Martes 29 de Enero de 2019

Viña del Mar en crisis

“Cualquier intento por revertir la situación no sólo pasa por sanear las cuentas, sino que también por un cambio de paradigma en la administración”.

El informe de la Contraloría que acusó irregularidades en la Municipalidad de Viña del Mar, conocido la semana pasada, confirma los severos problemas de gestión que viene enfrentando dicha comuna, y que habían sido advertidos por diversos observadores. El antecedente más notorio, por cierto, es el déficit de 17.500 millones de pesos en el presupuesto municipal. La alcaldesa, Virginia Reginato, aseguró que la deuda ha sido progresivamente reducida durante 2018 y que su saldo —6.500 millones— será liquidado el primer semestre de este año. Pero resulta difícil de explicar que uno de los cinco municipios con más ingresos del país se encuentre en esta situación, aun reconociendo el contexto complejo en que se mueve la ciudad. Y más todavía cuando la calidad de vida —según indica, por ejemplo, el Índice de Calidad de Vida Urbana que elabora la UC— está lejos del estándar de otras comunas de alto presupuesto.

Los datos más preocupantes del informe, sin embargo, no se refieren a la gestión, sino, derechamente, a irregularidades que podrían, incluso, ameritar la acción de la justicia. Por ejemplo, el pago excesivo de horas extraordinarias —parte de una cultura de clientelismo heredada, pero que la actual gestión ha profundizado—; la contratación desmedida de personal a honorarios (ambas partidas consumen cerca del 15% del total del presupuesto municipal); desembolsos ilegales a contratistas y gastos de organización de eventos que nada tienen que ver con la labor de la alcaldía (el ente contralor objetó, por ejemplo, pagos por alojamiento y alimentación por la celebración del “Año Nuevo Chino” en 2017).

Parece ineludible atender la responsabilidad que le cabe a la gestión alcaldicia en dicha situación, más teniendo en cuenta que el informe sostiene que la jefa comunal fue alertada, a lo menos desde 2015, de las irregularidades presupuestarias. Lo mismo cabría decir de los integrantes del concejo municipal, que tampoco habrían cumplido el rol de fiscalización que les compete.

Cualquier intento por revertir la situación no sólo pasa por sanear las cuentas, sino que también por un cambio de paradigma en la administración que ponga en el centro la transparencia y la rendición de cuentas permanente acerca del destino de los fondos. Desafíos como la erradicación de los asentamientos ilegales en la comuna y del comercio ambulante, o el mejoramiento del espacio público así lo requieren. Viña del Mar, por la calidad de vida que aún les brinda a sus habitantes, su condición turística y su valor patrimonial, no puede renunciar a aquello. Minimizar la magnitud de la crisis, o calificar las denuncias de “politiquería barata”, como ha hecho la alcaldesa, en el cargo desde 2004, ponen en duda que sea capaz de poner en marcha los cambios que la situación requiere.

Agenda política o epistemológica

J. J. Cruz y E. Risopatrón

La semana pasada, un intenso debate cautivó a los miembros de la Comisión de Hacienda del Senado. Era un asunto de singular trascendencia epistemológica: si el ministerio que dirige Alfredo Moreno debía llamarse “de Familia y Desarrollo Social”, o “de Desarrollo Social y Familia”. No es muy distinta a otras discusiones recientes: ¿Aula Segura o Aula Democrática? ¿Admisión Justa, Ley Machuca o, derechamente, Ley Machuca Liberal?

Pueden parecer, a primera vista, banalidades. Pero no conviene mirar a huevo esta nueva perspectiva de la política. Protágoras, uno de los sofistas clásicos, afirmaba que, en el arte de la política y la ciudadanía (areté ) era menester el dominio de las palabras, para ser capaz de persuadir a otros. “Con las palabras se puede envenenar y embelesar”, añadía su colega Gorgias.

Es cierto también que otros sabios de la época, como Aristófanes o Píndaro, consideraron, a su vez, que los sofistas eran unos charlatanes. Pero cualquier parecido con la realidad, en este caso, es mera coincidencia.

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Desencantados


Señor Director:

No son los errores internos de la coalición ni el menor compromiso partidista, pero ciertamente ambos elementos coadyuvaron a la baja participación electoral en RD. Independientemente de los evidentes fails cometidos por actores políticos de RD (y del FA, en general), y de la diferente estructura partidista (menos articulada y penetrante que aquella de los partidos tradicionales), lo que pareciera evidenciar la exigua participación se enfoca en la línea del desencanto, del político al “revolucionario”. Aun cuando todos los elementos parecían propicios, como el endurecimiento del discurso opositor, la facilitación del voto electrónico y la cobertura mediática del proceso, nada ayudó a evitar que los resultados fueran escandalosamente escasos, olvidando las movilizaciones de 2011 y promesas de cambio estructural.

En cambio, se encontraron seis años más tarde con un partido anquilosado al liderazgo —casi indiscutido, consolidado y, también, estático— de un Jackson cuya sombra desanima cualquier otra iniciativa participativa.

Ahora, más que revisar el voto electrónico (¡vaya excusa que encontró la presidenta electa!), pareciera ser el momento de revisar los espacios de desarrollo de nuevos liderazgos permitidos dentro del partido. O, incluso más, en ausencia de aquella participación inspiradora y democratizadora (ausente hoy en RD), la pregunta es si no será necesario revisar el espíritu del partido, ahí donde dice inspirarse a perseguir una democracia participativa, la que, en su estructura interna, esta vez, no llegó.

Nicolás Freire

Escuela de Gobierno y

Comunicaciones, U. Central


No da lo mismo


Señor Director:

En su entrevista de ayer, Alberto Plaza —aquel trovador que alguna vez tanto admiré— se jacta de que, a pesar de no haber leído ni analizado las obras de Karl Marx ni Simone de Beauvoir, sí puede darse cuenta de sus efectos en la sociedad. A diferencia suya, intento no hablar de lo que no conozco, y por eso dediqué los primeros días de este año a leer con detención el libro publicado por el cantautor nacional, “Claro que no da lo mismo”. Y puedo decir, con propiedad, que son las palabras de Alberto Plaza las que representan un peligro para nuestra sociedad.

Felipe Cussen

Instituto de Estudios Avanzados, U. de Santiago de Chile


Antártica


Señor Director:

En Puerto Williams, Chile está instalando —con la cooperación de instituciones nacionales y extranjeras— el futuro Centro Subantártico Cabo de Hornos, que se dedicará a investigar los ecosistemas y la biodiversidad en el sector antártico chileno.

La Universidad de Magallanes, anfitriona, trabajará con numerosos organismos chilenos y foráneos. En el futuro contará con un centro de visitantes, una entidad de educación técnica y una corporación de investigación subantártica.

Lamentamos que no se haya cumplido con la Ley N° 15266, del 10 de octubre de 1963, que creó el Instituto Antártico Chileno, cuya misión es “planear, orientar y coordinar las actividades científicas y técnicas que organismos del Estado o particulares, debidamente autorizados por el Ministerio de Relaciones Exteriores, lleven a cabo en el Territorio Antártico Chileno”. En la planificación del centro subantártico ni siquiera se nombra a este importante instituto.

Pedro Romero Julio


No olviden


Señor Director:

A los venezolanos del mundo les digo: no olviden a quienes apoyaron al régimen de Nicolás Maduro. A Cuba, Rusia, China. Y en Chile, al Partido Comunista y al Frente Amplio. Porque en un futuro no muy lejano, cuando el régimen de Nicolás Maduro ya no esté, y se conozca la profundidad de la crisis y de las violaciones, la historia los juzgará imperecederamente.

Javier Labrín Jofré

Fundación Libertad Región

Valparaíso


Parques gratuitos


Señor Director:

Mi nombre es Elsa Avilés, tengo 90 años, recibo una pensión de 100 mil pesos y, aunque no lo crea, el acceso gratuito a los parques me beneficia. Toda mi vida he sido devota de mis hijos, mi casa, mi marido cuando estaba vivo y, ahora, de mis nietos. Y a pesar, de todas estas alegrías, nunca tuve tiempo de disfrutar un buen viaje.

Creo que hablo por la mayoría de los jubilados cuando digo que se llega a esta edad con mucho tiempo libre, pero con escaso dinero. Los adultos mayores también tenemos vitalidad y merecemos más medidas como ésta. No nos olvidemos que en la sociedad existen personas más viejas.

Elsa Avilés Viera-Gallo

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