Sábado 8 de Septiembre de 2018

María José Prieto:

“Siempre me ha encantado el tema del movimiento”

La actriz vuelve a las tablas con la obra “Lección de baile” junto a su marido, el actor Cristián Campos.

Por Alfredo Potthoff Navarrete

Con el yoga realmente ocurre algo desde el sistema nervioso, el cerebro, que te ayuda a ver desde otro lugar los problemas”

Es primera vez que María José Prieto actúa en una obra de teatro junto a su marido, Cristián Campos. Ambos son los protagonistas de “Lección de baile”, una historia de amor entre un hombre con asperger y una bailarina. La actriz cuenta que fue una buena oportunidad para volver a sentir esos primeros encuentros que tuvo con Campos cuando eran solo colegas. “Fue como reencontrarnos y fue bastante interesante”, confiesa. La actriz estaba enfocada en la crianza de su hija, por lo que también es primera vez que retorna a las tablas luego de varios años.

Prieto está negociando nuevos proyectos con un canal de televisión, y en paralelo continúa con una de sus pasiones: el yoga. “Realmente ocurre algo desde el sistema nervioso, el cerebro, que te ayuda a ver desde otro lugar los problemas”, explica. De hecho, uno de sus sueños es llevar el yoga a los colegios para ayudar a los niños.

—Has dicho que la obra “Lección de baile” estaba “pintada” para ti y Cristián Campos, ¿por qué?

—Por las edades, por las características físicas, y también por la bailarina, yo tengo una sintonía muy grande con el tema físico, con el yoga, el teatro. Siempre me ha encantado el tema del movimiento. Siento el cuerpo muy parte de mí. Es mi herramienta de trabajo. Entonces calzaba perfecto para Brenda.

—¿Cómo congeniaron el hecho de actuar juntos por primera vez?

—Creo que pasamos la prueba (ríe). Lo intenso son los ensayos, porque uno vive junto, ensaya junto, almuerza junto, después sigue ensayando. Es como uf... Jaja. Pero tuvimos la suerte, no sé, quizás estábamos en un buen momento como pareja. Uno se encuentra en otro escenario, como cuando nos conocimos, siendo colegas, compañeritos. Fue como reencontrarnos y fue bastante interesante.

—¿Se llevaron la pega a la casa?

—Por supuesto que sí (ríe). Porque ahí uno puede pasar el texto en la casa, en la mañana, eso ayuda mucho. Y sí, el llevar la pega a la casa al final nos va nutriendo, vamos compartiéndolo desde distintos lugares, uno lo va enriqueciendo.

—¿Tienes algún sueño en tu vida que tengas pendiente?

—Me encantaría implementar el yoga en las poblaciones, en los colegios, en todas partes. Ya sea yoga o meditación. Que todos los niños, independiente de dónde vivan, puedan tener acceso. Para mí sería un sueño. Si puedo ayudar, yo feliz.

—¿Y has cumplido algún sueño?

—Hacer “Lección de baile” (ríe). No... Pero sí volver al teatro. Hace muchos años que no estaba en teatro, porque estaba en teleseries. Volver al teatro para mí es conectarme con mi esencia. Con esas ganas desde que estaba en el colegio, haciendo los talleres de teatro desde quinto básico, esa pasión es muy rica. También es un regalo de la vida tener una hija sana, eso es impagable. Y tan exquisita, además.

—¿Cómo recuerdas tu niñez?

— Uff... Jaja. Bien inquieta. El otro día me encontré con una compañera y me decía “te acordái que inventamos el taller de ecología”. Estamos hablando del año 1993, cuando no se hablaba nada de eso. Reciclábamos papeles blancos, los recolectábamos sala por sala. Y después conseguíamos un camión que iba a buscar los papeles. Y con esa plata, comprábamos árboles y los íbamos a plantar a Curacaví.

—¿Mantienes algo de esa inquietud cuando eras joven?

—Uno claro, se desilusiona, empieza a vivir, ves que eligen a Donald Trump y piensas “no, esto no puede estar pasando”. El otro día fui a una charla y hablaba que no somos una sociedad del comprar, sino del botar. Estamos intoxicando este mundo con todo lo que botamos. Sean cosas físicas, o relaciones.

—La obra “Lección de baile” toca el tema de las discapacidades, no sólo físicas, ¿cuáles crees que son tus discapacidades?

—Uf, tantas... Creo que el tema de la frustración, de chico se nos enseña poco a controlar el tema de la frustración. (Piensa en silencio un buen rato) Creo que tengo poca paciencia. También soy bien maniática en cuanto a la limpieza. Eso como que lo he logrado ir trabajando. Antes era insoportable. Ahora ya me relajé; ya, filo, cada uno con sus cosas, cada uno con sus espacios.

—¿El yoga ayuda a ver tus discapacidades?

—Sí, y con el yoga, por ejemplo, realmente ocurre algo desde el sistema nervioso, el cerebro, que te ayuda a ver desde otro lugar los problemas, lo que te está pasando en ese momento. Después, al volver, uno dice “en realidad, literalmente puedes ver el tema desde otro ángulo”. Entonces es muy bueno cómo el yoga te ayuda a facilitar ese estado de meditación.

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