Miércoles 7 de Marzo de 2018

Una huelga en el “Trump country”

“El paro es más curioso si se considera que el consenso entre los analistas es que la economía del país pasa por un buen momento”.

Hace unos días, fui al doctor con mi hija de ocho años. Como no tenía quién la cuidara esa mañana, me tuvo que acompañar. Quizás para hacerse la simpática o quizás para deslizar una crítica impertinente, la enfermera de la recepción le preguntó a mi hija: “¿Acaso hoy no tienes clases? ¿El colegio está cerrado?”.

—El colegio está cerrado, le respondí. Los profesores están en paro.

—¿En paro? ¿Por qué?

—Por los bajos sueldos…

—¿En serio? ¿Acaso no sabían que como profesores no se iban a hacer ricos?

—También están protestando por el alto costo de su plan de salud.

—Ah, si es por eso, todo el país debiera estar en paro.

Vivo en West Virginia, uno de los estados más pobres de Estados Unidos, donde los profesores de colegios públicos figuran entre los peor pagados del país. Hace casi dos semanas, los 20 mil profesores de los más de 700 colegios del estado se fueron a paro, pese a que la ley estatal lo prohíbe.

Si los medios hablan de West Virginia, es precisamente para destacar su miseria o para caracterizarlo como parte del “Trump country”, los estados donde viven los votantes más fieles al Presidente Donald Trump. Acá, Trump obtuvo el 69% de los votos. Por eso, el paro resultó tan extraño para los medios del país, más preocupados de Rusia o los exabruptos tuiteros del mismo Trump.

No es común que le dediquen cobertura a un grupo de las características de los profesores de West Virginia: Trabajadores de bajos ingresos, sindicalizados y principalmente mujeres.

El paro es más curioso si se considera que el consenso entre los analistas es que la economía del país pasa por un buen momento. El año pasado tan sólo se registraron siete paros de más de mil trabajadores en todo EE.UU., virtualmente nada para un país de 320 millones de habitantes. Fue el segundo año con menos paros en la historia del país.

Pero las cifras económicas son engañosas. A comienzos de febrero, el Dow Jones perdió 666 puntos en un día, en parte producto de la noticia de que los sueldos en EE.UU. crecieron en un modesto 2,9% durante los últimos 12 meses. Qué mejor ejemplo del desacople entre el mercado bursátil y el ciudadano promedio que la bolsa entre en pánico cuando los trabajadores ganan más de lo esperado.

Ese desacople es muy visible en West Virginia. Y si bien el paro más grande de su historia terminó ayer y los profesores obtuvieron buena parte de sus demandas, el movimiento ha inspirado a docentes de otros estados pobres como Oklahoma a considerar una huelga para los próximos días.

El líder sindicalista estadounidense Jerry Brown dijo alguna vez que el paro es como un músculo: si los trabajadores no lo ejercitan regularmente, se atrofia. Está por verse si más trabajadores del “Trump country” deciden ejercitarlo.

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