Viernes 7 de Septiembre de 2018

(En un congreso), cada organización será libre de suscribir esos acuerdos… o de no ser parte del Frente Amplio”. Giorgio Jackson.

El proceso de depuración y, tal vez, el posible quiebre del Frente Amplio ya comenzaron. Tras una serie de conflictos, el diputado del Partido Liberal Vlado Mirosevic sinceró la situación el martes de esta semana: “Se tiene que abrir un debate sobre quiénes pueden estar y no en el FA”, dijo.

Y lo secunda el diputado de RD Giorgio Jackson. “Estamos en período de definiciones. Tenemos que tener un Congreso, y en función de esas definiciones que tomemos ahí, cada organización será libre de suscribir esos acuerdos o será libre de no suscribirlos y no ser parte del Frente Amplio”, sostiene.

Durante los últimos dos meses, el conglomerado ha protagonizado una sucesión de trifulcas, entre otros motivos, por el intento de destituir al fiscal nacional, Jorge Abbott, medida que impulsan el Partido Humanista y Poder y que no es secundada por Revolución Democrática; por la destitución del Alfonso Mohor (MA) como presidente de la Fech y por la mesa que formaron los partidos con representación parlamentaria, gatillando el celo de los movimientos que no tienen congresistas.

Todo lo anterior coronado esta semana por la publicación de Alberto Mayol de una dura crítica contra Gabriel Boric en The Clinic, molesto por los cuestionamientos que realizó a los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela; por la renuncia de Mirosevic a la presidencia de la comisión de RR.EE. de la Cámara debido a críticas del movimiento de Mayol, y por el abandono de la presidencia de la comisión de Familia de Pamela Jiles, luego de que Mirosevic y el diputado Renato Garín (RD) votaran a favor de sancionarla en el Congreso por haber encarado con insultos al diputado UDI Ignacio Urrutia, por dichos en contra de víctimas de la dictadura.

Y las peleas comienzan a impactar en la principal figura presidenciable del bloque: Beatriz Sánchez.

En la última Criteria Research, publicada ayer y que midió el mes de agosto, bajó 6 puntos ante la pregunta sobre quién le gustaría que fuera el próximo Presidente. 14% la nombró espontáneamente, mientras en julio 20% lo hacía.

“Si el Frente Amplio (FA) no es capaz de constituirse realmente como una coalición, va a destruir sus liderazgos”, sostiene el director de Criteria Research, Cristián Valdivieso.

“La capacidad de resolver los conflictos promueve que uno pueda ser gobierno o te quedes como un dato histórico”, agrega el presidente del Partido Humanista, Octavio González.

Cuestión de liderazgo

Pero es también la misma Beatriz Sánchez quien no ha ejercido un liderazgo claro al momento de los mayores conflictos.

Por ejemplo, en la disputa generada por las condenas a gobiernos de izquierda que atropellan derechos humanos, sólo se refirió públicamente a los impasses con un tuit. “Un abrazo a @vladomirosevic y @gabrielboric que han recibido críticas por defender una causa que es justa, urgente, y, estoy segura, interpreta a much@s frenteamplistas”, escribió el martes.

“Ella no está en la primera línea de la conducción política ni de los debates”, admite el ex coordinador de la campaña de Sánchez, Sebastián Depolo. Ello, explica, “porque no creemos que deba haber sólo una persona que nos ordene”.

Sostiene, además, que no cree que Sánchez por sí sola pueda evitar nuevas polémicas.

Un pensamiento similar manifiesta la secretaria general del Movimiento Autonomista, Constanza Schönhaut. “Si hay consenso de que ella debe estar en primera línea, entonces debemos trabajar en construir un espacio para eso”. Pero advierte que ello no implicaría “delegarle la conducción del FA”.

Desvalorización de la marca

Todas las peleas están impactando en la marca “Frente Amplio” y a los líderes que cobija.

Tras las elecciones de noviembre, cuando lograron 21 parlamentarios y Beatriz Sánchez con 20,3% casi empató con Alejandro Guillier (22,7%), el FA parecía en ascenso vertical y la Nueva Mayoría en caída libre. Pero hoy, el FA es visto como “una casa que está muy desordenada”, sentencia Valdivieso.

Y ese desorden podría conducir al FA hacia la irrelevancia política. Mientras el PPD y el PS jugaron roles relevantes en la discusión del salario mínimo, los parlamentarios del bloque se marginaron. Y el peso de la discusión tributaria parece irse a la Cámara Alta, donde el Frente Amplio tiene un solo senador.

“El FA en lo que va del gobierno se ha mantenido a flote a punta de escándalos. No es primera vez que hacen noticia por algo que no sea una contribución a la política”, sentencia el cientista político de Tresquintos, Kenneth Bunker.

“De hecho las dos acusaciones constitucionales que ofrecieron no se llevaron a cabo”, remata.

La directora de Márketing de Adimark, Catalina Correia, afirma que “hay un desposicionamiento de la marca FA”, producto de las discrepancias.

Sin embargo, explica que “el FA como marca es muy reciente, no tiene un posicionamiento consolidado, es una marca en construcción. Las marcas se entienden como algo que está vivo; y lo que está vivo, si no se adapta, no perdura”.

Por ello, cree que un eventual proceso de definición de identidad tendrá el costo de que algunos miembros del bloque saldrán, pero “el Frente Amplio ganará al construir una propuesta más sólida… Si uno no tiene identidad, no puede construir una imagen”.

Y Jackson lo tiene claro: “Si no tenemos una instancia congresal (de definiciones programáticas), será muy difícil, quizás imposible, que podamos ofrecerle al país alguna alternativa de gobernanza tanto para las municipales como para las elecciones presidenciales”.

“Sin programa”

Para marzo del próximo año está programado el congreso al que alude Jackson, aunque ya discuten si adelantarlo.

Por mientras, el FA no cuenta con un marco de acción real. El programa presidencial de Beatriz Sánchez ya no es indiscutible e, incluso, algunos consideran que sus lineamientos fueron derrotados en la misma elección que ganó Sebastián Piñera.

“Lo que corresponde hoy es construir un nuevo acuerdo político, porque evidentemente el previo a las elecciones no está siendo suficiente: no tenemos los marcos claros en los cuales un frenteamplista debe actuar, y no tenemos cómo procesar las diferencias”, dice Schönhaut.

“Es un buen momento para decir pongámonos serios. Necesitamos dar el siguiente paso, que es posible que divida aguas entre nosotros”, concluye Depolo.

¿Y si se dividen? Quiénes se van con quiénes

Si, como plantean Vlado Mirosevic y Giorgio Jackson, se abre un debate respecto de quiénes se van y se quedan en el Frente Amplio (ver central), ello implicaría un quiebre en la coalición. Entonces, ¿qué partidos quedarían como aliados? y ¿quiénes se quedarían con la marca “Frente Amplio”?

“Las colectividades del FA se casaron por conveniencia, dado los incentivos del sistema electoral, pues la mejor forma de entrar al Poder Legislativo era agrupándose. Esa necesidad hoy no existe y se están formando nódulos, por ejemplo, uno en torno al Movimiento Autonomista (MA), Revolución Democrática (RD) y Partido Liberal (PL) —o Gabriel Boric, Giorgio Jackson y Vlado Mirosevic— y otro en torno al Partido Humanista, a Poder y a los ‘mayolistas'”, dice el cientista político Kenneth Bunker.

Sin embargo, un eventual fraccionamiento podría ser más complejo: desde julio cuatro movimientos del FA se reúnen semanalmente para intentar confluir y quizás fusionarse: El MA de Boric, SOL, Izquierda Libertaria y Nueva Democracia, todos más a la izquierda de RD. En paralelo, la Izquierda Autónoma ha tenido similares conversaciones con la Izquierda Libertaria.

La analista de la Universidad de Valparaíso Javiera Arce advierte que cualquier tipo de quiebre debilitará al sector y forzaría al FA —“que obtuvo un 20% fuera de la Nueva Mayoría— a negociar con los partidos tradicionales de la oposición. “Actúan con calculadora en mano y eso los une, pero si igual se dividen, es posible que (MA, RD y PL) quieran alejarse de los grupos más radicales, esos que apoyan los gobiernos cuestionados por Boric (Cuba, Venezuela y Nicaragua). A ellos les pueden incomodar Alberto Mayol y los humanistas Tomás Hirsch, no sé si Pamela Jiles y Florcita Motuda. También la diputada Claudia Mix (Poder), que ha ido a apoyar el proyecto bolivariano de Maduro”, añade.

Búnker coincide en que a pesar de contar con tres diputados, el Partido Humanista podría ser un punto de quiebre: “Es una bolsa de gatos. Sus diputados salieron elegidos no por humanistas, sino por sus apellidos. La línea de Hirsch, que fue candidato presidencial, dice que en Venezuela hay democracia y la línea divisoria, que puede ser esa, es distinta de la línea de Boric y Jackson. Con el PH se podrían ir Poder y la gran mayoría de movimientos que son más de izquierda”, sentencia.

—¿Quiénes debieran quedarse con la marca Frente Amplio?

—Los socios mayoritarios, Revolución Democrática y el Movimiento Autonomista, en esta alianza Boric-Jackson. Son quienes mandan porque tienen la calle, son los que se consiguieron las firmas para convertirse en partido y hacer primarias. Tiene un liderazgo más allá de las tiendas del FA, o sea, tienen las llaves del boliche. Vlado Mirosevic se está metiendo en ese juego por el lado liberal, asociado a una fuerza más de derecha. Si Boric y Jackson no lo consideran como parte de la cúpula pueden perder más poder de lo que han perdido y por eso es muy oportuno que Mirosevic se haya metido en la conversación.

Otra opción, dice, es que la cantidad de colectividades disminuya. “La Concertación de 1989 también tuvo unos 17 partidos y movimientos y al final quedaron cuatro”.

VOLVER SIGUIENTE