Jueves 5 de Julio de 2018

Un primer semestre con vaivén de expectativas

Bolsa duplicó negocios a junio, pero no por más dinamismo

Un 33% de las transacciones correspondió a remates.

Por Felipe O'Ryan

En enero, el optimismo del mercado era unánime: la bolsa explotaría este año. Pero si bien los montos transados en acciones del primer semestre se dispararon 97%, a US$ 4.967 millones, se sustentó principalmente en remates de acciones más que en un mayor dinamismo en los flujos.

“Efectivamente vemos un mayor volumen diario. Sin embargo, se observa un importante monto transado en subastas”, comenta la estratega de mercados de la corredora Nevasa, María Luz Muñoz.

Las dos mayores operaciones del año fueron la de Nutrien, que vendió sus acciones SQM-B a la china Tianqi en junio por US$ 960 millones y la OPA de Enel Chile por Enel Generación Chile de US$ 2.670 millones en marzo.

“Sin esos eventos puntuales no se advierten cambios sustanciales en la dinámica de flujos”, comenta el analista de Estrategia de Fynsa, Humberto Mora. Incluso, agrega, los montos transados han caído en las últimas semanas dado el menor apetito por activos de riesgo, “a propósito de la escalada proteccionista de EE.UU. con sus principales socios comerciales y los mayores riesgos políticos de la región”.

Los remates sumaron US$1.660 millones en el primer semestre, según datos de Nevasa, que equivale al 33% de todo lo que se transó. Eso sí, sin considerar la OPA de Enel.

Mal escenario externo

Los retornos tampoco han estado cerca de las expectativas. Las 10 principales corredoras proyectaban en enero que el IPSA cerraría el 2018 entre los 5.900 y 6.600 puntos. Pero está en 5.257 puntos y acumula una baja de 4,5%, es decir, es el peor primer semestre del IPSA desde 2013. Pero los analistas apuntan a factores externos. “Sobre todo en los dos últimos meses se ha visto salida de flujos de Chile, debido al rebalanceo del índice MSCI y a la salida de flujos generalizada en toda la región, en parte por la volatilidad que ha significado Brasil”, dice el jefe de Estudios de BCI Corredor de Bolsa, Marcelo Catalán.

La aversión de los inversionistas institucionales por la bolsa chilena se ve reflejada en la destrucción de cuotas del fondo ETF que refleja la bolsa local, uno de los principales instrumentos a través de los cuales los extranjeros invierten aquí. En lo que va del año, se ha destruido un 29,1% de estas cuotas, según un informe de BICE Inversiones. Además, el fortalecimiento global del dólar ha hecho menos atractivos a mercados emergentes como Brasil y Chile. En el año, la divisa ha ganado 6% frente al peso chileno.

“Si bien creemos que hay buenos retornos en la bolsa chilena, hay elecciones en Brasil en octubre, y entre julio y agosto habrá definición de candidato. Todo esto generaría más volatilidad en la región”, dice Catalán, quien cree que BCI reduzca su proyección inicial de un IPSA ens 5.900 puntos a fin de año.

La volatilidad, además, dice Mora de Fynsa, viene a raíz de la esperada guerra comercial entre EE.UU. y China.

Y mientras los extranjeros venden, los locales compran. “Hay más interés, probablemente impulsado por el cambio de gobierno y mejores perspectivas”, explica Muñoz de Nevasa.

Sequía legislativa: invalidada, ni cierta…

Rafael Aldunate Valdés

Los neocomunistas y denominados progresistas/populistas son eximios en crear eslogans, e inequívocamente la historia los ha desvanecido en el ámbito de la concreción y el crear bienestar. Los dos gobiernos de Michelle Bachelet, no sólo son los de menor crecimiento económico, sino que suman el agravante de dejar con el mayor endeudamiento al país desde la vuelta a la democracia. La heterogénea oposición tiene el tupé de enrostrar a la actual administración de un vacío legislativo, cuando definitivamente no es lo más incidente y tampoco es cierta tal escasez de avance en la presentación y promulgación de leyes.

En el momento actual, lo primero es detener y converger a una senda sostenible la deuda fiscal que se duplicó como porcentaje del PIB en los últimos cuatro años. Caso contrario, al endeudarse a cada chileno y empresa le sería más inaccesible y definitivamente más caro. El aún nuevo gobierno se encontró con un déficit estructural mayor en US$1.200 millones al comprometido originalmente y con gastos comprometidos por US$5.500 millones, lo que reforzó la necesidad de implementar un plan de contención, de esfuerzo superior.

Y en vez de colaborar frente a este desaguisado, la desarticulada oposición quiere más leyes, conscientes de que casi toda nueva ley compromete recursos adicionales. La débil eficiencia del gasto público es otra arista de corrupción. Los socialistas, como el crítico senador Carlos Montes, no comprenderán que el Presupuesto de la Nación, que se ha incrementado en dos tercios en una década, nace del bolsillo de las personas y de la desinversión de las empresas, ante impuestos corporativos entre los más altos de la OCDE.

Este gobierno, con una sana posta de relevo ya realizó una profunda corrección y modernización de Carabineros y del espinudo tema del proceso migratorio, temas “irresponsablemente” postergados. Un mal arraigado hábito es nuestra excesiva tradición legalista que ve solo en la dictación de leyes la forma de la solución de todo problema. Con el agravante de un Parlamento desprestigiado y un Frente Amplio que a base de improvisaciones va adquiriendo una costosa experiencia país. La oposición ante la necesidad de notoriedad, en vez de sumarse a la apertura presidencial de los cinco Acuerdos Nacionales —restaurando la cultura del diálogo—, busca obsesivamente el pequeño traspié mediático, que los medios radiales y audiovisuales requieren para subsistir ante sus condicionamientos a los rating comerciales.

La economía se ha recuperado sin aún dictar una sola ley, pues esencialmente es necesaria una combinación entre las recuperadas confianzas y el mayor espacio que se otorga a la iniciativa individual. Esto se refleja en las iniciativas que impulsa el millón de empresas que catastra el SII y que generan ingresos. Teniendo particularmente presente el gobierno el principio más amplio de un desarrollo integral e inclusivo, como la prioridad por la reorganización del Sename y las salas cuna universales.

Las problemáticas de fondo son una responsabilidad de todo el espectro político y la ciudadanía sabrá identificar a quien se reste o dogmatice, temas como la delincuencia, pacificar la Araucanía, se armonicen los sistemas de salud y se logre un verdadero salto proactivo en la calidad de la educación.

Un mal arraigado hábito es nuestra excesiva tradición legalista que ve solo en la dictación de leyes la forma de la solución de todo problema.

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