Jueves 6 de Diciembre de 2018

Prevención de incendios forestales

“Es encomiable la labor de Conaf , pero parece necesario involucrar también este factor en la acción de cada una de las reparticiones públicas”.

Si bien la superficie quemada el verano pasado disminuyó significativamente respecto del año anterior, sigue fresca en la memoria colectiva la tragedia del verano de 2016/2017, cuando el fuego devastó más de 570 mil hectáreas en la zona centro-sur del país. Más recientemente, los grandes incendios en el sur de Europa y en California confirman la obligación de estar alertas.

Existe suficiente evidencia científica que respalda que el cambio climático, el consecuente aumento de las temperaturas y la desertificación han provocado un incremento en la regularidad y la intensidad de estos fenómenos. Un estudio de la Universidad de Columbia afirma que, de no mediar el calentamiento global, el área consumida por incendios forestales entre 1984 y 2015 se habría reducido casi a la mitad.

Sin embargo, contrario a lo que dictaría la intuición, estos incendios se han ido reduciendo de manera más o menos constante desde mediados del siglo pasado. En este ámbito, los efectos del calentamiento global han sido mitigados por otros factores reductores del riesgo, principalmente el desarrollo y modernización de la agricultura en los países en vías de desarrollo. Así, el crecimiento en las áreas de regadío, la mayor certeza jurídica en la propiedad de los terrenos y las mejoras técnicas que permiten dejar atrás las quemas, entre muchos otros factores, han reducido la vulnerabilidad frente a estos siniestros.

Ello da cuenta de la necesidad de abordar las políticas de prevención de los incendios forestales de una manera integral, lo que va desde los métodos y los medios de combate al fuego hasta el desarrollo sustentable de la pequeña actividad forestal, pasando por la mayor fiscalización de conductas riesgosas, y la concientización y educación de la población.

Es encomiable la labor de Conaf en cada una de estas materias, pese a lo limitado de sus recursos. Pero parece necesario involucrar también la prevención del riesgo de incendios forestales en el accionar de cada una de las reparticiones públicas. Así, por ejemplo, se podría vincular la entrega de los aporte que el Estado realiza vía Indap o Corfo a la existencia, al menos en la mediana propiedad agrícola, de planes de prevención de siniestros, así como a la contratación de seguros u otras medidas, al menos en las zonas de mayor riesgo. Asimismo, se debiera profundizar la adopción por parte de los municipios de planes de prevención para centros poblados.

Dado el alto costo que los grandes siniestros demandan al fisco, en términos de combate de emergencia y recuperación productiva, es necesario también profundizar políticas como el programa de seguros agrícolas, que promueve y subsidia la contratación de estos instrumentos por pequeños y medianos agricultores, de modo de distribuir más equitativamente la carga financiera de estas tragedias.

Un sistema sensible

J. J. Cruz

Uno puede entender que una nevazón inusual arrase con el cablerío y nos deje sin energía eléctrica por un par de días, como ocurrió en julio de 2017 en Santiago. También que una lluvia de verano combinada con altas temperaturas provoque turbulencias en las nacientes del Maipo y ensucie el agua que llega a las plantas de potabilización. Ok, son contingencias inesperadas. Pero que una ventolera común y corriente deje sin luz a ocho comunas y 24 semáforos sin funcionar por varias horas, como ocurrió ayer, tiene que tener una explicación distinta.

Una posibilidad es que el sistema eléctrico se haya puesto sensible o contagiado con la generación «snowflake»: vulnerable emocionalmente y con escasa capacidad de resiliencia. No nos extrañemos, en ese caso, si próximamente la luz se corta cuando la retan, la miran feo o le dicen que los 30 años es una buena edad para terminar la universidad y empezar a trabajar. Porque la otra posibilidad, que no me quiero ni imaginar, es que alguien no esté haciendo bien su trabajo.

Vicepresidente ejecutivo: Felipe Edwards del Río

Director: Mauricio Gallardo Mendoza

Representante legal: Alejandro Arancibia Bulboa

Dirección, redacción y talleres: Av. Santa María 5542.

Fono: 2330 1111 (mesa central) Servicio al cliente: 2242 1111

Ventas, suscripciones: 29562456 www.lasegunda.com


Asimetría


Señor Director:

George Akerlof recibió el Premio Nobel de Economía por su notable aporte en el ámbito de la asimetría de información en el mercado, como un fallo del mismo. En virtud de lo anterior, hoy es posible observar que millones de consumidores de las autopistas en Chile se encuentran con una asimetría de información abrumadora tanto en los cobros que presentan estas al momento de ingresar, como también en su calidad. En términos prácticos es imposible negarse a que se haga el cobro en un pórtico una vez ya cerca de él, a pesar que como cliente yo no esté dispuesto a pagar dicho precio. Mucho menos se conoce la calidad del servicio (si no fuera por aplicaciones como Waze, sería aun peor). Así, millones de consumidores nos sorprendemos y estamos obligados a pagar por un servicio por el cual nunca tuvimos claro cuál sería el monto final a pagar.

Invito a las empresas a disminuir esta brecha de información e innovar en distintas herramientas tecnológicas que nos permitan a nosotros, sus consumidores, conocer ex ante el valor que tendrá el uso de sus servicios en cualquier viaje, condición que por lo demás se observa en casi en la totalidad de industrias en Chile.

Sergio Matamala Cuevas


Autoridad


Señor Director:

Tiene razón el diputado Mario Desbordes. Se han hecho habituales las críticas de altas autoridades políticas contra las FF.AA. y Carabineros, a través de los medios de comunicación, pese a que disponen de canales institucionales expeditos para plantear sus dudas y corregir las anomalías detectadas.

Los golpes de autoridad ante quienes no pueden replicar reditúan en el corto plazo, porque aseguran el aplauso fácil de quienes desinformadamente repiten como un mantra que las FF.AA. no están subordinadas al “poder político” y que nadie controla sus gastos. Pero genera molestia y se erosiona el prestigio de instituciones permanentes de la república.

Miguel A. Vergara Villalobos


Valparaíso


Señor Director:

El alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, a propósito del paro portuario, ha planteado que las ciudades deberían entrar a la administración y propiedad de los puertos. Parece prioritario que la autoridad edilicia se ocupe primero del aseo, de los edificios patrimoniales y de muchos aspectos más domésticos que hacen de Valparaíso una ciudad en decadencia. La administración comunal o estatal de los puertos no funciona en ninguna parte del mundo. Sería prudente que el joven alcalde no le eche más leña al fuego y gestione el retorno a sus funciones de los trabajadores. La fruta chilena inicia sus embarques y si el paro continúa, se verán afectados miles de puestos de trabajo.

Andrés Montero J.


Vivienda social


Señor Director:

¿Alguien me puede explicar el capricho del alcalde Lavín de levantar una torre para viviendas sociales en un terreno donde no hay suficiente espacio para una construcción de esa envergadura, en vez de hacerlo en el terreno ubicado en San Carlos de Apoquindo 3120, actualmente a la venta a través de la página web de la municipalidad, donde podría construir algo similar a lo edificado en las cinco etapas de Las Condesas?

María Adriana Arrau Rosales


Tregua


Señor Director:

El cese temporal de la “guerra comercial” entre China y EE.UU. fue, sin duda, el saldo más relevante de la última reunión del G20. Las bolsas mundiales reaccionaron con optimismo ante el acuerdo que, en la práctica, compromete a ambas potencias a no imponer nuevas barreras arancelarias a partir del 1 de enero del próximo año, e iniciar negociaciones por los próximos tres meses, en torno a mantener el 10% de aranceles a las importaciones chinas por parte de EE.UU. e incrementar el volumen de compra por parte del gigante asiático.

Para nuestro país, de no mediar este acuerdo, los efectos de una guerra comercial tenían directa relación con el sueldo de Chile: el cobre. Dicho en simple, China dejaba de comprar el metal rojo, aumentaba el costo de producción, disminuía la demanda y, por consiguiente, dejaba de entrar dinero a las arcas fiscales.

Tal vez sea muy temprano para sacar cuentas alegres, pero sí es momento de replantear el eterno desafío de la diversificación de nuestra economía. Hay espacios de mayor crecimiento, por ejemplo, para la industria vitivinícola, del litio y también forestal, más allá de la tregua.

Catalina Maluk Abusleme

Decana Facultad de Economía y Negocios, U. Central

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