Viernes 7 de Septiembre de 2018

A casi seis meses de asumido:

La incómoda prueba de fuego del gobierno corporativo de Enap

Actuar como bloque. Defenderse, pero sin golpear al Presidente ni a su ministra. La delgada línea por la que debe caminar Loreto Silva y el resto del directorio.

Por Ignacio Badal y Ximena Pérez

Ana Holuigue, directora ADP.

Loreto Silva, presidenta designada por el Presidente..

José Luis Mardones, director ADP.

Claudio Skármeta, director ADP.

No la ha tenido fácil Loreto Silva en lo que ha sido su verdadero debut como presidenta del directorio de Enap. Pese a que la ex ministra de Obras Públicas asumió el 29 de marzo, la crisis ambiental por las emanaciones tóxicas en la bahía de Quintero la pusieron en medio de un tironeo político que no se condice con el carácter autónomo que debe tener la primera mesa directiva regida por la Ley de Gobierno Corporativo promulgada en julio de 2017.

Un ejemplo lo contó un director. El viernes 24 Silva tenía lista la primera declaración de la empresa, que respondía a la acusación de la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, quien responsabilizó a Enap de los gases tóxicos. “Era bastante inocua, pero recibió un llamado de La Moneda indicando que la empresa no hiciera nada”. Frente al dilema, Silva decidió acoger las sugerencias de otros directores. Y respondió que la declaración pública ya había sido enviada.

Otro participante de esa reunión afirma no haber sido testigo del supuesto llamado de La Moneda, pero añade que efectivamente vio incómoda a la ex ministra. “´La acusación produjo sorpresa y extrañeza”, cuenta. Pasaron unos pocos minutos y los medios recibieron un comunicado de siete párrafos negando su responsabilidad, anunciando la contratación de una empresa auditora para realizar un estudio y adelantando que la empresa tomará las acciones legales necesarias para demostrar su inocencia.

La incomodidad no es sólo de Silva, sino del directorio completo. Sin ir más lejos, Gonzalo de la Carrera, designado por el Presidente Piñera al igual que Silva, renunció porque indirectamente tenía que enfrentarse a quien lo había designado. Fue la ministra de Piñera de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, la primera en acusar a Enap.

Estrategia “obsoleta”

Evitar el conflicto con el gobierno, que es su dueño y mandante, y al mismo tiempo negar lo que ese dueño dice es la delgada línea por la que deben atravesar Silva y su directorio. Y morderse la lengua. Lo que no hizo De la Carrera. Todo eso, pero dando muestras de independencia.

De allí se entiende por qué las declaraciones públicas de la petrolera sólo llevan el membrete de Enap y tratan de atenerse exclusivamente a negar las acusaciones, sin apuntar al Gobierno. Sus dardos sólo han llegado hasta el superintendente. Además, no aparece firmada por el directorio ni menos por su presidenta o su gerente general, Andrés Roccatagliata. Quieren dar la imagen de bloque, que toda Enap está detrás, pero que al mismo tiempo no debe enfrentarse al Ejecutivo.

Un ejecutivo de la empresa lo ratifica: “El directorio, la administración y los trabajadores estamos convencidos de que no fuimos. Pero no podemos enfrentarnos al dueño. Eso es incómodo y nos obliga a la cautela”.

Hoy Loreto Silva envió un video a los trabajadores para reforzar ese espíritu de cuerpo. Dice: “Defenderemos nuestra honra y la rectitud de nuestro actuar en todas las instancias que correspondan”.

Pero esta estrategia es criticada por expertos. “El directorio ha estado en la lógica antigua del blindaje, en la que no hay un rostro, sino una corporación, fiel reflejo de una estrategia comunicacional que me atrevería a llamar obsoleta. Sus declaraciones han sido más bien defensivas”, dice el profesor de gobiernos corporativos de la UAI, Germán Heufemann.

Un ex director de Enap tampoco está de acuerdo. “En cualquier compañía del mundo se pone al gerente corporativo o al vicepresidente de medio ambiente. O al gerente general o al presidente. Aquí no hay nadie”, reclama.

Las buenas prácticas en una crisis requieren un “vocero competente”, dice Teodoro Wigodski, profesor de gobiernos corporativos de la U. de Chile. Y realizar permanentes reuniones de directorio de emergencia, para mantenerse en alerta.

Eso sí lo ha hecho Enap, coinciden dos directores y un ejecutivo. Uno de ellos cuenta: El viernes 24 estuvieron todos los directores en reunión (unos presentes y otros por teléfono) para redactar el comunicado contra la acusación. El lunes 27, Silva y Roccatagliata fueron a Quintero a terreno a revisar las instalaciones; el martes 28 fue la reunión de directorio ordinaria; el jueves 30 hubo otra reunión en Enap, donde se acordó que el gerente general diera su única rueda de prensa; y anteayer, el miércoles 5, se reunieron más de dos horas para anticipar el informe de la Superintendencia de Medio Ambiente, que ratificó su acusación a Enap. Esa actividad del directorio, el público la debe conocer, reclama Heufemann de la UAI: “Debe ser informado, porque da cuenta que están siendo diligentes en el ejercicio de su rol de directores”.

El miércoles, a las 10 de la noche, aprobaron la séptima declaración por la crisis que emitiera la estatal. Allí “rechaza tajantemente las imputaciones de la Superintendencia de Medio Ambiente”.

Esta mañana, la ministra Schmidt respondió a la estatal: “No hay ninguna empresa, ni pública ni privada, que esté por sobre la ley. Por lo tanto, cualquier queja o problema que tenga con una resolución de una entidad que forma parte de la institucionalidad del Estado, tienen que hacerse los procesos de reclamación en las instituciones correspondientes”.

Probablemente Silva reafirmará que Enap no es culpable, pero a su ex compañera de gabinete no le va a responder.

Rodrigo Azócar, director ADP

Marcos Varas, director representante de trabajadores.

Casi un año tardó en conformarse:

Demorado estreno

El 27 de julio de 2017, la Presidenta Michelle Bachelet promulgó en La Moneda la ley que modernizó el gobierno corporativo de la Enap, cambiando la forma de designarlo, excluyendo al ministro de Energía y a los gremios. Recién el 10 de marzo, un día antes de dejar su gobierno, se dieron a conocer los cuatro directores elegidos por el Sistema de Alta Dirección Pública: Anita Holuigue, Claudio Skármeta, José Luis Mardones y Rodrigo Azócar. Como director de los trabajadores, elegido por votación popular, se sumó Marcos Varas el 22 de marzo. Y el 29 de marzo, Piñera nombró a dos representantes de su exclusiva confianza: Loreto Silva y Gonzalo de la Carrera.

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