Viernes 30 de Noviembre de 2018

El nuevo presidente del fútbol

Las claves del liderazgo de Sebastián Moreno: ¿Es lo que necesita la ANFP?

El delfín de Arturo Salah tiene como primera misión hacerse conocido y encontrar un sello propio.

Por Patricio Abarca y Juan Pablo Baquedano

Fue hace tres semanas que una encuesta Cadem indicaba que Sebastián Moreno, electo presidente de la ANFP, era el menos conocido de los tres que postulaban al sillón de Quilín, con un 18 por ciento de conocimiento, frente al 19 de Jorge Uauy y al 69 de Harold Mayne-Nicholls. Saber cómo será su liderazgo en una institución que maneja tanta expectación, es una interrogante que acumula dudas más que certezas.

El momento adecuado

Encontrarse de pronto con el poder es lo que de alguna manera le ha pasado a Sebastián Moreno, que no era ni la primera, ni la segunda alternativa para suceder a Arturo Salah cuando este decidió no continuar en el cargo. No era el elegido, como sí lo era Andrés Fazio, quien no alcanzaba a cumplir con los requisitos para presentarse. Entonces se buscó desde el exterior a Francisco Ceresuela, que tampoco quiso tomar la posta. Cuando salió el nombre de Moreno, muchos de los apoyos a la actual directiva arriscaron la nariz. No tenía una gran trayectoria directiva más allá de haber sido presidente del Cobresal campeón el 2015. Estaba a la sombra de un caso polémico con Codelco, donde era abogado. Moreno aceptó porque estaba respaldado por un grupo encabezado por el liderazgo de Fazio y con la asistencia del dirigente Victoriano Cerda, generalísimo de su campaña. Dar un paso adelante sin ser el delfín es una historia con varias versiones. Fue lo que hizo en 2011 un entonces desconocido Sergio Jadue, cuando Jorge Segovia quedó impedido de tomar el poder tras la derrota de Harold Mayne-Nicholls y él levantó la mano ante la sorpresa de todos.

Continuismo matapasiones

El orden que deja Arturo Salah tras limpiar los escombros de la administración de Jadue, es su marca en la historia. De ahí que, para muchos clubes, la continuidad sea tan apreciada. Pero ser continuista en un escenario de crecimiento (gracias a la venta del Canal del Fútbol) no coincide necesariamente con la oportunidad de transformar el fútbol chileno. Cada club recibirá 3.2 millones de dólares como bono. ¿Poco o mucho? Cristián Ogalde compró Magallanes por 4.

El continuismo puro, como piensa el analista político, Cristóbal Bellolio, puede pecar de discreción. “Lo ideal sería un cambio dentro de la continuidad, como fue Bachelet después de Lagos. Fue un cambio de estilo, con acentos distintos, aunque el guion es el mismo. Seguir igual que su antecesor no es el mejor de los escenarios. A Moreno no le gustaría que se dijera que es una sombra de Salah”.

Segunda línea

Moreno opera como parte de un equipo. Es fuerte la influencia y el peso de Fazio, Cerda y de Gaspar Goycolea. Ahora deberá ejercer un liderazgo propio, para enfrentar a jugadores, funcionarios de gobierno y marcas auspiciadoras. Había una diferencia de autoridad con los otros candidatos, ya que Mayne-Nicholls, tenía no solo la experiencia de un periodo anterior sino un sobrado recorrido en la FIFA. Uauy, como presidente de Palestino, posee una trayectoria profesional destacada como administrador de grandes recursos. Moreno, en cambio, ha estado en este periodo de tres años en la ANFP en una segunda línea de decisiones, como apoyo inmediato de Fazio, el más empoderado del gobierno de Salah.

Las críticas de los clubes grandes que perdieron en la elección apuntaban a la falta de atención que la actual directiva ponía en sus temas cotidianos. Salah ha definido que los clubes del fútbol chileno parecen “32 hijos únicos”, por sus demandas tan intensas y puntuales. Esa relación con Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica, será un punto central en la administración de Moreno.

Innovación con el Matador

¿Pudo haber sido Marcelo Salas el presidente? Su nombre salió al ruedo en el área oficialista antes de la elección, pero el Matador no podía descuidar ni un minuto su club Temuco. Su hombre de confianza, Raúl Jélvez, se instaló estratégicamente en la directiva para que permeara el nombre de Salas. Pero entonces se consiguió que el ex goleador sea el encargado de las Selecciones, algo inédito y que reporta grandes ventajas. Primero está la confianza que genera el nombre de Salas, luego, su experiencia para tratar con los jugadores. Se simplifica significativamente cualquier problema de comunicación, por premios, por conductas incluso. La adhesión de Salas es un sello de innovación en esta etapa.

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