Lunes 29 de Enero de 2018

Mujeres en roles críticos de un proyecto

Carmen Scotto, gerente de Desarrollo Partners & Success

Lidero un equipo y empezaremos un proyecto crítico para la empresa, que requiere un equipo full, dedicado los próximos 18 meses. Tengo varias candidatas a ocupar roles clave: sería un salto de crecimiento en sus carreras y sé que podrían hacerlo muy bien, el tema es que están en planes de tener hijos y no estoy segura de contar con ellas en el tiempo y dedicación que se requiere. No quiero discriminar, pero veo que esto puede ser un riesgo evitable. Tengo un conflicto personal con esta decisión: soy mujer y mamá, me siento pésimo por dudar, pero también soy responsable por minimizar los riesgos del proyecto, hay mucho en juego ¿Qué hacer?

Conciliar los roles de profesional y de mamá es un dilema típico, además de vencer los paradigmas sociales tradicionales tan históricamente discutidos. Sin ánimo de dar cátedra, comparto algunas reflexiones personales, desde mi propio ejercicio como jefe, como mamá y como mujer.

1 La singularidad . Los hombres y las mujeres no somos iguales. Cada persona aporta desde su singularidad y cada género también. Muchos estudios han comparado diferencias de género entre las formas de procesar información por ejemplo, o el aporte diferencial del rol materno y paterno en el desarrollo. Igualdad de oportunidades profesionales, implica valorar el aporte singular que cada uno puede entregar, con sus fortalezas y sus condiciones particulares también. La condición biológica del embarazo no disminuye la capacidad profesional de una mujer, pero eventualmente puede exigirle cuidados especiales, tanto en el embarazo como en primeros meses del bebé, que pueden afectar sus focos de tiempo y energía. Esto es un dato.

2 La libertad para elegir. Mas que asumir por otro, es importante tener una conversación abierta sobre los desafíos y dedicación del rol en el proyecto y cómo lo ve en el balance con sus focos personales. Es una decisión personal de cualquier candidato cómo asumir un nuevo rol laboral conciliándolo con la vida personal. Y por tanto, poniendo los intereses de ambos lados, ver qué acuerdos realistas logra con su empleador. Muchas mujeres mantienen su ritmo laboral embarazadas y con bebé, otras optan por bajar el trote en ese período. Es una elección.

3 Balancear los riesgos. Hay múltiples razones que “podrían” afectar la dedicación en un proyecto, algunas previsibles, otras no. Ningún proyecto está exento de riesgos por estas causas; cosas que ayudan: pensar con el equipo y tener planes de mitigación. Pero no hay respuestas únicas, abordar el dilema es inevitable: entre otras cosas, de eso se trata gerenciar.

Centro alemán Fraunhofer:

Con un chip buscan detectar enfermedades en las plantas

Los creadores del MP3 buscan ayudar a las industrias agrícola, industrial y acuícola del país.

Por Juan Nicolás Gamboa

Fueron los primeros en llegar. Se establecieron en Chile en el 2010 —tras ganar un concurso de la Corfo—, pero Fraunhofer tiene una tradición de larga data en materia de innovación y desarrollo.

Muchos pueden pensar que este instituto alemán no tiene vínculo son sus vidas, pero si alguna vez han escuchado una canción en formato MP3 o visto una película vía streaming , tienen una relación con ellos, ellos fueron sus creadores.

Con la llegada de Fraunhofer a Chile, su primer centro estuvo enfocado en diversas materias, especialmente en temas de biotecnología. Sin embargo, el desafío para ellos es “crecer a la par de la industria, ya que somos un instituto cuyo modelo nos lleva a estar ligados a ella”, según cuenta su directora en el área de biotecnología, Pilar Parada.

El centro Fraunhofer de Biotecnología actualmente, dentro de su amplio campo de estudio, está centrado en tres ejes principales: agricultura, acuicultura y sustentabilidad industrial. Esto responde a la necesidad de estar vinculados con las principales compañías en cada área y obtener recursos como parte de su política de financiamiento (que también incluye aportes de la Corfo y fondos concursables).

El eje agrícola

Uno de los desafíos más interesantes que profundizan hoy, es el desarrollo de un chip de bajo costo —o biopath , como le llaman— que pueda ser utilizado en la industria vitivinícola y que permita detectar patógenos de las parras de uva a plantar. La idea es que en futuro incluso pueda ser usado para distintos cultivos agrícolas.

Parada explica que este proyecto se está desarrollando en conjunto con otros dos centros Fraunhofer a nivel mundial. “Este biopath , es un ejemplo de cómo hemos podido realizar investigación en conjunto. Mientras que en Alemania se prueba para el mercado de las papas, acá lo probamos con las viñas. Así cruzamos nuestros resultados y obtenemos un producto que sea tan funcional en nuestra industria como en la europea”, detalla.

Otra área que llama la atención es lo que denominan sustentabilidad industrial, donde básicamente exploran las posibilidades de reducir los residuos de las industrias, reutilizándolos para otorgarles un nuevo uso o potenciar su valor.

Por ejemplo, en la industria salmonera, Fraunhofer explora la opción de aprovechar el lodo que queda en el fondo de las jaulas donde crecen los salmones, procesarlo y convertirlo en gas que pueda ser utilizado por la empresa.

Parada cree que esta opción es bien “aprovechada por la industria en la medida que no implica mayores costos y pueda ser un valor agregado a lo que ya producen”.

Las necesidades

de la industria

Uno de los “choques culturales” que tuvieron que enfrentar como instituto, fue la diferencia entre la cultura empresarial chilena y la alemana. Parada explica que “mientras en Alemania son las industrias las que buscan a los centros de investigación para que solucionar algún problema; en Chile el proceso es completamente al revés”.

Como parte de sus proyectos —que desarrollan en conjunto con la PUCV, U. Talca y Fundación Chile— hoy están trabajando un mecanismo para extraer los antioxidantes del orujo de la uva y poder utilizarlos en otros alimentos. Además, en conjunto con Bayer, están creando una serie de buenas prácticas para mejorar la salud apícola y no poner en riesgo procesos como la polinización.

Pilar Parada, directora ejecutiva del centro.

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