Jueves 21 de Septiembre de 2017

“La abogacía es un rubro poco amigable para la mujer”

La directora de Red MAD, Alejandra Pérez, y las pocas juristas destacadas en ránkings.

Por Ximena Bravo

Si abandonas, aunque sea temporalmente tu carrera, se te truncan las posibilidades"

Sólo cuatro mujeres figuraron entre los 117 abogados de primer nivel de Chile que destacó la última versión del ránking Chambers and Partners que mide a las principales firmas legales. Y si seguimos en el ámbito jurídico, hay sólo 8 mujeres como gerentas legales de las 100 empresas más importantes del país, según el ránking competidor The Legal 500.

Un fiel reflejo de lo difícil que es para las mujeres destacarse en su área de desarrollo profesional y alcanzar así espacios de poder.

Alejandra Pérez es una de las pocas mujeres que llegó a estos espacios de poder: es directora del laboratorio cosmético Davis, presidenta de Chile Global Angels (red de inversionistas ángeles de Fundación Chile), directora de la Fundación Luz que trabaja con la discapacidad visual y ella misma es inversionista ángel en empresas tecnológicas. Consciente de ser un bicho raro, fundó Red Mujeres Alta Dirección (Red MAD), una organización que busca aumentar la representación femenina en posiciones de alta competencia profesional como gerencias de primera línea, gerencias generales y directorios.

—¿Por qué es tan escasa la representación femenina en los lugares destacados de las firmas legales?

—Hay muchas abogadas, pero esta es una industria con jornadas laborales muy extensas, conozco hombres en estudios legales que trabajan hasta las 12 de la noche todos los días. Pertenece, junto con la minería, a los rubros poco amigables para la mujer.

—¿El costo de llegar arriba es muy alto?

—Por ejemplo, si para llegar a ser la top 3 de una firma legal o compañía, los sacrificios que hay que hacer son tan grandes, como las jornadas largas, lo que ocurre al final del día es que esos cargos se transforman en poco atractivos. Esto se va a transformar en un problema de retención de talento humano.

—¿Tanto así?

—Sí, porque lo mismo les está ocurriendo a los jóvenes. Los hombres de las nuevas generaciones tampoco están dispuestos a hacer esos sacrificios, porque se sienten más responsables de su paternidad y quieren hacer otras cosas, dedicar tiempo a su vida personal. Se viene un cambio cultural fuerte.

—¿Qué tipo de cambio cultural?

—La vida hoy es más cara, por tanto, con un sólo sueldo ya no se puede tener una buena calidad de vida. Si no cambian las organizaciones a sistemas más amigables con la vida privada, hará crisis a nivel general. Las organizaciones no han sido capaces de adaptarse aún y es más amplio que el tema de género.

—¿Se están quedando en el pasado las empresas? Los bufetes, por ejemplo, por ser antiguos, ¿tienen estructuras conservadoras y rígidas?

—Todavía tienen estructuras que responden a patrones culturales obsoletos como el hombre proveedor. Hay organizaciones que han hecho cosas interesantes como las auditoras, pero a otras les cuesta más.

—¿Entonces son las empresas, o en este caso los bufetes, los que impiden el desarrollo de carrera de la mujer?

—El año pasado encargamos un estudio que concluyó que para llegar a cargos de responsabilidad en organizaciones de cualquier tipo, las mujeres tienen que persistir y avanzar. Si abandonas, aunque sea temporalmente tu carrera, se te truncan todas las posibilidades.

—Aparte de la conciliación de familia y trabajo, ¿qué otros factores son escollos para que las mujeres destaquen?

—Somos malas para negociar: negociamos mal las rentas, los horarios, a diferencia de los hombres. El networking es otra desventaja: somos buenas para tener redes horizontales, mientras que el hombre construye redes verticales hacia cargos más altos. Esto dificulta la visibilización de la mujer y conseguir el apoyo de personas de arriba para ascender.

—¿Tiene que ver la autoimagen?

—Somos súper autoexigentes y no nos consideramos lo suficientemente capacitadas, empoderadas o competentes para un cargo X, a diferencia del hombre. Las mujeres tenemos que trabajar en creernos más el cuento.

En su mayoría mujeres:

Hay más de 40 millones de esclavos en el mundo

Más de 40 millones de personas vivieron como esclavos en trabajos o matrimonios forzados en 2016, en su mayoría mujeres y niñas, según el primer informe conjunto de grupos antiesclavitud como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el grupo de derechos humanos Walk Free Foundation y la Organización Internacional para las Migraciones.

La cifra representa un aumento de 23% respecto a los cálculos del 2012. "Es una cifra conservadora", dijo Andrew Forrest, fundador de Walk Free, a Fundación Thomson Reuters. "No puede capturar el alcance del horror de la esclavitud moderna", añadió.

El informe estima que 24,9 millones de personas trabajaron como esclavos en fábricas, construcciones, granjas y botes pesqueros, y como empleadas domésticas o trabajadoras sexuales, mientras que 15,4 millones de personas fueron obligadas a casarse y 152 millones de niños fueron víctimas de trabajo infantil.

Casi tres de cada cuatro esclavos eran mujeres o niñas, y uno de cada cuatro era menor. La esclavitud moderna es más frecuente en África, seguida de Asia y el Pacífico.

En los últimos cinco años, 89 millones de personas sufrieron de algún tipo de esclavitud moderna, con una duración de entre días y años, estimó el reporte. "Personas en trabajos forzados producen la comida que comemos y la ropa que usamos, y han limpiado los edificios en los que muchos de nosotros vivimos o trabajamos", dijeron los autores del reporte, enfatizando que el delito era común en todos los países. (Reuters)

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