Miércoles 22 de Agosto de 2018

Plataforma chilena de crowdfunding para financiar conciertos

El backstage de Weeshing se llena de deudas y denuncias

El emprendimiento fue destacado por Corfo, que le inyectó dinero en 2015.

Por Felipe O'Ryan

La ticketera

no cumplió el mandato, le pasó la plata al productor y éste se mandó a cambiar”

Pablo Tromben,

gerente legal Weeshing

sergio collao

La Fonda Permanente del año pasado (la foto es de 2016) es uno de los eventos que le han puesto problemas a Weeshing.

Deudas a clientes, demandas a proveedores y hasta una denuncia ante la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (Sbif) tienen con el agua al cuello a la plataforma chilena de crowdfunding para eventos musicales Weeshing. La empresa, destacada en 2015 entre los emprendimientos estrella de Corfo que le aportó al menos $25 millones, es un sitio web que recolecta dinero de muchos inversionistas que quieren financiar eventos musicales con pequeños o grandes montos de dinero, y les devuelve una rentabilidad según su éxito. En su página dicen que trabajan con 70 productoras en Chile, Perú, México y Argentina, y que han obtenido, en los mejores casos, rentabilidades sobre 30%, y en eventos poco exitosos, pérdidas de más de 20%.

“Yo puse $10 millones para el festival RockOut que finalmente no se concretó. Y cuando llegó la fecha acordada para que me devolvieran mi inversión, no me dieron nada”, cuenta Mauricio Astudillo, uno de los inversionistas de Weeshing.

La productora encargada de dicho evento, Transistor, lo canceló en noviembre del año pasado por baja venta de entradas. Comenta Astudillo que Weeshing debía devolverle su inversión a finales de noviembre, pero “dijeron que tendrían que ir devolviéndome el dinero en cuotas, cosa que nunca se acordó o discutió previamente. Ya han pasado nueve meses y sólo me han pagado una cuota”. Lo mismo le pasó a Cristóbal Donoso, que invirtió $1 millón y hasta ahora ha recibido el pago de dos cuotas. “Me adeudan aún $687 mil”, dice. Ellos integran un grupo de 30 personas a las que la empresa le adeuda en total $70 millones, y que evalúan acciones judiciales contra Weeshing y Transistor. “En total, entre todos los clientes con irregularidades, nos deben $1.000 millones”, dice Astudillo, aunque no se pudo comprobar esa cifra.

Según explica la empresa, estos problemas se deben en gran medida a conflictos con algunas productoras y empresas que venden tickets, que no han cumplido, o derechamente, “se mandaron a cambiar con el dinero”, dice el co fundador de Weeshing y gerente legal, Pablo Tromben. La compañía recibe los recursos de los inversionistas y los entrega a una productora que los invierte en un evento. Luego, la ticketera emite una liquidación donde se da cuenta de la cantidad de boletos vendidos y sobre la base de esa información, Weeshing calcula el resultado de los inversionistas que participaron en el financiamiento y les entrega los retornos.

“Pero son sólo el 9% del total de nuestra base que está en cobranza judicial. La gran mayoría no tiene problemas”, asegura Tromben. En total, y según las 16 demandas que ha interpuesto Weeshing este año, las productoras y ticketeras le deben a la empresa cerca de $850 millones. Entre los demandados están las productoras Doce Spa, FEG, Live Spa, Belkys Masso Morales y las ticketeras Ticket Co y Ticketpro.

Los principales casos están relacionados con el festival RockOut del 2017 y con la Fonda Permanente, que se celebró el 17 y 18 de septiembre de ese mismo año. “En el caso RockOut, no se realizó el evento, y la ticketera devolvió la plata directamente a la productora (Transistor), que luego no nos dio a nosotros lo correspondiente”, explica Tromben, quien exige a Transistor $299 millones.

El caso más cuantioso es la fonda. La plataforma online calcula un perjuicio de $499 millones. “La ticketera (Ticker Co.) no cumplió el mandato, le pasó la plata directamente al productor y éste no nos pagó ni un peso y se mandó a cambiar”, dice el socio de Weeshing. Dicho productor es identificado como Wilfredo Eduardo López Tillería en una demanda en contra de Ticket Co. y en otra acción judicial de Weeshing directa contra él.

“Ellos se han lavado las manos diciendo que la culpa es de las productoras, pero nosotros invertimos con ellos directamente. Weeshing debería responder”, acusa Donoso.

La Sbif se sube al escenario

Pero Weeshing tiene otro problema. El 20 de abril de este año, la Asociación Gremial de Empresas Productoras de Entretenimiento y Cultura (Agepec), que agrupa a grandes de la industria como DG Medios, Multimúsica y T4F+Bizarro y concentra más del 80% de la industria de producción de espectáculos, se fue contra Weeshing y su modelo disruptivo en la industria. Esto, con una denuncia que presentó ante la Sbif.

“Weeshing no solamente ha ofrecido de un modo masivo y público el constituir depósitos a plazo, sino que también se ha publicitado de modo tal que induce a pensar que tiene calidad de banco”, dice la denuncia. Esto, porque Weeshing ofrece rentabilidades fijas para algunos eventos en su web, lo que sería una violación a la Ley General de Bancos, según la Agepec. La Sbif recibió dicho documento e hizo hace un mes una denuncia ante la Fiscalía Oriente, según fuentes conocedoras.

La empresa se defiende diciendo que no son ellos los que ofrecen las rentabilidades fijas, que en promedio alcanzan a 1,5% mensual. “Las productoras son las que dan estas condiciones, no la plataforma”, comenta Tromben.

El crowdfunding

Industria de riesgo con altos y bajos

El crowdfounding es un fenómeno que ha ido al alza en los últimos años, con altos y bajos en el camino. De la mano de plataformas como Kickstarter, Ulule, Startnext y GoFundMe, la industra pasó de recaudar a nivel mundial US$880 millones en 2010 a US$34.000 millones el 2015, según Forbes.

Pero esta meteórica alza no ha estado libre de controversias. Entre algunos casos que captaron la atención pública está el de la empresa Central Standard Timing, que prometía crear el reloj más pequeño del mundo. En 2016 se declaró en quiebra y hasta el día de hoy no ha podido devolver todo lo que recaudó de sus inversionistas. Había levantado US$1 millón antes de caer.

El record Guinness del año pasado lo logró el videojuego Star Citizen, con más de US$192 millones levantados entre más de 2 millones de financistas.

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