Viernes 11 de Mayo de 2018

Plantea Pamela Jiles

“Conversar con todas las fuerzas”, UDI incluida

Por Diego Figueroa

“Establecer conversaciones políticas con todas las fuerzas representadas en el Congreso, UDI incluida, es una obligación para cualquier coalición seria”, opina Pamela Jiles (PH). Esto, a partir del debate en el Frente Amplio sobre el tipo de relación que hay que mantener con los partidos opositores que están fuera de su coalición.

En la víspera de la reunión que tendrán el lunes las directivas de Revolución Democrática y del Partido Socialista, el intercambio de opiniones se acentuó entre los legisladores, luego de que el diputado RD Pablo Vidal dijera a La Tercera que para las municipales “tenemos que prepararnos para una coordinación entre el Frente Amplio y la ex Nueva Mayoría (NM)”. Jiles no va tan allá, pero cuenta: “Yo misma me reúno cotidianamente con parlamentarios impensables, de diversas bancadas, para tomar acuerdos puntuales. Más aún con aquellos partidos con los que el FA ha coincidido en asuntos medulares como es el caso de los compañeros socialistas”.

Alejandro Bernales (PL) dice que “es normal que partidos que queremos trabajar por un nuevo proyecto de país conversemos. Pero para converger y trabajar juntos aun nos falta”.

En marzo, tras el aumento desde tres a 20 diputados del FA en el Congreso, la estrategia del bloque apuntaba a distanciarse de la NM. Pero con el paso de las semanas se han visto parlamentarios de ambas coaliciones compartiendo algunas causas (incluido el acuerdo administrativo por la presidencia de la Cámara y la integración de las comisiones). Por ejemplo, dirigentes frenteamplistas recurrieron al Tricel junto a al secretario general socialista, Andrés Santander, para pedir una sanción en contra de la UDI por no amonestar al diputado Ignacio Urrutia, por referirse a las víctimas de violaciones de Derechos Humanos como “terroristas”.

Para la diputada de la Izquierda Libertaria Gael Yeomans “nuestra articulación con sectores de la Nueva Mayoría ha pasado más bien a nivel legislativo, en el Congreso. Si bien pueden existir acercamientos por temas en específico, no hay que perder de vista que tenemos proyectos políticos distintos”.

Opinión similar tiene Catalina Pérez, vocera de la bancada RD, quien aclara que la opinión de Vidal —que luego él matizó—, no representa a los diputados de esa tienda. “Somos parte del Congreso y en el Congreso vamos a dialogar. Somos un proyecto distinto, nos hemos comportado de forma distinta, y vamos a seguir marcando diferencias”.

Félix González, diputado y presidente del partido Ecologista Verde, remarca que “hoy el Parlamento es multilateral. Necesitamos reunirnos no en trincheras, sino en causas. En el contexto legislativo, todos los acercamientos son buenos. Pero yo estoy en contra de que hagamos una alianza electoral con partidos fuera del FA. Tenemos que ser coherentes con lo que ofrecimos: una coalición nueva, que no tiene cercanía ni proyectos políticos en común con la política antigua”.

Desde el Movimiento Autonomista, Diego Ibáñez también cree en la mesura: “Las alianzas corresponde tejerlas en función del nuevo modelo de desarrollo que queremos para Chile y ganar posiciones con contenidos. Si el PS quiere conversar respecto de eso no hay problema”.

“Estoy más de acuerdo con lo que plantean Atria o Marcelo Díaz, que con Heraldo Muñoz”

—El diputado Pablo Vidal (RD) dijo que “buena parte del futuro del Frente Amplio se juega en las municipales del 2020” y que coordinarse con la NM sería “una señal de gobernabilidad”.

—Es muy temprano para hablar de un reordenamiento de la política de alianzas. Eso debe estar precedido de un debate crítico respecto de cuáles son nuestras coincidencias y diferencias programáticas y de visión de país, un debate que no sea producto de la ansiedad ante futuras elecciones. Nosotros fuimos opositores al gobierno de la Nueva Mayoría y mantenemos las diferencias que tuvimos, por lo tanto, si no hay un debate de fondo sobre ese tema, a mí no me hace sentido pensar en alianzas.

—Pero las elecciones están en un horizonte cercano, a sólo dos años…

—Entonces, como sabemos que los tiempos de la política en Chile están determinados por las elecciones, demos un debate político antes. Creo que sería un error que el Frente Amplio, sólo por tener un adversario común, termine en alianzas con quienes hemos tenido diferencias políticas sustantivas y de fondo. Sin un debate político previo esas alianzas son pegadas con chicle y terminan quitándole fuerza al proyecto que hoy representamos.

—Sin acuerdo electoral existe el riesgo de que la derecha arrase en alcaldías y gobernadores regionales.

—Es que si no hay acuerdo en qué país queremos, no veo sentido en hacer alianzas. Eventualmente se puede dar con ciertos sectores del PS, pero no podemos caer en lo mismo que criticamos a los viejos partidos, que tenían alianzas meramente electorales y no una cohesión política que permitiera impulsar transformaciones de fondo.

—No dramatizas entonces competir electoralmente con la Nueva Mayoría.

—Si es necesario competir, habrá que competir.

—Aún si eso le facilita el camino a la derecha.

—Pero es que aquí no hay sólo dos fuerzas, la pregunta parte de la base de que Chile sigue siendo binominal. Hoy día hay tres fuerzas en juego: la derecha, el frente amplio y lo que era la NM. La política no se trata sencillamente de mezclarse porque tienes un adversario común; tienes que tener un debate ideológico de fondo antes. Mi postura por lo menos es que demos ese debate primero, para ver si hay condiciones de una eventual política de alianzas. Y si no las hay, bueno, no las habrá.

—A la luz de las diferencias con el anterior gobierno de la NM, no se vislumbra fácil ese debate…

—No va a ser fácil, pero depende también de la evaluación que hagan los partidos de la NM. Yo por ejemplo estoy más de acuerdo con lo que plantean Fernando Atria o Marcelo Díaz, que cuando escucho a Heraldo Muñoz. Ahí veo diferencias sustantivas y justamente ese es el debate que tenemos que tener. Si no lo damos, al final vamos a terminar de la mano con Heraldo Muñoz, con quien no tenemos coincidencias políticas de largo plazo. Para eso yo por lo menos no estoy disponible.

—¿No te aproblema cargar con el estigma de ser un “Blumer lover”, como dijo Pamela Jiles?

—Como parlamentario tengo una relación profesional y política con los ministros, no soy ni amigo ni admirador, ni con los de este gobierno, ni con los de otro.

Han sido días particularmente intensos para el magallánico Gabriel Boric. El diputado del Movimiento Autonomista ha debido sortear las críticas por integrar la Comisión sobre Infancia convocada por el Presidente Sebastián Piñera. También por haber sido identificado entre los “Blumel lovers”, por el diálogo de algunos legisladores con el ministro Segpres.

Mientras el PS continúa restándose institucionalmente de las mesas de trabajo del Gobierno, el pasado miércoles el Frente Amplio, bloque de Boric, resolvió que Miguel Crispi no se sumara a la comisión de Salud, que encabeza el ministro Emilio Santelices, sobre quien pesa un anuncio de acusación constitucional.

Lejos de hablar con resignación de los cuestionamientos, Boric reivindica su rol. “Estoy ahí de buena fe y mantengo la esperanza de que podamos sacar algo en limpio”, asegura, después de un mes de funcionamiento de la comisión, en la que participa junto a la diputada Natalia Castillo (RD).

La instancia intentará consensuar un informe que tiene como plazo límite el 30 de mayo. Y el Frente Amplio ya tiene sus planteamientos. “La evaluación del trabajo es en general positiva, pero todo va a depender de si llegamos o no a acuerdo”, recalca Boric, quien anticipa las áreas donde habrá diferencias.

—Al aceptar la invitación a integrar la comisión, dijiste: “La crisis del Sename y los desafíos de la infancia son temas que no permiten mezquindades”. A estas alturas, ¿lo reafirmas o te arrepientes de haber participado?

—Mantengo totalmente esa convicción. En estos temas se rasgan muchas vestiduras y hay declaraciones grandilocuentes de todos los sectores, pero desde la institucionalidad y la política, no hemos sido capaces de dar soluciones concretas a miles de niñas y niños cuyos derechos han sido vulnerados. La política tiene el deber de ponerse de acuerdo en estos temas y buscar soluciones. Nuestra participación con Natalia se enmarca en esa línea y estoy conforme con el trabajo que hemos realizado.

—¿Esto te trajo costos personales?

—En la calle, el termómetro que por lo menos yo he sentido es una alta valoración de que, más allá de las diferencias ideológicas con este gobierno, estemos dispuestos a colaborar en un tema tan importante. En el mundo de la política, evidentemente ha habido críticas, pero creo que van a quedar en el anecdotario pequeño, más aún si logramos acuerdo en medidas efectivas a favor de los niños y adolescentes de Chile.

—Igual lo tuyo contrasta con la decisión de Miguel Crispi de restarse finalmente de la comisión sobre Salud.

—No fue decisión personal de Miguel, sino que del Frente Amplio, porque después de la declaración de ilegalidad del protocolo de aborto por parte de la Contraloría, el actual ministro carece del liderazgo suficiente para encabezar reformas importantes en materia de salud.

“No se ven diferencias insalvables”

El diputado explica que “después de las exposiciones de autoridades y el proceso de escucha a la sociedad civil” por parte de la comisión de Infancia, “ahora viene la presentación de las propuestas y luego nos abocaremos a redactar un texto de consenso que se le entregaría al Presidente. Que se llegue a ese consenso no es obvio, y es la parte más difícil del trabajo. Para nosotros hay ciertos puntos donde no puede haber sólo declaraciones de buenas intenciones, sino reformas y compromisos específicos, no genéricos, que van a implicar un gasto fiscal importante”.

—¿Se expusieron ya las diferencias?

—El Gobierno expondrá sus puntos de vista en la sesión del lunes. Ahí vamos a identificar las diferencias, pero hasta ahora ha habido un clima de trabajo positivo, que no es el común que se da en la arena de la disputa política cotidiana. Cuando hay diferencias, las identificamos, las encapsulamos y las discutimos política y técnicamente. No hay un ánimo de extremar las diferencias o dificultar el acuerdo. Como no llegamos aún a redactar el texto final, no se ven diferencias insalvables, pero creo que, en los temas de modelo de financiamiento y supervisión estatal de la ley de garantías de la niñez, vamos a tener diferencias.

Boric señala que “en cada región debe haber recursos y dispositivos territoriales que aseguren la promoción y protección de los derechos de la infancia”, pasando de un enfoque de prestaciones a uno de derechos. Y una minuta del FA precisa que la ley “sólo será efectiva si incluye un modelo territorializado de control y supervisión de todo el sistema, como en Alemania o Noruega”, con un garante “ciento por ciento estatal”.

Adopción homoparental

Entre las seis iniciativas prioritarias que van a plantear Boric (MA) y Castillo (RD), la minuta del FA señala “terminar con la discriminación histórica sobre algunos tipos de familia para adoptar, garantizando adopción homoparental”.

—El Gobierno ha propuesto transformar el Ministerio de Desarrollo Social en un Ministerio de la Familia.

—Sobre lo del ministerio no hemos discutido, pero hay que entender que no hay sólo un tipo de familia, y lo que tiene que primar es el interés superior del niño antes de que visiones estáticas de cómo entendemos la familia, sobre todo de cara a la ley de adopción. Ahí vamos a proponer, como parte del texto de acuerdo, que se establezca de manera explícita en la ley que las familias homosexuales o de lesbianas pueden adoptar en igualdad de condiciones con las heterosexuales.

—¿ Los ministros Blumel, Larraín y Moreno han jugado un rol gravitante en la comisión de Infancia?

—Han tenido un rol activo y su presencia es muy importante, porque si finalmente llegamos a acuerdo, yo entiendo que eso el Gobierno lo va a tomar como piso político para implementarlo.

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