Jueves 6 de Diciembre de 2018

Bruce Schneier, un criptógrafo en Harvard:

“El modelo económico está mutando a un Capitalismo de Vigilancia”

Según el CTO de IBM Resilient, llamado “gurú” por The Economist, este cambio es impulsado por las grandes firmas tecnológicas.

Por Felipe O'Ryan

Las políticas

de estas compañías, como Google

y Facebok,

se vuelven la regulación

de facto”.

Bruce Schneier, chief technology officer de IBM Resilient —firma que ayuda a empresas a responder a ataques informáticos críticos—, es como un rockstar del mundo tecnológico. Lo nombran en la novela El Código Da Vinci, donde lo llaman uno de los mejores “criptógrafos modernos”, es decir, quienes descifran y crean mensajes codificados. El The Economist lo denomina el “gurú de la ciberseguridad”, ha escrito 14 libros sobre informática y protección de datos, con varios best sellers , y en 2016, cuando IBM compró Resilient por US$ 100 millones, medios especializados aseguraron que el precio pagado era principalmente para adquirir el “cerebro” de Schneier. Tampoco tiene miedo de criticar a su propio sector. Todo lo contrario: pareciera que le gusta.

Con tantas condecoraciones, las predicciones de Schneier se han vuelto muy valiosas para la industria. El criptógrafo, que da clases de políticas de ciberseguridad en la Harvard Kennedy School, es crítico del crecimiento “desenfrenado” que han tenido las grandes tecnológicas como Google y Facebook, modelando un nuevo sistema económico y político que él y otros expertos ya llaman “Capitalismo de Vigilancia”.

—¿Qué es eso del “Capitalismo de Vigilancia”?

—Es un término que se está comenzando a usar para describir el modelo que están construyendo en el mundo empresas de tecnología como Google y Facebook. Se basa en que estas gigantescas compañías te espían y ya no toman tu dinero, sino que toman tus datos, para monetizarlos. Es un modelo donde las políticas de estas compañías se vuelven la regulación de facto en los países.

—¿Se refiere a casos como el de Uber y su pelea con los reguladores en distintos países?

—Es un ejemplo. Hay muchos como este que estamos comenzando a ver en el mundo. Otro más duro fue cuando el gobierno de Brasil le pidió a Whatsapp entregar mensajes para una investigación criminal y la compañía, propiedad de Facebook, simplemente se rehusó. Sus políticas de privacidad se vuelven las regulaciones de ese país y se reafirman con estas acciones.

—¿Qué puede hacer un país pequeño como Chile en este contexto?

—No mucho. Si Brasil, el país más grande de su región, no le gana una pelea a Facebook, ¿ustedes creen que podrían?

—En Chile está tramitándose una regulación de protección de datos (actualmente se discute en el Senado). ¿Eso sirve?

—Puede ser, pero tener una ley es la parte sencilla. Lo difícil es implementarla y aplicarla. Solo China ha podido implementar políticas propias en temas de internet, lo que te demuestra la escala que necesitas para poder combatir esta tendencia. El problema de los países pequeños como ustedes es que obtienen lo que los grandes les dan. No tienen autonomía.

Sin embargo, este año tuvimos el caso Cambridge Analytica, a Mark Zuckerberg compareciendo ante el Congreso de EE.UU., la regulación de datos en Europa (GDPR). ¿No cree que el 2018 marcó un punto de inflexión de mayor conciencia respecto a estos temas?

—Vemos muchas cosas que parecen puntos de inflexión, y no lo son. Cambridge, o las masivas filtraciones de datos de Equifax o incluso el mediático caso de Edward Snowden. Pero ¿cambió algo? Facebook es más grande que nunca y lo demás sigue como estaba antes. Creo que aún no entendemos qué tan peligrosas son estas compañías.

—¿Piensa que empresas como Facebook no han sido bien manejadas?

—Depende… ¿manejadas respecto a quién? Para los accionistas, Facebook ha sido manejada excelentemente. ¿Para la sociedad? ¡Terrible! Pero estas compañías no están aquí para ti o para la sociedad, están aquí para sus inversionistas.

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