Viernes 13 de Octubre de 2017

Martin Hilbert, experto en Big Data:

“La democracia trabaja con un ancho de banda ridículamente pequeño”

El alemán, que estará en el Festival Puerto de Ideas, apunta a que la política no está dando cuenta de los avances de la tecnología.

Por Martín Romero E.

A Martin Hilbert (39) le gusta dar el dato y lo dice más de una vez: si se pudiera poner toda la información que hay en el mundo, equivaldría a cerca de 9 mil pilas de libros que lleguen hasta el sol. Desde el estricto punto de vista técnico eso sería unos 10 zetabytes. (Para que se entienda, un zetabyte es un 1 con 21 ceros).

Alemán, pero asesor tecnológico de la Biblioteca del Congreso de EE.UU., profesor de la Universidad de California, Davis; y con dos doctorados —en Comunicaciones y en Economía—, Hilbert se especializa en Big Data y cómo se pronostican y guían procesos sociales, en especial en política. De esto hablará el próximo 12 de noviembre en el Festival Puerto de Ideas de Valparaíso. No será la primera vez en Chile: Hilbert vivió cerca de una década en Santiago cuando trabajó para la Cepal.

—Usted ha dicho que la tecnología se está usando para "lavar cerebros" desde el punto de vista político.

—Una vez que yo conozco tus miedos puedo manipularte; cuando conozco tus preferencias puedo manipularte. Si alguien tiene recursos, puede detectar tu comportamiento, identificar preferencias, es lo que hace online el marketing: el retail, Google, Facebook y los políticos. Obama gastó US$ 1.000 millones en crear un equipo con 40 ingenieros que se ocuparon de crear una base de datos con el perfil de 16 millones de votantes indecisos. Se valieron de distintas fuentes como Twitter, posts de Facebook, información sobre localización, consumo, gustos, etc. Armaron la campaña en función de eso y la estrategia funcionó: le permitió cambiar la opinión del 78% de la gente a la que le mandaron noticias y material de campaña a través de correo y redes sociales.

—Si recibo información que sólo refleja mi mirada del mundo, ¿esto pone en riesgo la riqueza social?

—Cuando una sociedad crece en complejidad, es común y natural que se creen grupos, ya que nuestras mismas capacidades de procesamiento de información biológicas no nos permiten mantener un diálogo con todo el resto. El tema, me parece, es que no tenemos mecanismos que nos aglutinen.

—¿Y cuáles serían esos mecanismos?

—La verdad es que ahí la Inteligencia Artificial nos da muchas oportunidades. Chile tiene elecciones dentro de poco y esa manera de detectar lo que la gente quiere es muy simplista. Hace 200 años, cuando se creó ese sistema, no se podía procesar más información que el voto hacia un determinado candidato. Hoy, sin embargo, se le podría decir a la gente: ‘contésteme estas 50 preguntas' y podríamos tener una opinión muy profunda de la gente y decir ‘la verdad es que a partir de esas respuestas el candidato que mejor podría gobernar el país es este'. En otras palabras, el Machine Learning: máquinas que detectan patrones y matices que nosotros ni siquiera somos capaces de ver. Si tú le das toda esa información a una máquina, la máquina puede aprender la opinión del pueblo.

"10 millones de algoritmos que escuchen tu opinión"

—¿Debiésemos comprender que la tecnología va a cambiar la democracia que hoy conocemos?

—Absolutamente. El voto hoy es un filtro de información muy simplista. ¿Cómo vas a estar obligado a votar por un candidato u otro? Si llamas a un call center, hay como 10 millones de algoritmos que te escuchan mientras hablas y detectan tu personalidad. En segundos, te clasifican en una de seis personalidades preestablecidas y eso lo usan para conectarte con un telefonista que tiene la misma personalidad que tú. Esto, duplica la satisfacción del cliente y se reduce el tiempo de la llamada a la mitad. Así las cosas, podríamos tener 10 millones de algoritmos que escuchen tu opinión política y después esos algoritmos pueden decir ‘esta persona quiere educación gratis, pero no cuando compita con recursos para la salud', por ejemplo. ¿Votar por uno de estos dos señores en segunda vuelta?, no hace falta. Reducir la riqueza de la información a un voto en un papel es una simplificación muy grande que tenemos en el sistema representativo. Hoy la democracia trabaja con un ancho de banda de procesamiento de información ridículamente pequeño.

—Sobre la Inteligencia Artificial, usted ha señalado que "nos descoloca que nos hablen de un chip en el cerebro, pero ya todos usamos tecnología para aumentar nuestras capacidades". Sin embargo, ¿hay un límite en la construcción de una superespecie que nos reemplace?

—¡Pero claro que nos podrían reemplazar! La evolución, en la mayoría de los casos, funciona por selección natural. Digo, es un peligro, pero es lo que hace la evolución en la gran mayoría de los casos: sólo los aptos sobreviven y si pasa eso, quizás nos demos cuenta de que no somos los más aptos. Sin embargo, creo que deberíamos apuntar a vivir en sinergia con la Inteligencia Artificial (IA). Y hay que dejar claro que ya nos hemos sumergido en ella: Hoy, el 80% de las decisiones en la bolsa están tomadas por la IA. Todas las decisiones de la red eléctrica están hechas por IA y el 50% de los segundos matrimonios en los EE.UU. comienza intermediado por un sitio de online dating que están hechos por IA. Es imposible deshacernos de ella; no me preocuparía tanto.

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