Jueves 6 de Diciembre de 2018

Trump y Bolsonaro elevan la temperatura del planeta

Las posturas de los líderes de Estados Unidos y Brasil amenazan el acuerdo sobre el clima alcanzado en París. Ya aparecen los primeros efectos en la cumbre de Polonia.

Por Leslie Hook

Han pasado tres años desde que más de 150 jefes de Estado se reunieron en París para negociar un pacto sobre el clima que, por primera vez, cubrió todo el mundo. El histórico acuerdo —después de tortuosas negociaciones— se celebró como un triunfo no sólo para el medio ambiente, también para la cooperación mundial.

Al mismo tiempo, del otro lado del Atlántico, Donald Trump estaba condenando el acuerdo en su campaña presidencial. Pocos en París prestaron atención al candidato a la Casa Blanca con escasas posibilidades que aún no había conseguido la nominación republicana. Pero ahora, cuando Polonia es la sede de la conferencia de la ONU sobre el cambio climático (se está celebrando desde el 3 y hasta el 14 de diciembre), Trump y otros líderes populistas se han convertido en la mayor amenaza para el pacto sobre el clima.

El acuerdo de París es de buena fe, se basa en la cooperación para ser efectivo. Cada país establecerá su propia meta de emisiones a partir de 2020, cuando el pacto entre en vigor, y luego elegirá una nueva meta de reducciones cada cinco años. En esta reunión deben acordar cómo se hará esto.

El auge del populismo desde Europa a América Latina y Asia ha hecho que el pacto, basado en un conjunto de ideales que ahora parecen escasear, luzca frágil. Y la postura estadounidense de retirarse del acuerdo ha envalentonado a otros a ser más críticos. “Se necesita una respuesta globalista para lidiar con el cambio climático, y si eres nacionalista crees que no viniste a este mundo para apoyar algo como este acuerdo”, dice Jerry Taylor, presidente del Centro Niskanen, un grupo de estudio con sede en Washington.

Taylor era un prominente escéptico del cambio climático hasta ver la evidencia científica. “El auge del populismo en la derecha ha impulsado el escepticismo sobre el cambio climático, porque introdujo estos elementos contra el elitismo, el globalismo y el compromiso global”.

Efecto dominó

La reacción política contra el acuerdo de París coincide con un aumento en las emisiones globales de dióxido de carbono, debido principalmente al creciente consumo de carbón. Y a medida que comienzan las conversaciones del tema en Polonia, el entorno resalta lo difícil que es dejar de utilizar los combustibles fósiles: una compañía estatal de carbón es uno de los patrocinadores de la conferencia.

Aunque los signatarios del acuerdo de París prometen limitar el calentamiento global a “muy por debajo” de los 2 ºC, los científicos dicen que el mundo se dirige a un calentamiento mayor a los 3 ºC para finales del siglo.

La meta se dificulta aún más porque la elección de Trump precedió el surgimiento de otros líderes nacionalistas críticos del acuerdo de París. En Brasil, el Presidente electo, Jair Bolsonaro, ha considerado públicamente la idea de retirarse del acuerdo y de relajar los controles sobre la deforestación de la Amazonia. La semana pasada, Brasil dio marcha atrás a su oferta de ser sede de las conversaciones sobre el clima en 2019.

En Australia, el ex Primer Ministro Malcolm Turnbull dejó el puesto en agosto después de que intentó introducir un plan de reducción de emisiones. En Alemania se avecina un enfrentamiento por el carbón, que se complica más por el poder creciente de AfD, un partido de extrema derecha que cree que el cambio climático es un engaño. En Canadá se espera que el impuesto al carbono introducido por Justin Trudeau sea un tema importante en las elecciones del próximo año. Y en Filipinas, el Presidente, Rodrigo Duterte, dijo que el acuerdo sobre el cambio climático era “absurdo”.

“Si eres nacionalista, no te gusta la colaboración, y el acuerdo sobre el clima implica colaboración”, dice lord Nicholas Stern, profesor de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres. “La pregunta es ¿cómo enfrentamos ese tipo de desafíos? Brasil será una buena prueba”.

Todo esto mientras una serie de desastres naturales e incendios forestales este año han resaltado el impacto del calentamiento del planeta: el mundo se ha calentado 1 ºC desde los tiempos preindustriales. Un informe de la ONU en octubre reveló que incluso 2 ºC de calentamiento tendrían consecuencias devastadoras. “Los próximos 20 años son posiblemente más importantes que cualquier otro período en la historia”, explica lord Stern, porque los humanos definirán el futuro del planeta en formas que pueden ser irreversibles.

“El apetito por soluciones multilaterales no es lo que era en 2015 (...) El estado de ánimo general es diferente”, admite el Michal Kurtyka, presidente de la cumbre en Polonia.

¿Y el financiamiento?

Christiana Figueres, ex jefa de la Secretaría del Clima de la ONU y arquitecta clave del acuerdo de París, dice que “lo lamentable es que todo ha quedado atrapado en la política”. A su juicio, el surgimiento de Trump y Bolsonaro ha tenido un “efecto de contagio”.

Un tema clave será si habrá un conjunto de normas para todos, o si debería haber normas diferentes para los países en diferentes etapas de desarrollo. El financiamiento también será un punto controversial, pues los países ricos no han dicho hasta ahora cómo cumplirán la promesa de entregarles US$ 100 mil millones al año en ayuda relacionada con el clima a las naciones más pobres en el año 2020. Y Trump ya ha retirado miles de millones de dólares en fondos para el clima que la administración de Barack Obama había prometido.

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