Viernes 22 de Junio de 2018

Aquí están la Nunciatura, el CEP y la CPC, entre otros

Sótero Sanz: la adoquinada calle por donde transita el poder

La arteria por donde pasó la comisión de Scicluna ha visto desde el nacimiento del cardenal Carlos Oviedo hasta el hallazgo del «fenómeno Bachelet».

Por Patricio Pino M.

“En 1973, cuando la calle se llamaba Montolín, el general Carlos Prats paró la renoleta de Alejandrina Cox, que cuadras antes le sacó la lengua por la ventana”.

1. La Casona del CEP.

2. La sede de la CPC.

3. La Nunciatura Apostólica.

4. Las Obras Misionales Pontificias.

En casi 90 años, los tilos y los adoquines son lo único que no cambió en Monseñor Sótero Sanz. Todo lo demás, desde los dueños de las casonas hasta el mismo nombre, lo hizo. Ahora la calle fue el centro de atención porque recibió dos veces en menos de un año al obispo Charles Scicluna, enviado papal para ver casos de abuso sexual en la Iglesia. Más aún, en el 260, sede de las Obras Misionales Pontificias, estará una de las oficinas a cargo de recibir más denuncias que involucren a religiosos.

Pero mucho antes aquí nació un cardenal y ocurrió un episodio clave previo al golpe de Estado. En enero de 1927, cuando la calle se llamaba Montolín, en la casa de Carlos Oviedo Armstrong y Elena Cavada Riesco nació Carlos, tercer hijo del matrimonio. Ese niño luego se hizo sacerdote mercedario y en 1990 se convirtió en arzobispo de Santiago y en 1994 en el tercer cardenal chileno.

En junio de 1973, cuando también era Montolín, en la esquina con Andrés Bello el comandante en jefe del Ejército, Carlos Prats, paró la renoleta roja de Alejandrina Cox que cuadras antes le sacó la lengua por la ventana. “Pide perdón, mierda, o te mato”, fue lo que el uniformado le dijo, según la versión de la mujer. Un episodio que quedó registrado en la prensa de la época.

Hubo un puente colgante

Según la jefa del magíster en Patrimonio Cultural de la UC, Elvira Pérez, la calle nació de la chacra Montolín, propiedad de los padres del cronista Joaquín Edwards Bello. En 1920, en el extremo norte existía un puente colgante sobre el Mapocho que conectaba con la Casa Lo Contador. “Destacan casas hechas por arquitectos como Carlos y Alberto Cruz Eyzaguirre y Escipión Munizaga. Estas casas usaron variantes de la escuela de Bellas Artes, con tímpanos, columnas y capiteles de ornamentación clásica”, detalla la arquitecta.

El paso de la belleza arquitectónica a la influencia política partió en 1969, cuando la Nunciatura se instaló en la antigua casa de la familia Westcott Mackay, de estilo inglés isabelino y obra de Carlos MacClure y Héctor Silva. En el 200 han pernoctado dos papas: Juan Pablo II en 1987 y Francisco este año. La Nunciatura estaba antes en Huérfanos con Manuel Rodríguez, por donde hoy pasa la Norte Sur. El traslado lo hizo el obispo Sótero Sanz. Ocho años más tarde, cuando el prelado estaba por partir a otro destino, murió sorpresivamente y tal fue el impacto que Providencia resolvió honrar la calle con su su nombre.

El resto de los influyentes vecinos llegó desde los 80. La casa donde hoy está el Centro de Estudios Públicos (CEP) fue diseñada por Carlos Cruz Eyzaguirre y mandada a hacer por Raúl Sánchez en 1944. La casa del lado, y que hoy ocupa la Embajada de Turquía, perteneció a Baltazar Sánchez, padre del actual presidente de Viña Santa Rita, y fue edificada en 1945 por Samuel Eyzaguirre. Entremedio, la morada del CEP tuvo de dueños a Armando Jaramillo y su esposa, María del Pilar Ovalle. Ex senador liberal fallecido en 2002, en el 162 hacía tertulias antes del golpe del 73.

La Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) llegó a Sótero Sanz 182 en marzo de 1993. Esta residencia perteneció antes a Luis de Mussy y luego a la empresa de explosivos IRECO. En los 90 tenía 580 metros cuadrados edificados. Fue remozada por los arquitectos Ernesto Barreda y Manuel Wedeles antes de la llegada de la gremial. Según publicó «La Segunda» en marzo de 1993, la compra ascendió a unos $182 millones. Hoy solo el avaluó fiscal llega a $869 millones. De esos años la casa ha visto tomas de trabajadores, el desfile de los candidatos en busca del favor del empresariado y la sucesión de diez presidentes del gremio.

Los «guetos verticales»

La tensión no ha estado confinada a las tomas. Entre el 16 de enero y el 7 de abril de 1984 se desarrolló la pugna entre la Nunciatura y el régimen militar por el destino de cuatro miristas sospechosos del asesinato del intendente Carol Urzúa, ocurrido en 1983: se habían asilado en la casona. Esa vez el nuncio, Angelo Sodano, logró que salieran a Ecuador.

En el CEP ha ocurrido lo suyo y no sólo porque en 2003 su sondeo detectó el «fenómeno Bachelet» de cara a las presidenciales 2006, sino porque en agosto de 2012, en su salón, el ex ministro de Hacienda Andrés Velasco cuestionó al entonces titular de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, por su interpretación de la encuesta Casen: la disputa condujo a la reformulación del estudio. Y en abril de 2017, fue ahí donde el entonces intendente Claudio Orrego usó el término «guetos verticales» para calificar los edificios de Las Rejas Norte: el concepto llevó a congelar los permisos de edificación e instaurar un plan regulador en Estación Central.

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