Jueves 10 de Mayo de 2018

Las secuelas de la crisis de 2001

FMI: Las tres letras que tienen traumados a los argentinos

El 75% de los argentinos rechaza pedir plata al FMI. Incluso el 58% de los que apoyan al Presidente Macri no quiere saber nada con el Fondo.

Pablo Rodillo M.

“Cuando hablás del FMI en Argentina, es lo mismo que hablar de crisis”, aseguran en las calles de Buenos Aires. Y en la realidad, pocos países del mundo tienen una historia tan conflictiva con el Fondo Monetario Internacional como Argentina.

Al otro lado de la cordillera de inmediato lo asocian con el caos económico y social que siguió a la devaluación de 2001 y a un impago de la deuda de 100.000 millones de dólares.

Todos se acuerdan de la crisis de ese año, en la cual uno de cada cinco argentinos perdió su trabajo y tuvo como resultado un quiebre social, político y económico tremendo. En esa época el peso perdió dos tercios de su valor; los bancos congelaron los depósitos con el llamado “corralito”; vino el nacimiento del “patacón”, esa moneda paralela. Tampoco se olvidan de la decena de muertos en las calles tras el estallido social y al Presidente Fernando de La Rúa escapando en helicóptero de la Casa Rosada. Y menos de los cinco presidentes consecutivos que tuvieron en dos semanas.

Con todos estos antecedentes, el gobierno de los Kirchner se encargó durante 12 años de “demonizar” al FMI, como el gran causante de la crisis que vivió el país hace 17 años. El entonces Presidente Néstor Kirchner de hecho cortó las relaciones con el Fondo —pagando la deuda— y jurando que nunca más. La gran mayoría de los argentinos cree el FMI además es sinónimo de crisis y usura.

Pero el martes, la devaluación de su moneda obligó al Presidente Mauricio Macri a pedir ayuda de nuevo al Fondo para “evitar una crisis como las que ya hemos vivido y nos permitirá reforzar nuestro programa de crecimiento y desarrollo” y hacer de Argentina “un país normal”.

Lo que dicen las encuestas

Aunque la decisión de Macri de recurrir al FMI para pedir un crédito “stand by” (ver recuadro página 21) de al menos US$ 30.000 millones (el monto “desde” que se especula pedirán) pueda calmar a los inversores, en el país no están tan convencidos: Los índices de popularidad de Macri ya van a la baja desde diciembre según los estudios de opinión que maneja la propia Casa Rosada, según informan los diarios Clarín y La Nación de Buenos Aires.

En Balcarce 50 hablan de una caída de entre 6 puntos —los más optimistas— y diez puntos para Macri. En su última encuesta nacional, Hugo Haime relevó que sólo el 30% del electorado aprueba la gestión de Macri, contra el 64% que la desaprueba. Que apenas el 6% tiene plena confianza en la coalición oficialista Cambiemos, mientras el 25% piensa mantenerle la confianza hasta el final del mandato, que un 10% le quitará la confianza si la situación no mejora, que otro 23% le tuvo confianza pero la perdió, y que un 35% nunca le tuvo confianza.

Y con esto de pedir la ayuda al FMI, claramente Macri no va a mejorar su situación. El Presidente además buscará su segundo mandato en 2019, pero este anuncio fue un golpe potencialmente serio para sus pretensiones.

Respecto a las expectativas económicas del último año y también las futuras, el 63,6% dijo que el país está peor que el año pasado y sólo 18,1% lo vio mejor. Además, más de la mitad de los consultados se mostró pesimista frente al futuro: el 31,3% dijo que estará “mucho peor” en 2019 y el 22,6%, que estará “peor”; contra un 8,6% que cree que estará “mucho mejor” y un 16,7% que espera estar “mejor”, según los números que maneja la consultora Mariel Fornoni. Además, la inflación se convirtió en la principal preocupación de los argentinos con un 20,2% y el alza de las tarifas de los servicios básicos con un 19,8%. Hace un año la mayor preocupación de los habitantes del país vecino era la inseguridad. Eso cambió.

Además, el 75% de los argentinos rechaza pedir plata al FMI, según el estudio realizado por la empresa D'Alessio IROL/Berensztein. Lo peor para Macri es que sólo uno de cada tres votantes de su coalición, Cambiemos, consideró necesario pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional. La mayoría de ese grupo, el 58%, se resiste a esa alternativa.

Control de daños

En la Casa Rosada están claros que esto de pedir plata al FMI no ayudará a que la imagen del Presidente suba. Sin embargo están empeñados en que la decisión que tomaron no sea lo más traumático posible.

Así es como, hoy, el Presidente almorzará este mediodía con seis gobernadores opositores, en busca de respaldo político a su decisión de recurrir al Fondo Monetario Internacional. La intención de Macri además de conseguir una foto con gobernadores opositores, es de ponerlos al tanto de las negociaciones con el FMI para tratar de calmar los ánimos y amortiguar cuestionamientos mediáticos.

“El gobierno de Mauricio Macri atraviesa un tiempo político horrible, que en buena parte se supo construir. No se habla de Cristóbal López ni de Julio De Vido ni de La Cámpora. Se habla de dólar, inflación y tarifas. No es Cristina Kirchner —derrotada y opacada— el adversario conveniente a doblegar, sino que es la economía”, aseguró hoy en su columna de Clarín, Julio Blanck.

“El sacudón de los últimos días, que todavía no terminó, debería servir de lección para toda la dirigencia política. Sin embargo, el primero que debería tomar nota y empezar a revisar su manera de ejercer el poder es el gobierno. El mercado, pero también los formadores de opinión que influyen en la toma de decisiones, ya le comunicó a Mauricio Macri que ‘el mejor equipo del mundo' no está encontrando las soluciones que el momento requiere”, aseguró por su parte el analista Luis Majul, de La Nación.

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