Lunes 11 de Junio de 2018

Se les responsabiliza por no acoger denuncias

Acusaciones contra obispo Duarte salpican también a Errázuriz, Contreras y Silva

Denunciantes del ahora obispo emérito aseguran que los prelados no hicieron nada cuando se les informó de los abusos sexuales, de poder y de conciencia de que eran objeto.

Por Viviana Candia y Daniela Sánchez

La salida de Gonzalo Duarte (SS.CC.) del obispado de Valparaíso lejos de cerrar otro capítulo de denuncias por abusos sexuales y de conciencia al interior de la Iglesia chilena amenaza con salpicar a otros miembros del episcopado y nuevamente al papel que la nunciatura ha tenido en este sensible tema.

“El tema Duarte se va a extender en el tiempo, dado las denuncias y los años que ha estado silenciado”, asegura Antonio Galdames, vocero de la agrupación “Iglesia contra el abuso” quien además vive en Valparaíso.

El intento por desconocer la existencia de una investigación en contra del obispo Duarte (de 75 años) la semana pasada, llevó a que el fin de semana el sacerdote Francisco Javier Astaburuaga —Doctor en Derecho Canónico— saliera a manifestar que sí existen documentos formales en los cuales se le denuncia por abusos de poder, de conciencia y de acoso sexual.

El presbítero aseguró que en abril de 2008 le comunicó al cardenal Francisco Javier Errázuriz (entonces arzobispo de Santiago) las denuncias que le había hecho llegar una presunta víctima de Duarte, las mismas que a principios de mayo del mismo año presentó a la Nunciatura Apostólica cuando el nuncio apostólico era Giuseppe Pinto.

Astaburuaga agregó que poco después el obispo Cristián Contreras Villarroel (actual obispo de Melipilla) le dijo que debía hablar con Duarte y pedir disculpas.

Consultado esta mañana por La Segunda, Astaburuaga no quiso responder si esta actitud podía ser considerada como un encubrimiento. “No sé qué sucedió exactamente, pero los documentos fueron entregados en las fechas que se indican en la carta y a la autoridad que se especifica. No son de mi responsabilidad las decisiones y actuaciones de la autoridad eclesiástica a quienes se hizo llegar la información de tan delicados hechos”, dijo.

Y reconoció que cuando sostuvo que aclarar esto “puede tener costos personales para mí” se refería a que “en este tipo de acciones siempre puede suceder que hay personas que no están de acuerdo en llevar adelante estos procesos. Esto lo he conversado reservadamente con el Papa y lo importante es que él haya quedado debidamente informado”.

Este diario también le consultó a monseñor Contreras por la situación y hasta el cierre de la edición aún no había respondido.

“Ejercían presión en los denunciantes”

Antonio Galdames aseguró que las denuncias formales fueron realizada por cuatro ex seminaristas (Sebastián del Río, Mauricio Pulgar y Marcelo Soto, y un cuarto que hizo la acusación formal hace dos semanas) que se han recibido en la región se refieren directamente a Gonzalo Duarte y al actual obispo castrense y presidente de la Conferencia Episcopal, “que estaba al tanto de estas denuncias y ejerció bastante presión en los denunciantes”.

Agregó que en las denuncias de los ex seminaristas hay nombres concretos de sacerdotes abusadores —en particular de Mauro Ojeda, quien fuera rector del Seminario San Rafael— “y de los cuales Duarte guardó silenció. De hecho, siendo obispo movilizó de parroquias a varios de estos sacerdotes, incluso uno de ellos fue formador, director espiritual y rector de seminario, teniendo denuncias de connotación sexual que llegaron a Roma”.

También apuntan al cardenal Jorge Medina, obispo emérito de Valparaíso, por, según afirman ellos, haber sabido y no haber hecho nada.

En 2016, Sebastián del Río y Mauricio Pulgar sindicaron a Santiago Silva como encubridor de delitos de abuso sexual. Y aseguraron que recurrieron a él para contarle episodios de abuso por parte de otros sacerdotes, pero sin resultado. “Cuando estaba en el seminario, Silva era formador de teología y yo hablé con él, le dije que había problemas, que había acoso”, contó Pulgar a El Dínamo en esa época, y aseguró que la respuesta de Silva fue totalmente inesperada: “Me dijo que me suicidara, que me matara, que era lo mejor que podía hacer”.

Pulgar dejó el seminario y entró a estudiar ciencias religiosas en la Universidad Católica de Valparaíso. Allí conoció al sacerdote Humberto Henríquez de quien Pulgar denunció que fue víctima de abuso sexual en 1997.

“En mi caso, él (Silva) no pidió que Humberto Henríquez fuera degradado al estado laical por abuso sexual reiterados y denunciados. Por el contrario, ayudó a que el obispo de la Diócesis de Valparaíso, Gonzalo Duarte, le diera la incardinación, que es cuando un sacerdote se cambia de diócesis, trabaja en otro lugar y puede tener cargos”, contó el aludido en noviembre de 2016 al mismo Dínamo.

Cristián Contreras Villarroel, obispo de Melipilla.

Cardenal Francisco Javier Errázuriz

Gonzalo Duarte, obispo emérito de Valparaíso desde hoy.

Santiago Silva, obispo castrense.

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