Jueves 6 de Diciembre de 2018

Ante Juzgado del Trabajo por demanda indemnizatoria del profesional cesado

Reveladoras pruebas exhibe estudio Philippi contra abogado despedido por acoso sexual

El testimonio de la abogada denunciante incluye lo ocurrido en la fiesta anual, los WhatsApp y el deterioro de la relación laboral.

Ximena Pérez Villamil

“La existencia de un requerimiento de carácter sexual queda de manifiesto”.

Dice Andrés Aylwin,

defensor del estudio PPU.

Una larga respuesta presentó el estudio Philippi Prietocarrizosa Ferrero & Uría (PPU) a la demanda por indemnización del abogado Patricio José Silva-Riesco (50), despedido el 13 de julio por acoso sexual, tras una investigación interna realizada por un comité de tres personas.

En 38 páginas, el defensor de la oficina de abogados, Andrés Aylwin Chiorrini, detalla pormenorizadamente ante el 2° Juzgado del Trabajo los hechos ocurridos entre Silva-Riesco y la “abogada denunciante” —su nombre es omitido— que trabajaba bajo su dependencia en el área tributaria.

Silva-Riesco exige el pago de $75 millones por daño moral y la nulidad de su despido por lo que considera una serie de irregularidades en relación a su salida.

Asegura haber prestado servicios entre marzo de 2011 y junio de 2018. PPU en su respuesta afirma que entró en 2011 a crear la especialidad de defensa en materia tributaria y se le pagaba a una sociedad. Recién en marzo de 2013 fue contratado como director del Área tributaria, que componían, además, la abogada denunciante como asociada y Arturo Selman en calidad de asociado senior. Silva-Riesco quedó bajo la dependencia de su jefe, el socio Mario Silva.

“Requerimientos

de carácter sexual”

“La existencia de un requerimiento de carácter sexual queda de manifiesto desde el momento que el señor Patricio Silva-Riesco solicita de la abogada denunciante el inicio de una relación de carácter amorosa (…) la que, por las características de los involucrados, particularmente su edad y situación, implícitamente conlleva la práctica de una actividad de carácter sexual”, afirma el estudio PPU.

Y detalla que el primer episodio ocurrió la tercera semana de noviembre de 2017 cuando Silva-Riesco y la abogada denunciante concurrieron a tomarse fotos para la página web de la oficina. El se molestó con la actitud de ella hacia el fotógafo, “lo cual causó celos del demandante”.

“Al día siguiente fui como cualquier día a su oficina, donde pude notar que su actitud frente a mí había cambiado completamente. Se mostraba agresivo, lo cual no era una actitud normal de él frente a mí. Ante esto le informé que, si tenía algún problema, por favor, que no se desquitara conmigo, retirándome de la oficina”, cita la respuesta de PPU.

El segundo episodio tuvo lugar en la fiesta anual del estudio el 24 de noviembre cuando, según la defensa de PPU, “el señor Silva-Riesco vuelve explícita su intención de iniciar una relación amorosa con la abogada denunciante; incluso se produce contacto físico indebido”.

La abogada denunciante agrega ante el comité de la oficina que investigó el caso: “En dicho momento me señaló que su problema era que me quería mucho, más de lo que debería, y que me tenía que querer menos, cuestión que me repitió en numerosas ocasiones. (…) su relato continuó con frases del estilo como “a veces cuando me miraba, me encontraba tan bonita que lo único que quería era abrazarme, pero que no podía porque estaba mal”, “que era el gran problema en su vida”, “que le hubiera encantado conocerme antes”.

Y posteriormente, continúa la abogada, se produjo una solicitud de Silva-Riesco: “En se momento me pidió que lo abrazara. Me negué. A continuación, me explicó la razón por la cual se había molestado tanto, lo que justificaba su conducta de la semana anterior. (…) [Esta se debió] a los celos que lo habrían llevado a mostrarse agresivo conmigo en los días anteriores”.

En la fiesta mientras ella se encontraba en la barra, “alguien se acerca por detrás de mí y mete su mano en el bolsillo trasero de mi pantalón. Al darme vuelta, sorprendida, me di cuenta de que había sido Patricio, ante lo cual no supe cómo reaccionar. Le pregunté, defensivamente, qué es lo que quería, y al oído me dice que “de mi lo quería todo”.

Pasadas las 2 AM, comienzan a llegarle WhatsApp. “Yo sé q no me quieres y está bien porque soy viejo”, le escribe él. “Estay casado, tení 3 hijos y eri mi jefe”, responde ella. Después de esos mensajes él le solicita “borrar todo”.

“Por Dios que te quiero”

El 27 de ese mes hay casi un centenar de mensajes enviados por WhatsApp de Silva-Riesco a la abogada. El se queja de que ella está “pesá”, le dice que le gustan “las cabras chicas”, “te quiero mucho y te quiero cuidar”, “por Dios que te quiero”.

En el período comprendido entre la fiesta anual y el proceso de evaluación de desempeño, “la abogada denunciante relata la respuesta de PPU— procuró mantener una relación laboral normal, lo que en definitiva no pudo lograr”. Ella intenta reconducir la relación laboral hacia cauces normales, sin éxito. “A pesar de mi intento, adoptó conmigo una actitud de chantaje emocional, insinuándome en varias circunstancias (siempre que estamos solos), que iba a terminar con su vida por mi culpa”.

Silva-Riesco en su demanda indemnizatoria “se aventura a señalar que la abogada denunciante sufre de un trastorno psíquico”,, lo que no fue considerado por el equipo investigador”, que contaba con la sicológa Soledad Worthington.

Patricio Silva-Riesco,

el demandante.

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