Viernes 7 de Septiembre de 2018

Marcos Novaro, filósofo y sociólogo argentino:

“Sin Cristina, las cosas serían mucho más difíciles para Macri”

Para él, Macri y su equipo “han sido optimistas reiteradas veces y reiteradas veces se han equivocado”.

Pablo Rodillo M.

“Argentina tiene una moneda en la que nadie confía. Eso es así hace generaciones”.

Marcos Novaro, sociólogo, doctor en Filosofía de la U. de Buenos Aires, columnista y panelista de televisión, analizó junto a La Segunda la actualidad argentina, que entre los cuadernos de las coimas de la era Kichner y la grave crisis financiera que enfrenta el Presidente Macri tienen al país agobiado y en un momento de gran incertidumbre, tanto política como económica.

—¿Cómo llegamos a esta situación? Macri ganó las parlamentarias de 2017, en marzo parecía estar todo bien y...

—Todo se fue al demonio...

—¿Qué pasó?

—El problema que se les presentó después de las elecciones es que Macri creyó que estaba haciendo todo bien y no que estaba estirando demasiado el endeudamiento y la demora en el ajuste fiscal. Después de las elecciones, debió dar una señal clara de que había llegado el momento de hacer el trabajo sucio.

—¿Sabía que se le venía todo esto?

—No, ellos fueron muy optimistas. Digámoslo, han sido optimistas reiteradas veces y reiteradas veces se han equivocado. Se equivocaron con la inflación, con poder seguir endeudándose y fallaron. Son errores sistemáticos del gobierno, no es un error puntual. Había una disposición del gobierno a estirar las cosas y pensar que con voluntarismo iban a poder burlar las cuentas hasta que les cayeron encima.

—Hasta abril se hablaba de gradualismo para bajar el déficit fiscal, ahora pretenden llegar a déficit cero el próximo año. ¿Se acabó el “gradualismo”?

—El gradualismo sigue en pie en muchos aspectos, porque no han encarado reformas estructurales. Abandonar la estrategia general habría sido poner a un ortodoxo en el Ministerio de Economía y hacer reformas duras, empezando por el sistema previsional e imponiendo un ajuste duro en las provincias. Nada de eso se está haciendo.

—Pero como están las cosas, al final quizás Macri termine haciendo eso…

—El FMI está siendo muy generoso con Argentina una vez más. Esto, por la necesidad de estabilizar la región, no afectar a Brasil y la idea de que Macri es una salida al populismo.

—Macri pintaba para líder regional. Hoy la política exterior de Macri está en el FMI.

—Pero tiene la reunión del G20 a fin de año, a la que va a venir Trump. Creo que ese es uno de los motivos de por qué los países desarrollados están ayudando de más a Argentina. Ahora la pregunta es si eso va a ser suficiente. Si no funciona, los costos van a ser muy grandes y las reformas se van a tener que hacer en condiciones muy dramáticas.

—Es curioso que en un momento de gran debilidad de Cristina Kichner por el escándalo de las coimas, Macri no logre capitalizarlo.

—Eso también es relativo. Creo que el gobierno sí se está beneficiando del escándalo de corrupción kirchnerista. Cristina va a ser candidata y el resto del peronismo está muy dividido respecto a qué va a hacer. Sin Cristina, las cosas serían mucho más difíciles para Macri. Una ayuda fundamental para el Presidente es que ella esté activa, en el centro de la escena. Macri está centralizando la resistencia hacia Cristina, y eso para el Presidente es la principal garantía que va a ser reelegido.

—¿Es un hecho la reelección?

Sigo pensando que tiene más chances de ser reelegido a que haya una alternancia política. Y eso tiene que ver en gran medida por la crisis de la oposición. Un 33% de la gente cree en Macri, pero sólo un 20% cree en la oposición. La gente va a terminar votando con bastante resignación. Lo que hay es un clima de bronca, de hartazgo con los políticos en general, pero también de resignación de que el problema es muy serio y no hay ningún ‘salvador' a mano.

—¿Aún con los problemas que seguramente seguirán en 2019?

—Esa es la gran pregunta que todo el mundo se hace de cara a 2019. Puede que sigamos en crisis o en una situación intermedia ambigua, en la que haya gente que diga que estamos saliendo y gente que diga que seguimos en crisis. Seguramente la elección va a ser disputada y es difícil que Macri gane en primera vuelta, a menos de que haya una recuperación fuerte. Pero nadie apuesta por eso.

Los traumas argentinos

—¿Los argentinos tienen una obsesión por los dólares? Viendo la historia , esto del dólar parece algo crónico.

—Sí. Argentina ha destruido su moneda sistemáticamente hace décadas. El modo de evadir la inflación y la desconfianza siempre ha sido el dólar. Eso pasa de generación en generación. Incluso, la generación que no tuvo una inflación tan alta en los 90, después recuperó ‘sus reflejos dolarizados', cuando los Kirchner reinstauraron la inflación. No es una tara cultural, sino una tara institucional: Argentina tiene una moneda en la que nadie confía. Eso es así hace generaciones.

—¿Y lo del FMI parece otro trauma? Gran parte de los votantes de Macri no querían otro préstamo.

—Sí, la tradición es que los acuerdos con el FMI terminan mal. Y como terminan mal, no hay mucha confianza de que esto vaya a ser una salida. Hay desconfianza con el acuerdo, pero la desconfianza en el Fondo es menor a la desconfianza hacia el gobierno.

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