Miércoles 12 de Septiembre de 2018

The New York Times

La iniciativa de Spotify que pone nerviosas a las disqueras

Ofrece a los artistas tener un porcentaje financiero mayor y ser propietarios de sus grabaciones.

Por Ben Sisario

Durante décadas, los grandes sellos discográficos han sido, por lo regular, la vía para llegar al estrellato en la industria de la música. Hoy casi todos los artistas que llegan a los primeros lugares de las listas de popularidad —ya sea Kanye, Adele, Beyoncé o Drake— lo logran con la ayuda de uno de los tres conglomerados que controlan cerca del 80% del negocio: Universal, Sony y Warner.

Ahora Spotify está experimentando con otro enfoque que está poniendo nerviosas a las disqueras. El año pasado, la compañía de doce años ha firmado discretamente acuerdos directos de licencia con una pequeña cantidad de artistas independientes. Dichos acuerdos les proporcionan una manera de entrar a la plataforma de música en continuo y tener una relación más cercana con la empresa —una ventaja cuando proponen música para sus influyentes listas de reproducción—, a la vez que les permiten evitar a las grandes disqueras por completo.

Aunque los acuerdos son modestos, las grandes compañías discográficas consideran que la iniciativa de Spotify es una amenaza potencial: un pequeño paso que, a la larga, podría transformar el negocio de la música.

Spotify, una empresa de Estocolmo que cotiza en la bolsa desde abril, ha dado pocos detalles sobre su incursión en el mercado de talentos. No ha revelado con qué artistas ha firmado acuerdos y rechazó hacer comentarios para este artículo.

De acuerdo con seis personas en la industria de la música que han recibido información acerca de los acuerdos recientes, Spotify ha pagado adelantos a firmas de representantes y otras empresas que trabajan con artistas que no están con una disquera. Por ahora, eso implica contratar a novatos y veteranos que han obtenido el control de sus viejos éxitos.

Spotify ofrece a los artistas dos ventajas: tener un porcentaje financiero mayor y ser propietarios de sus grabaciones. Además, los acuerdos no son exclusivos, por lo que son libres de otorgar la licencia de sus canciones a otras empresas de reproducción en continuo, como Apple Music y Amazon.

Spotify generalmente le paga a una disquera cerca del 52% de las ganancias generadas con cada reproducción de una canción determinada. El sello discográfico, a su vez, le paga al artista una regalía que puede ir del 15% al 50% de esa cantidad. Si firman un contrato de licencia directo con Spotify, los artistas y sus representantes pueden quedarse con el total de lo que paga Spotify.

Daniel Ek, director ejecutivo de la empresa, se aseguró de enfatizar durante una conferencia telefónica entre directivos, inversionistas y medios realizada en julio que ese tipo de acuerdos no significan que Spotify se convertirá en un sello discográfico, algo que prohíben los contratos que sostiene con las grandes disqueras, de acuerdo con personas que conocen los términos de esos convenios.

Sin embargo, el siguiente Ed Sheeran o la próxima Ariana Grande podrían sentirse atraídos precisamente por el comentario de Ek acerca de que Spotify no será una marca discográfica. Con 83 millones de suscriptores —y casi cien millones más que escuchan gratis—, el servicio puede ofrecer una gran exposición a los artistas sin pedirles a cambio lo que las disqueras tradicionales les exigen: ser propietarias de sus grabaciones.

Cambiar el “viejo modelo”

Taylor Swift es una artista que pretende ser dueña de su obra. Se convertirá en agente libre este año después de la expiración de su contrato con Big Machine, una disquera independiente de Nashville propiedad de Universal, y se rumorea que está en busca de un acuerdo que le otorgue el control total de sus grabaciones.

Sin embargo, la decisión de Spotify de forjar relaciones más cercanas con los artistas tiene un gran riesgo. “Están avanzando con cuidado”, comentó Amy Yong, analista de medios en Macquarie. “No quieren que los tres grandes retiren sus catálogos de contenido solo porque Spotify firme acuerdos con nuevos artistas y les dé un mayor margen de ganancias. Eso no es conveniente”.

Las grandes disqueras han expresado su desaprobación respecto a la discreta iniciativa de Spotify. A través de comentarios anónimos en artículos noticiosos, los ejecutivos de la música han señalado que podrían castigar al servicio de reproducción en continuo al retener las licencias que la empresa necesita para expandirse en India. Los sellos discográficos también han insinuado que no estarán dispuestos a llegar a un acuerdo con Spotify luego que sus contratos expiren el 2019.

Human Re Sources, una pequeña distribuidora fundada por J. Erving, un representante artístico, ha llegado a un acuerdo con Spotify.

En una entrevista, Erving dijo que Spotify le había pagado un adelanto modesto que lo ayudó a establecer su empresa. Y aunque Spotify no les ha dado porcentajes favorables a los artistas afiliados, estos han tenido éxito al incursionar en las listas más influyentes de reproducción.

Antes de empezar a cotizar en la bolsa, Spotify insinuó que tenía grandes planes para cambiar el “viejo modelo” del negocio de la música, el cual, dijo, dependía de “celadores” como las disqueras y la radio. Y señaló que quería inaugurar una nueva era en la que se ayude a los nuevos artistas a incursionar en la industria con mayor facilidad.

El artículo original fue publicado el 7 de septiembre de 2018

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