Lunes 29 de Enero de 2018

Juan E. Faúndez, el sobreviviente del G90

“Apuntamos a que el PPD se renueve y pueda inclusive cambiarse de nombre”

Amigo de Peñailillo, el subsecretario de Servicios Sociales lidera nuevo movimiento en el PPD. “Para nosotros (el G90) es una discusión pasada”, dice.

Por Nicolle Peña

“No soy vocero de Rodrigo, pero las grandes reformas

están”.

En cónclave PPD

“Nos alineamos con Lagos Weber”

La gestación de un congreso ideológico y refundacional, mandatar a la fundación del partido y a la secretaría general para trabajar en la búsqueda y formación de candidatos para los gobiernos locales de 2020 y avanzar hacia una votación por internet, son algunas de las propuestas que el Frente Socialdemócrata presentó en el último consejo nacional del PPD. Faúndez dice que plantearon la necesidad de que una mesa transitoria dirigiera el nuevo proceso, para dar una señal política. “En ese sentido, nos alineamos con la postura del senador Lagos Weber (…) Son tiempos de discusiones de ideas. Nos planteamos derechamente con una mirada ideológica: definir al partido como un partido socialdemócrata”, dice.

A poco más de un mes del cierre de segundo gobierno de Michelle Bachelet, el subsecretario de Servicios Sociales, Juan Eduardo Faúndez, prefiere hablar del futuro.

Sentado en un café de Ñuñoa, intenta desligarse de los fantasmas en torno a la figura de su amigo y ex ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, quien lideraba la generación juvenil del PPD en los años 90 (G90).

Hoy Faúndez, uno de los pocos miembros de G90 que sobrevivió en el Gobierno tras la caída del ministro en 2015, destaca el aporte que pretende hacer el nuevo movimiento que lidera desde el año pasado: El Frente Socialdemócrata (FS), al cual adhieren cerca de 100 militantes, entre ellos la diputada electa por La Araucanía, Andrea Parra.

—¿Qué diferencia al FS del G-90?

—Efectivamente había un grupo dentro del PPD que accedió a espacios de poder y que tenía influencia en un proyecto político transformador y de reformas estructurales. Eso no queda de lado. Pero lo que debemos buscar ahora es generar apertura dentro del partido, para dar una discusión política más de fondo frente a esta crisis del PPD. El PPD es inviable en estas condiciones. O hacemos una reingeniería profunda o quizás puede ser una eutanasia paulatina. En ese sentido apuntamos a una unión de las fuerzas socialdemócratas, en pro de un sentido común para que el PPD se renueve y pueda inclusive cambiarse de nombre, si es que se considera necesario.

—¿Está muerto el G90?

—El G90 fue un espacio creado mediáticamente, pero nunca hubo una articulación en términos concretos; ahora el Frente es una apertura a aquello donde no participan todos los actores de lo que tú señalas, sino que más bien es una mirada política amplia donde hay cores, presidentes regionales, una diputada electa. Por tanto, para nosotros (el G90) es una discusión pasada, que no es parte del nuevo referente.

—Pero entre los miembros del G90 había, más que simple coincidencia generacional, un ideario…

—Efectivamente hay coincidencia política, pero esto (el FS) no es ni la renovación ni la reinvención del G90.

—¿La presentación de los ministros de Piñera no le trajo recuerdos del primer gabinete de Bachelet, encabezado por su amigo Rodrigo Peñailillo?

—(Ríe) El primer año fue un gran año de reformas de la Presidenta. Quizás faltó una cuota de unidad y trabajar más el binomio crecimiento-igualdad. Pero si vemos el relato final, fue un gobierno reformista que corrió la bandera en muchos ámbitos, como en educación… y ni hablar de la reforma al binominal que encabezó el ex ministro Peñailillo, que significó airear la política y un abrir el arcoíris político en todo el país.

—Con la perspectiva del tiempo, ¿Le parece injusto lo que ocurrió con él?

—No negaré mi amistad de muchos años con Rodrigo Peñailillo, pero no soy su vocero. Él está en su proceso personal, estudiando en EE.UU., pero las ideas basales del gobierno Bachelet, que eran las reformas estructurales e igualdad, se han cumplido y nos sentimos contentos de que esos resultados se hayan dado de esa manera. Rodrigo en su momento dará su opinión, pero yo me siento muy orgulloso de haber trabajado en un gobierno transformador que marcará la pauta de discusión política en Chile en 20 o 30 años más.

—El senador DC Andrés Zaldívar insinuó sentir que tenía lepra cuando lo criticaron por llegar al Consejo de Asignaciones Parlamentarias. ¿Sintieron algo similar cuando el principal representante de su generación tuvo que dejar el Gobierno?

—No, esto es una discusión que no está asociada a una persona.

—¿Y sus proyectos se impusieron?

—Cuando hablamos que hay una agenda transformadora, el proyecto tuvo resultados positivos. Queremos tener una mirada de futuro en un escenario de oposición donde se requiere que las fuerzas socialdemócratas de izquierda, centroizquierda, puedan avanzar en esa dirección (…) No soy vocero de Rodrigo, pero las grandes reformas están. Tuvimos una elección con un sistema distinto al binominal, se generó una reforma educacional, cambios en lo valórico. Pero lo que requerimos ahora es también incluir crecimiento económico con respeto a los trabajadores y al medioambiente, y sentar las bases de una sociedad igualitaria. Queremos defender las reformas.

—¿Peñailillo debería volver?

—El Frente que estamos impulsando es un referente totalmente nuevo, transversal. Rodrigo es mi amigo de años, pero está en una etapa distinta. Él verá si quiere retomar la política activa o no. Este Frente es algo nuevo y el ex ministro no está trabajando en esto.

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