Viernes 11 de Mayo de 2018

Boric (MA) y comisión de Infancia del Gobierno:

“En supervisión estatal y el modelo de financiamiento vamos a tener diferencias”

“Estoy ahí de buena fe”, afirma el diputado, quien advierte que “no es obvio que se llegue a consenso”.

Por Claudio Salinas M.

El ministro (Santelices) carece del liderazgo suficiente para encabezar reformas importantes en materia de salud”.

Han sido días particularmente intensos para el magallánico Gabriel Boric. El diputado del Movimiento Autonomista ha debido sortear las críticas por integrar la Comisión sobre Infancia convocada por el Presidente Sebastián Piñera. También por haber sido identificado entre los “Blumel lovers”, por el diálogo de algunos legisladores con el ministro Segpres.

Mientras el PS continúa restándose institucionalmente de las mesas de trabajo del Gobierno, el pasado miércoles el Frente Amplio, bloque de Boric, resolvió que Miguel Crispi no se sumara a la comisión de Salud, que encabeza el ministro Emilio Santelices, sobre quien pesa un anuncio de acusación constitucional.

Lejos de hablar con resignación de los cuestionamientos, Boric reivindica su rol. “Estoy ahí de buena fe y mantengo la esperanza de que podamos sacar algo en limpio”, asegura, después de un mes de funcionamiento de la comisión, en la que participa junto a la diputada Natalia Castillo (RD).

La instancia intentará consensuar un informe que tiene como plazo límite el 30 de mayo. Y el Frente Amplio ya tiene sus planteamientos. “La evaluación del trabajo es en general positiva, pero todo va a depender de si llegamos o no a acuerdo”, recalca Boric, quien anticipa las áreas donde habrá diferencias.

—Al aceptar la invitación a integrar la comisión, dijiste: “La crisis del Sename y los desafíos de la infancia son temas que no permiten mezquindades”. A estas alturas, ¿lo reafirmas o te arrepientes de haber participado?

—Mantengo totalmente esa convicción. En estos temas se rasgan muchas vestiduras y hay declaraciones grandilocuentes de todos los sectores, pero desde la institucionalidad y la política, no hemos sido capaces de dar soluciones concretas a miles de niñas y niños cuyos derechos han sido vulnerados. La política tiene el deber de ponerse de acuerdo en estos temas y buscar soluciones. Nuestra participación con Natalia se enmarca en esa línea y estoy conforme con el trabajo que hemos realizado.

—¿Esto te trajo costos personales?

—En la calle, el termómetro que por lo menos yo he sentido es una alta valoración de que, más allá de las diferencias ideológicas con este gobierno, estemos dispuestos a colaborar en un tema tan importante. En el mundo de la política, evidentemente ha habido críticas, pero creo que van a quedar en el anecdotario pequeño, más aún si logramos acuerdo en medidas efectivas a favor de los niños y adolescentes de Chile.

—Igual lo tuyo contrasta con la decisión de Miguel Crispi de restarse finalmente de la comisión sobre Salud.

—No fue decisión personal de Miguel, sino que del Frente Amplio, porque después de la declaración de ilegalidad del protocolo de aborto por parte de la Contraloría, el actual ministro carece del liderazgo suficiente para encabezar reformas importantes en materia de salud.

“No se ven diferencias insalvables”

El diputado explica que “después de las exposiciones de autoridades y el proceso de escucha a la sociedad civil” por parte de la comisión de Infancia, “ahora viene la presentación de las propuestas y luego nos abocaremos a redactar un texto de consenso que se le entregaría al Presidente. Que se llegue a ese consenso no es obvio, y es la parte más difícil del trabajo. Para nosotros hay ciertos puntos donde no puede haber sólo declaraciones de buenas intenciones, sino reformas y compromisos específicos, no genéricos, que van a implicar un gasto fiscal importante”.

—¿Se expusieron ya las diferencias?

—El Gobierno expondrá sus puntos de vista en la sesión del lunes. Ahí vamos a identificar las diferencias, pero hasta ahora ha habido un clima de trabajo positivo, que no es el común que se da en la arena de la disputa política cotidiana. Cuando hay diferencias, las identificamos, las encapsulamos y las discutimos política y técnicamente. No hay un ánimo de extremar las diferencias o dificultar el acuerdo. Como no llegamos aún a redactar el texto final, no se ven diferencias insalvables, pero creo que, en los temas de modelo de financiamiento y supervisión estatal de la ley de garantías de la niñez, vamos a tener diferencias.

Boric señala que “en cada región debe haber recursos y dispositivos territoriales que aseguren la promoción y protección de los derechos de la infancia”, pasando de un enfoque de prestaciones a uno de derechos. Y una minuta del FA precisa que la ley “sólo será efectiva si incluye un modelo territorializado de control y supervisión de todo el sistema, como en Alemania o Noruega”, con un garante “ciento por ciento estatal”.

Adopción homoparental

Entre las seis iniciativas prioritarias que van a plantear Boric (MA) y Castillo (RD), la minuta del FA señala “terminar con la discriminación histórica sobre algunos tipos de familia para adoptar, garantizando adopción homoparental”.

—El Gobierno ha propuesto transformar el Ministerio de Desarrollo Social en un Ministerio de la Familia.

—Sobre lo del ministerio no hemos discutido, pero hay que entender que no hay sólo un tipo de familia, y lo que tiene que primar es el interés superior del niño antes de que visiones estáticas de cómo entendemos la familia, sobre todo de cara a la ley de adopción. Ahí vamos a proponer, como parte del texto de acuerdo, que se establezca de manera explícita en la ley que las familias homosexuales o de lesbianas pueden adoptar en igualdad de condiciones con las heterosexuales.

—¿ Los ministros Blumel, Larraín y Moreno han jugado un rol gravitante en la comisión de Infancia?

—Han tenido un rol activo y su presencia es muy importante, porque si finalmente llegamos a acuerdo, yo entiendo que eso el Gobierno lo va a tomar como piso político para implementarlo.

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