejando plena libertad a quien próximamente será elegido arzobispo de Santiago (y por consiguiente gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile) de adoptar las decisiones que más le parezcan oportunas para la vida y misión de la universidad”. Esa fue la respuesta que, a través de una carta, el cardenal Ricardo Ezzati hizo llegar al decano de Teología de la UC, Joaquín Silva, el 26 de enero pasado, informando así que se abstendría de elegir a la nueva autoridad de la Facultad.

En la casa de estudios aseguran que se trata de un caso inusual. Por primera vez, un decano tendrá que prorrogar de forma indefinida un mandato que concluía el 28 de febrero. La situación de Ezzati ha añadido incertidumbre a una serie de definiciones eclesiásticas locales. El arzobispo, que presentó su renuncia junto a otros 33 obispos en mayo pasado, está siendo investigado por posible encubrimiento de abusos sexuales y su nacionalidad chilena —otorgada por gracia— podría ser revocada en marzo tras un acuerdo que alcanzó la comisión de DD.HH. del Senado, en enero.

“Independiente de cuándo se ejecute la salida de Ezzati, lo que sabemos hoy es que hay una transición donde está entregando el poder. Desde hace un tiempo atrás el cardenal no está gobernando, no está administrando Santiago. Y eso ocurre porque su ascendencia ha ido decayendo a la luz del juicio social que tiene y del juicio judicial por presunto encubridor”, asegura el experto en temas de Iglesia, Marcial Sánchez.

Cargos transitorios

Entre los temas que deberían tener una resolución tras el nombramiento del sucesor de Ezzati, está la situación de siete de las 27 jurisdicciones eclesiásticas que quedaron vacantes, luego de que el Papa diera curso a la renuncia de sus obispos y decidiera nombrar administradores apostólicos de manera transitoria: Valparaíso, Rancagua, Talca, Osorno, Puerto Montt, San Felipe y Chillán. Valdivia también tiene administrador apostólico, pero fue designado previo a la renuncia masiva.

El movimiento a su vez debilitó la administración en Santiago, ya que cuatro de los trasladados eran obispos auxiliares de Ezzati. El único que permaneció como tal en la capital fue Cristián Roncagliolo, quien también es vicario general de Santiago. Y en reemplazo temporal de los cuatro obispos auxiliares se nombraron vicarios, que aunque en la práctica tienen casi las mismas atribuciones, no pueden ordenar sacerdotes ni diáconos.

Pese a ello, la web del Arzobispado da a entender que los temas administrativos en agenda se han resuelto a tiempo. En diciembre, por ejemplo, nombraron párrocos y en enero se fijaron las líneas pastorales 2019-2020.

“Lo que tiene que ver con el tema pastoral para los próximos años fue un trabajo que se hizo desde las bases, se terminó y se entregaron las orientaciones pastorales. Pero de ahí en adelante a Ezzati se le ha visto más preocupado de sus propios problemas. Hoy tiene poca ascendencia dentro del Arzobispado. Está prefiriendo dedicarse a sus cosas legales. Muchas de las decisiones están siendo tomadas por Roncagliolo, que es quien está llevando adelante las riendas del Arzobispado. Las decisiones que Ezzati pueda tomar son en este momento un poco intrascendentes, porque está tan deslegitimado dentro de la Iglesia que la persona que viene podría desconocerlas. Es preferible esperar a la persona que venga”, asegura Sánchez.

UC en pausa

En noviembre pasado, la comunidad UC despidió a Cristián Roncagliolo, quien cerró nueve años en la casa de estudios como director de la Pastoral, Capellán General y ex Vice Gran Canciller para asumir como Vicario General de Santiago.

El 29 del mismo mes, la Facultad de Teología votó para elegir al nuevo decano. Del proceso resultó una terna —cuyo candidato prioritario es el actual decano Joaquín Silva— que fue entregada por el Rector a Ezzati, quien pese a haber delegado sus funciones en agosto en el actual Vice Gran Canciller (padre Tomás Scherz), sigue presente en cuestiones como éstas.

“El 20 de enero le mandamos una carta del consejo de la facultad, expresándole nuestra preocupación porque después de la elección y de haberle enviado la terna, no había habido nombramiento; la facultad estaba preocupada de cómo iba a seguir. Llevábamos dos meses sin tener noticia de su decisión; le pedimos que por favor la comunicara. Y él respondió que su decisión era no hacer el nombramiento”, relata Silva.

El decano recalca que el clima actual es incierto y que la elección quedará en pausa hasta que llegue el reemplazante de Ezzati, pese a que su decanato —que inició en marzo de 2010— duraba hasta el 28 de este mes. “Suponemos que no habrá que hacer todo de nuevo, pero habrá que hablarlo con el nuevo Gran Canciller”.

Pero más allá de lo administrativo, Silva sostiene que la demora en la elección del sucesor de Ezzati conlleva otros costos. “En la Iglesia, cuando la cabeza está en un momento como éste, las cosas no funcionan como debieran. Es una debilidad fundamental, porque todo depende de quien está a la cabeza y eso dificulta mucho la toma de decisiones, el impulso creativo, los proyectos... todo de alguna manera se detiene. Es el liderazgo pastoral el que se está viendo perjudicado, hacia dónde vamos, cómo creamos comunión”, comenta.

Expectativas por cita en Roma

A nueve meses de que Ezzati presentara su renuncia al Papa, algunos especialistas esperan que el Vaticano entregue novedades después de la reunión de las Conferencias Episcopales que se llevará a cabo en Roma entre el 21 y 24 de este mes, que fue convocada en septiembre para hablar sobre la prevención de abusos a menores.

“Creo que luego de eso, en Chile va a comenzar a limpiarse todo; los nombramientos que faltan y ver qué pasa con los administradores apostólicos”, prevé el académico de la UC y doctor en Teología Antonio Bentué.

En representación de la Conferencia Episcopal chilena asistirá el obispo y secretario de la misma, Fernando Ramos, en lugar de su presidente Santiago Silva, quien está siendo investigado por presunto encubrimiento, junto a Ezzati.

“La arquidiócesis completa está con clero faltante. En ese contexto empiezan a surgir teorías de un administrador apostólico que venga desde el extranjero, Uruguay se ha dicho, a administrar por uno o dos años la diócesis hasta poder identificar una figura estable que permanezca con la titularidad. Otra posibilidad es la alternativa que se dio en Lima recientemente, donde el cardenal Juan Luis Cipriani fue sustituido por un sacerdote que pasó sin ser obispo auxiliar ni obispo, a ser el arzobispo de la capital peruana. Esa opción es posible, por lo que ha demostrado el caso peruano”, apunta el teólogo y doctor en filosofía, Álvaro Ramis.

Los especialistas también plantean que una vez resueltos los cargos pendientes, la Iglesia tendrá que ver cómo se relaciona con las instancias laicales para hacer una nueva comunidad. “Son temas pendientes en los que hay que profundizar para superar la mera superficialidad”, dice Bentué.

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