Lunes 5 de Febrero de 2018

Aseguran que sería inconveniente para Carabineros

Operación Huracán: Penalistas descartan opción de justicia militar

La posibilidad de optar a la justicia militar para que resuelva la disputa entre Carabineros y el Ministerio Público por la presunta manipulación de pruebas que habrían realizado nueve funcionarios de Unidad de Inteligencia Operativa Especial (UIOE) de Temucp en la “Operación Huracán”, y que fue planteada esta mañana por expertos en la radio Bío Bío, fue rebatida por abogados penalistas quienes aseguraron que esa vía afectaría aún más la confianza en la institución.

Para el abogado penalista Miguel Soto-Piñeiro, acudir a la justicia militar sería un error comunicacional, y “resultaría inconveniente que Carabineros aparezca públicamente amparándose en un fuero, pues daría la impresión que quiere eludir responsabilidad (…) Lo lógico es que esta investigación (por manipulación) la conozcan los tribunales ordinarios, la pretensión de que llevarlo a la justicia militar no pasa de ser un truco argumental para tratar de obtener un presunto tratamiento más favorable”.

En esa línea señaló que el mejor camino para esta institución es “cooperar con la fiscalía y no puede disputar con ella porque Carabineros es un organismo subordinado”.

El académico de Derecho de la UDP, Mauricio Dice y experto en reforma procesal penal, coincide con el argumento: “No veo que haya un tema militar comprometido, ni que Carabineros tenga que tener un tratamiento diferenciado, respecto a otra situación o investigación que haya en curso, como temas de fraude, por ejemplo. No me parece conveniente que una jurisdicción especial resuelva si hubo obstrucción a la investigación o manipulación evidencia”.

Publicidad

Impugna el testamento del fallecido filántropo ecologista

Summer, la hija de Tompkins que gastó US$ 3 millones en su boda

La revista People describió así su matrimonio en 1997 en una isla en San Francisco. Era mucho más cercana a su madre.

Por P.P.M.

“El tenía una parte muy oscura”. Esa fue una de las más impactantes frases que ayer dijo a T13 Summer Tumpkins Walker (50), la hija menor del primer matrimonio del fallecido filántropo ecologista Douglas Tompkins. La mujer impugnó el año pasado ante los tribunales civiles chilenos el testamento de su padre, que legó sus tierras para construir una red de parques en la zona austral de Chile.

Hasta octubre pasado poco se sabía de Summer. La más conocida en Chile era Quincey, la hija mayor, en gran parte porque trabajó en las reservas ambientales de su padre. Summer, en cambio, se inclinó por la línea de actividades de su madre y se dedicó al diseño. En 2001, consignó «La Tercera», tenía la empresa «Summer and the Hat Man», en San Francisco.

En octubre pasado «Los Angeles Times» habló con un abogado de Tompkins, Adam Streisand, quien calificó como “complicada” la relación. Según la publicación, al filántropo le podría haber molestado su estilo de vida, como obtener permisos para desviar el curso de un río para regar su rancho.

Summer se casó en 1997 con el arquitecto y empresario inmobiliario Brooks Walter III, en una boda en una isla en la bahía de esa misma ciudad y cuyo costo la revista «People» cifró en US$ 3 millones. Junto con su madre, Susie, trataron en dos oportunidades de establecer una empresa semejante a Esprit, la exitosa marca que fundó la fortuna Tompkins.

De acuerdo con «Los Angeles Times», Summer se apoyó en la parte de la fortuna que le tocó a su madre una vez que Tompkins vendió sus empresas. Susie se casó con el empresario inmobiliario Mark Buell y ambos se convirtieron en desatacados financistas del Partido Demócrata, aportando a las campañas de Bill y Hillary Clinton. De hecho, ella apoyó la transformación de la isla donde se casó Summer. El diseño incluyó cubrir un estacionamiento con césped y docenas de palmeras, cipreses y robles.

“No fue un papá presente”

Según el periodista chileno Andrés Azócar, autor de “Tompkins: El millonario verde" (Cataliona-UDP), la relación del filántropo con sus hijas fue “con pausas”. Explica que nacieron en la época en que él formaba sus empresas y también cuando se iba de aventura por el mundo. “No fue un papá siempre presente. Es como el clásico estilo gringo: un papá que proporciona el apoyo para que los hijos estén bien, pero al mismo tiempo de pocos afectos, no siempre cariñoso”.

Y añade: “Cuando Tompkins falleció, sus hijas viajaron al funeral y estuvieron juntas por 36 horas. Era la primera vez en años que ellas estaban tanto tiempo en el mismo lugar y que muestra los diferentes grados de cercanía con su padre. Quincey se comunicada regularmente con él, por fax, mientras que Summer creo que para el funeral era su primera vez en Aysén”.

VOLVER SIGUIENTE