Viernes 30 de Noviembre de 2018

En el Centro Cultural La Moneda

Del jinete mapuche al gaucho: el caballo como identidad

A través de obras y objetos, la exhibición monta una lectura sobre el complejo imaginario americano.

Por Catalina Mena

El charro mexicano, el llanero de Colombia y Venezuela, el chalán peruano, el gaucho argentino, el huaso chileno y el jinete mapuche: la exhibición que abre en el Centro Cultural La Moneda (CCLM) muestra cómo en el siglo XIX surgieron diversos tipos de cabalgadores que, con el tiempo, se convirtieron en estereotipos populares masculinos que marcan identidad en las distintas regiones del continente.

A través de objetos e instrumentos cotidianos, así como de documentos y obras de arte que representan imágenes ecuestres, esta muestra ofrece un recorrido por el complejo entramado cultural que conforman estos distintos arquetipos americanos con sus diferencias, afinidades y contradicciones. Lo que los une es su relación con el caballo, un animal inexistente en las culturas nativas, pero que desde su llegada, en 1493, se incorporó rápidamente a la forma de vida y la cosmovisión de los habitantes de los distintos territorios. Cada jinete, según su zona, clima y vivencias, creó una cultura propia que se plasma en su indumentaria, aperos, música, danza, literatura, arte popular, fotografía y cine; elementos que se han arraigado a la identidad de los diferentes países de América.

Organizada por el Banco Nacional de México, el montaje exhibe cerca de 400 piezas provenientes de más de 60 colecciones públicas y privadas de Argentina, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, México, Perú y Uruguay.

Símbolo de prestigio

Si bien desde el comienzo incorporó algunas piezas mapuches, el equipo del CCLM amplió este capítulo para profundizar en la relación de este pueblo originario con el kaweju (caballo en mapuzugun). En la cultura de dicho pueblo lo utilizan tanto hombres como mujeres y, más que un medio de desplazamiento y un instrumento de trabajo, el caballo constituye un objeto de intercambio comercial y un fuerte símbolo de poder, ya que el prestigio de un hombre se califica por la posesión de más caballos.

Además, es un elemento muy presente en prácticas culturales como el rapto de la novia por un jinete, las guerras y otros ceremoniales, acompañando también más allá de la vida. A la muerte del guerrero, su mejor cabalgadura será sacrificada para el banquete fúnebre y los restos del animal del jinete se sepultarán junto a su dueño.

El relato de esta exposición constituye una oportunidad de reflexión crítica sobre las configuraciones que, desde la historia oficial, se han hecho de identidad, territorio, paisaje, nación, mestizaje y género, entre otros elementos propios de los procesos coloniales de América. “De este modo, queremos asumir la relevancia que tiene la cultura mapuche, buscando extender el conocimiento que tenemos de este pueblo”, explica Beatriz Bustos Oyanedel, directora de Centro Cultural. “Esta exposición nos abre la posibilidad de dar a conocer más sobre América, sin omitir las tensiones del presente y proponiendo avanzar en un diálogo intercultural real”. La muestra podrá verse hasta el 10 de marzo.

La muestra exhibe cerca de 400 piezas de Argentina, Chile, Colombia, España, EE.UU., México, Perú y Uruguay.

Es su hermano Theo

Descubren que la única foto de un joven Van Gogh no era de él

Una famosa fotografía de Vincent van Gogh, a sus 13 años, es en realidad un retrato de su hermano Theo, tomada en Bruselas a los 15, según los resultados de un examen forense presentado hoy por el museo del pintor en Ámsterdam.

“Ahora ya sólo nos queda una única foto que podemos atribuirle a Van Gogh. Es una pena. Han sido muchos años creyendo en un error. Además, la imagen ya se ha usado en cientos de libros de Historia y Arte, y eso ya no se podrá cambiar”, explicó hoy a EFE el investigador principal del Museo Van Gogh, Teio Meedendorp.

Esta fotografía apareció por primera vez en una exposición en 1957 organizada por el belga Mark Edo Tralbaut (1902-1976), un experto en Van Gogh que la presentó como un gran descubrimiento.

“Retrato de Vincent van Gogh (circa 1866)” se llama la imagen y circuló en el mundo en innumerables biografías.

Al artista no le gustaba ser fotografiado y hasta ahora solo se conocían dos imágenes suyas: esta, que no es, y otra a sus 19 años; ahora su único retrato. La sospecha existía hace mucho, pero hace tres años el museo inició la investigación.

VOLVER SIGUIENTE