Viernes 14 de Septiembre de 2018

Juan Manuel Baraona, abogado tributarista:

“A los ricos-ricos no les afecta el Impuesto Global Complementario, muchos ni saben cuánto pagan”

“¿Usted creee que se van a estar jugando por una reforma tributaria por el impuesto a las personas? No es así”.

Por Ignacio Badal y Camilo Castellanos

Los súper ricos estaban pagando los mismos impuestos que van a terminar pagando con la nueva reforma. ¿Dónde está el beneficio?”.

Hace un mes, nuevamente salió a la cabeza del ranking Chambers como el mejor abogado tributario de la plaza. Pero no es novedad para Juan Manuel Baraona (75). Lleva al menos más de una década liderando la prestigiosa lista de juristas especializados en impuestos.

Desde esa posición lanzó sus críticas hace cuatro años contra la reforma de la ex Presidenta Bachelet, que introdujo la convivencia de un sistema tributario semiintegrado con uno de renta atribuida, por considerarla “compleja y costosa”. Hoy tiene una mirada más benevolente con la del Presidente Piñera, que busca volver a un sistema integrado, es decir, que el 100% del impuesto pagado por la empresa (Primera Categoría) sea un crédito o deducción del impuesto final para los socios o accionistas de esa empresa (en su Global Complementario).

—Hace un año, en La Segunda, dijo que le gustaba la integración, pero advertía que caería la recaudación...

—Efectivamente. Y ha sido el tema. El costo de integrar que han planteado el Gobierno y la oposición fluctúa entre los US$ 700 y los US$ 800 millones, no están lejos. Pero haría algunas precisiones. En primer lugar, la menor recaudación es por utilidades que no se reparten y las grandes empresas, en general, distribuyen un tercio de sus utilidades. Entonces, la menor recaudación no es por toda su base tributaria. Segundo, la tasa del impuesto a todas las empresas, salvo las pequeñas, será 27%. Antes, todas las que imponían por renta atribuida estaban en 25%. Ahí hay una ganancia de recaudación. Y a eso se añaden las medidas compensatorias y la mayor recaudación por crecimiento.

—El ministro de Hacienda dijo a La Segunda que el beneficio de integrar es 50% para las empresas extranjeras, 25% las chilenas grandes y el resto las pymes. Anteayer, en el Congreso, cambió sus cifras. ¿A quién beneficia realmente?

—Cómo se distribuye la diferencia, no sé. Pero si hoy las grandes empresas pagan un 27% y siguen pagando eso, que para todos los estándares es una tasa alta, no veo dónde está la ganancia tributaria.

—Pero sus accionistas sí ganan...

—Entonces reformulemos la imputación: son los súper ricos los que se estarían beneficiando. Bueno, los súper ricos estaban pagando los mismos impuestos que van a terminar pagando con la nueva reforma. ¿Dónde está el beneficio?

—Hay 100% de crédito al integrar.

—Hay un descuento que beneficia a chicos y grandes. En montos, todos se benefician proporcionalmente. Lo que pasa es que los que hablan de esto, hablan desde la tribuna. Yo le pregunto, de verdad, ¿usted cree que los ricos-ricos se van a estar jugando por una reforma tributaria por el impuesto a las personas, el Global Complementario? No es así.

—¿Y por qué se la están jugando?

—Por un sistema que promueva la inversión y el crecimiento. El semiintegrado no lo hace, llegamos a (pagar) tasas de 44% o 45%, eso no se da en ninguna parte del mundo. Si uno ve la tasa máxima del Global Complementario, de 35%, va desde $6 millones mensuales hacia arriba. Y no me puede decir que ganar $6 millones es ser rico-rico. ¿Vamos a subirle los impuestos a ese profesional de clase media que está ganando $6 millones, con dos o tres chiquillos en el colegio? A los ricos-ricos no les afecta el Global Complementario, hay muchos que ni siquiera saben cuánto pagan, el cheque se los hace el tesorero del family office. No creamos que eso los va a afectar.

—¿La reforma de Piñera deja más espacios para la elusión?

—En la norma antielusiva se está disputando algo más profundo. La norma antielusiva nunca había existido, y durante mucho tiempo, la Corte Suprema mantuvo un criterio absolutamente formalista y los fallos siempre fueron en el sentido de que no era censurable, como definió la corte, “la legítima astucia”. Después partió la discusión sobre si la elusión era lícita o no. Y salió la norma antielusiva actual, que importó fórmulas europeas, lo que generó dudas y críticas. Y no sé cómo va a salir la norma que propone este gobierno.

—¿Es positiva la norma actual?

—Puede ser positiva si se encamina bien. Citando textualmente una disposición, dice que hay abuso de las formas cuando la estructura de negocios no tiene otro fin económico o jurídico relevante que no sea el ahorro tributario. Eso, en buen castellano, me quita la libertad de estructurar una empresa para tener un ahorro tributario. Es difícil introducir un cambio cultural tan grande. Fíjese que desde que está en vigencia la norma tributaria, no conozco ningún juicio por aplicación de esta disposición. ¿No les dice algo eso?

—Puede decir varias cosas, una es que se hayan asustado...

—Las leyes no están para asustar, están para cumplirse. Y cuando no se cumplen, dejan de asustar.

—La reforma también plantea una nueva repatriación de activos. ¿Puede funcionar, tomando en cuenta que aplica una mayor tasa impositiva (10% en vez de 8% en la reforma de Bachelet)?

—Yo no creía en la anterior. Y resultó ser un éxito. No sé cuánto raspado queda en la olla, pero ahora hay un elemento distinto. La gente desconfiaba en esa época. Ahora está probado.

—¿Y qué piensa de esta nueva figura, el Defensor del Contribuyente?

—Buena idea, pero necesita harta plata y una dotación en todo el país para efectivamente transformarse en un defensor.

Impuesto a las personas

—El presidente de la CPC planteó subir los impuestos a las personas, para compensar la integración del sistema. ¿Está de acuerdo?

—No me opongo, pero creo que el efecto recaudatorio sería bajo. Por temas recaudatorios, no vale la pena. Si uno mira las cifras de cuántas personas son las que están en la tasa del 35%, son muy pocas (41 mil personas generaron rentas por sobre $6,5 millones mensuales).

—Se podría crear un escalón nuevo, por ejemplo, superior a los $10 millones mensuales con tasa del 40%.

—Se puede, pero hasta dónde vamos a llegar, ¿al 50% o 60%? La Constitución prohíbe los impuestos manifiestamente desproporcionados o injustos.

—¿Qué seriedad da a Chile hacer reformas tributarias cada cuatro años?

—Muy poca. Pero depende de cómo sea el sistema anterior. Para los economistas, el sistema debe ser estable y simple.

—Si es poco serio, ¿por qué no ver un ciclo completo de la anterior reforma y evaluar qué malo tuvo para cambiarlo?

—Es que es mala. Por qué esperar para que lo malo demuestre ser malo. Hay dos sistemas para empresas, en los que las empresas locales tienen diferencia de 9,45 puntos cuando llegan los dividendos, y parte de la inversión extranjera es privilegiada y parte no. Si ya se sabe que eso es malo, por qué lo vamos a mantener.

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