Lunes 29 de Enero de 2018

Alberto Ramos, economista jefe para América Latina

Goldman: “La economía chilena ya empezó una recuperación gradual”

El especialista no ve necesario que el Banco Central baje la tasa de interés del 2,5% actual.

Por R. Martínez

“La política monetaria ya hace una contribución enorme al crecimiento”.

Mañana se cumple una semana desde que el presidente electo Sebastián Piñera presentó al gabinete que lo acompañará a partir del 11 de marzo y las perspectivas económicas para el ciclo que se inicia son alentadoras, luego de la desaceleración de la economía y la caída en la inversión que marcó al gobierno saliente.

La semana pasada, el Fondo Monetario Internacional (FMI) subió su expectativa de crecimiento para el PIB este año en medio punto porcentual a 3%, alineándose con las expectativas del mercado.

Para Alberto Ramos, economista jefe para América Latina de Goldman Sachs y quien considera que el equipo económico que encabezará Felipe Larraín en el Ministerio de Hacienda tiene “mucho talento”, derechamente ya se puede hablar de reactivación, tanto por condiciones internas más favorables como por un mejor precio del cobre y una recuperación de las economías de la región.

Según Ramos, el primer desafío que deberán enfrentar las autoridades entrantes es recuperar la confianza de los agentes económicos, “que está un poco rezagada, y un desafío para que se pueda volver a crecer y a invertir al ritmo que hemos visto en años pasados. Después es un poco como de arbitrar las demandas sociales por más gasto y mantener al mismo tiempo el equilibrio fiscal”.

—¿Cómo se logra recuperar las confianzas?

—Con las políticas adecuadas, con una política de un aliento a la inversión, que de predectibilidad del marco regulatorio, en un ambiente que básicamente de un incentivo a la inversión.

—¿Le parece que el programa de gobierno del presidente electo va en esa dirección?

—Sí, los principios básicos. No hay muchos detalles para dar un comentario más elaborado. Me parece que el principio base es tener un marco de política macro y un marco regulatorio que den confianza a los agentes privados para que puedan invertir.

—En los últimos meses hubo una mejoría en las proyecciones de crecimiento para 2018. Por ejemplo, la Encuesta de Expectativas del Banco Central de agosto lo situaba en 2,6% y ahora está en 3,2%. ¿Cuál es la estimación de ustedes?

—Por ahí, cercano al 3%. La economía está dando señales de que se empezó a recuperar y nosotros tenemos una visión más o menos positiva del precio del cobre y la política monetaria ya está dando un impulso bastante bueno. Todo en su conjunto, incluyendo la recuperación de Argentina y Brasil, puede ayudar a apalancar un poco el crecimiento para un nivel más razonable cerca del 3%.

—¿Diría que se está dando ya la reactivación entonces?

—Sí, hay algunas señales que sí, que la economía ya empezó una recuperación gradual y quizás la parte más débil ya está para atrás.

—¿Cómo considera el nivel de la Tasa de Política Monetaria, que se mantiene en 2,5%?

—Está a un nivel consistente con la inflación y con el objetivo del Banco Central, que es permanente de un 3%, así que me parece que la política monetaria está ya bastante expansionista sin comprometer la estabilidad de precios y está dando una contribución bastante buena para el crecimiento. Hay también que enterarse que la política monetaria no tiene la capacidad de generar crecimiento a mediano plazo, pero ya hace una contribución enorme al crecimiento al entregar una inflación baja y estable y me parece que eso es lo que está pasando.

—¿El Banco Central debiera estar tranquilo en términos de no mover la tasa hacia abajo?

—Sí, no me parece que sea necesario dado el entorno macro de una economía que empieza a recuperarse y dado el nivel en que estamos con una tasa de interés nominal y real que ya da un estímulo bastante bueno a la demanda.

Por el gasto de sus servidores tecnológicos

Pagar con bitcoins gasta 80 mil veces más energía que con una tarjeta

La creación de monedas virtuales implica un consumo de energía importante. Según Morgan Stanley, crear una criptomoneda puede llegar a ser equivalente al consumo eléctrico promedio de un hogar estadounidense durante dos años.

Así, de acuerdo a un artículo publicado por The New York Times, la red de computadores conectados a bitcoin considerada en su totalidad consume una cantidad similar de energía a la de un país de mediano tamaño, como Chipre.

Al dispararse el precio de las monedas virtuales el consumo de energía también aumenta, lo que ha llevado a Ethereum, la segunda moneda virtual de mayor valor después de bitcoin a buscar formas más eficientes de creación de estas monedas, preocupados por el impacto que puede tener el uso intensivo de electricidad de sus redes en el calentamiento global.

A tal punto llegaría la ineficiencia energética de las monedas virtuales, que según Alex de Bries, economista citado por la publicación, para procesar cada transacción de bitcoins se requiere 80 mil veces más electricidad que para una transacción con tarjeta de crédito.

No obstante, hay quienes bajan el perfil a este alto consumo, esgrimiendo que las virtudes de este tipo de moneda hacen que valga la pena su alto consumo energético. Por ejemplo, describen que en países como Argentina y Zimbawe a veces el bitcoin ha resultado ser un refugio más estable y seguro que la moneda local para resguardar el dinero. “Quienes señalan que crear moneda virtual es un desperdicio no son capaces de ver el panorama real”, dijo el analista, Marc Bevand al matutino.

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