Miércoles 20 de Septiembre de 2017

El derrumbe del otro modelo. Una reflexión crítica

Dar un soporte intelectual al cuestionamiento de las críticas al modelo de desarrollo de las últimas décadas es el propósito de este libro publicado por varios integrantes del IES, del cual extrajimos el prólogo escrito por Alejandro Fernández.

Una de las premisas que sustentan el trabajo del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES) es que ‘las ideas tienen consecuencias'. Esto significa que el destino de los países nunca está decidido: no es exagerado afirmar que éste se juega en cada deliberación pública relevante. De ahí nuestro énfasis en pensar de forma seria y rigurosa sobre los principales problemas del Chile actual. Frente a un debate público que, por desgracia, no siempre está a la altura de los enormes desafíos que enfrentamos, esta convicción se hace aún más urgente. En sus 10 años de historia, el IES se ha propuesto marcar un contrapunto, tomándose muy en serio las diversas discusiones que dominan la agenda, con honestidad intelectual y con la distancia que permite la sana independencia.

Con las movilizaciones sociales de 2011, la misión del IES adquirió especial importancia. Junto a las demandas estudiantiles surgió una fuerte crítica a los pilares que han sustentado el orden político y económico del Chile de las últimas décadas, desafiando con ello la calidad de la discusión política. Ya no se trataba sólo de un cuestionamiento acerca de la eficiencia o eficacia de las políticas públicas, sino esencialmente de una objeción en el plano de la justicia y legitimidad de nuestro sistema educacional y, más aún, de nuestro modelo de desarrollo en general.

La crítica no se quedó en "la calle". Ella afectó los niveles de aprobación y la capacidad de gobernar del Presidente Sebastián Piñera, y también la autoestima y la autocomprensión de la entonces Concertación. Este ambiente de crisis sirvió además de inspiración al mundo intelectual, que vio en él una oportunidad privilegiada para articular un diagnóstico del momento político y para proponer transformaciones profundas al sistema vigente. Tal fue el caso de un grupo de académicos e intelectuales ligados a la centroizquierda, que interpretó el malestar como expresión de un rechazo ciudadano al excesivo protagonismo del mercado en la provisión de ciertos bienes públicos. Esa premisa orientó las ideas y propuestas contenidas en "El otro modelo. Del orden neoliberal al régimen de lo público" (Debate, 2013), de Fernando Atria, José Miguel Benavente, Javier Couso, Alfredo Joignant y Guillermo Larraín. Aunque no es el único esfuerzo de este tipo (basta pensar, por ejemplo, en los textos de Carlos Ruiz Encina), esta obra resulta especialmente simbólica. Tal como podrá apreciar el lector, las principales ideas del libro de Atria y compañía fueron recogidas en el programa y en la narrativa política del segundo gobierno de Michelle Bachelet. Tras las grandes transformaciones que prometió la Nueva Mayoría, y en particular en las reformas tributaria, educacional y constitucional, subyacen la retórica y los planteamientos de este libro (los que, dicho sea de paso, también guardan estrecha relación con el discurso y las propuestas del Frente Amplio, liderado por los diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson).

Si bien la crítica a estas reformas ha sido transversal en el espectro político, ha surgido en cierta parte del oficialismo una explicación que se ha transformado casi en un lugar común: más allá de las deficiencias de gestión e implementación, el diagnóstico que las inspiró seguiría siendo plenamente válido. Tanto la derecha política como algunos sectores afines a la antigua Concertación han reaccionado con fuerza ante esta idea. En su opinión, los problemas del actual Gobierno serían el fruto de dificultades bastante más profundas. Considerando que 2017 es año de elecciones presidenciales y parlamentarias, es previsible que el debate público de los próximos meses tenga como uno de sus ejes principales la cuestión de las reformas. Si para algunos la solución consiste en radicalizarlas, para otros conviene hacerlas más graduales, reorientarlas o derechamente revertirlas. En cualquier caso, oficialismo y oposición hoy enfrentan el mismo desafío: para estar en condiciones de adoptar una posición responsable al respecto, es imprescindible poner atención no sólo a los problemas de ejecución, sino también (y sobre todo) al marco teórico que inspiró ese ambicioso plan de transformaciones.

Ayudar a desarrollar esa tarea es el propósito de "El derrumbe del otro modelo. Una reflexión crítica". En este libro se reúnen textos de investigadores del IES y también de otros académicos e intelectuales que comparten algunas de nuestras inquietudes. Como podrá comprobar el lector, hay entre ellos una relativa diversidad, pues convergen tradiciones liberales, conservadoras, nacionales y socialcristianas, pero también un ethos común que le otorga unidad al texto. El diagnóstico compartido que subyace a todos los capítulos puede resumirse como sigue. Por un lado, las ideas tienen consecuencias, y la acción política siempre remite, en último término, a una compleja articulación entre la teoría y la práctica. Por otro, los problemas del Gobierno actual se encuentran, primariamente, en el plano del diagnóstico y de las ideas políticas que han movido sus acciones. Es importante dejar esto en evidencia, no sólo porque algunos creen que las dificultades han sido única o principalmente de gestión e implementación, sino también porque, tal como intuyen los autores de "El otro modelo", nuestro país necesita cambios que ayuden a superar las tensiones y desafíos actuales; sólo que no aquellos sugeridos en ese libro. Todo esto exige precisar el diagnóstico de los problemas y tensiones que enfrenta nuestro país y advertir los errores y aciertos de aquel texto.

Con ese propósito, en el primer capítulo, titulado "El otro modelo y la disputa por el sentido de lo público", Pablo Ortúzar describe el escenario en que el libro de Atria y su equipo llegaron a convertirse en la principal influencia intelectual del programa de gobierno de la Nueva Mayoría. Muestra cómo, a medida que el gobierno de Bachelet perdía adhesión, los autores de El otro modelo fueron desmarcándose de él, pese a haber integrado e influido en los grupos programáticos de la campaña de la candidata. Gran parte de los problemas de Bachelet, explica Ortúzar, se remontan a una dificultad anterior: la confusión conceptual entre lo estatal y lo público. Aunque más sofisticada que el estatismo sesentero, la propuesta de "El otro modelo" no lograría desprenderse de varios de sus problemas y contradicciones. El verdadero "régimen de lo público" no es el régimen del Estado, concluye el antropólogo social, sino el régimen de la sociedad civil.

En el segundo capítulo, titulado "El mercado y El otro modelo: crónica de un fracaso anunciado", Daniel Mansuy se refiere a uno de los puntos centrales del libro de Atria: su comprensión del mercado. La incapacidad de articular un proyecto que interprete el Chile actual se explicaría en su ambición mimética respecto de "El ladrillo", texto fundacional del modelo económico impulsado por el régimen de Augusto Pinochet. La referencia explícita a este último libro estaría lejos de ser trivial. Mansuy acierta en identificar cómo ese gesto cargado de simbolismo le impide a este grupo de intelectuales comprender adecuadamente la realidad que buscan diagnosticar. Al mismo tiempo que se achacan prácticamente todos nuestros males al mercado, se busca radicalizar sus aspectos en apariencia liberadores. En este trabajo se advierte además la siguiente paradoja: "El otro modelo", a la vez que critica la lógica económica, necesita de un mercado funcionando a su máxima capacidad para financiar y sustentar las reformas que propone. Todo ello le impediría hacerse cargo de los desafíos actuales del mercado y su relación con la sociedad civil.

En el tercer capítulo, "El problema constitucional: entre la reforma y la revolución", Claudio Alvarado analiza críticamente el discurso constitucional y el proceso constituyente impulsado por el gobierno de la Presidenta Bachelet. Para desarrollar su argumento, el autor revela la estrecha relación que existe entre aquel proceso y las ideas políticas e institucionales de "El otro modelo" y, en particular, de Fernando Atria. Tras identificar sus principales tesis, Alvarado explica cómo ellas derivan inevitablemente en un camino refundacional. El capítulo, no obstante, concluye argumentando que el mejor antídoto contra esa aproximación es un sano reformismo institucional, sugiriendo algunas propuestas programáticas y políticas en ese sentido.

En el cuarto capítulo, Matías Petersen centra su atención en la justificación política y moral de los derechos sociales, universales y gratuitos, propuestos por "El otro modelo". En este ensayo, titulado "Sobre derechos sociales, universalismo y realización recíproca", el autor cuestiona la supuesta distancia que existiría entre el "régimen de lo público" y las corrientes individualistas y liberales, mostrando que su propuesta de derechos sociales puede traer efectos indeseados incluso asumiendo las premisas de sus propios autores. El autor se refiere también a la omisión de la sociedad civil en el esquema institucional de Atria, demostrando la importancia y pertinencia de enfoques menos reduccionistas. Luego de explicar por qué resulta extremadamente compleja la convergencia entre la perspectiva socialcristiana y los planteamientos de Atria, el artículo sugiere un modo alternativo de comprender el ideal de la realización recíproca y también algunos ejemplos concretos en esa línea.

En el capítulo "Educación pública e historia", Josefina Araos advierte la simplificación que subyace al diagnóstico de "El otro modelo" en lo referido a educación escolar. Araos señala que las premisas que inspiraron la reforma educacional del actual Gobierno descansan sobre la idea de que la lógica del mercado es la responsable única o principal de las desigualdades que exhibe el sistema educativo chileno. Desde ese prisma, sólo bastaría desplazar al mercado para que estos problemas logren ser superados. La historiadora confronta y desmiente esta idea desde un estudio riguroso de nuestro pasado. Revisando la historia de la escuela pública chilena, este capítulo deja en evidencia cómo la desigualdad y segmentación han sido un problema de larga data al interior del sistema educacional, siendo responsable de esto en muchos sentidos el propio Estado. El Estado moderno, concluye la autora, tiene sus propias limitantes y exclusiones, y en eso la historia chilena es elocuente.

El sexto capítulo, de Manfred Svensson, nos recuerda que el debate de los últimos años relegó otros temas a la invisibilidad, particularmente la sociedad civil y la familia. El autor hace hincapié en esta falencia en su artículo "Una gran ausente: la filosofía pública de la familia". Señalando la urgencia por repensar las prioridades políticas, Svensson llama a recuperar la relevancia que tiene la sociedad civil en general, y la familia en particular, cuyo olvido resulta patente en el discurso de "El otro modelo", que paradójicamente apunta a la fraternidad social como uno de sus objetivos cruciales. La familia, según Svensson, ha sido reducida a su dimensión afectiva, ignorando su dimensión institucional. Esta falta de reflexión se hace patente y necesaria en otras discusiones relacionadas, que afectan fundamentalmente a los más vulnerables, tal como hemos visto a propósito del Sename; discusiones que desde el prisma de "El otro modelo" difícilmente lograrán ser prioridad.

Finalmente, Hugo Herrera cierra este libro con un epílogo titulado "¿Reforma o revolución? Notas sobre las distintas izquierdas". El autor explica cómo tras lo sucedido con "El otro modelo" y el devenir político de los últimos años es posible identificar distintas corrientes dentro de la actual izquierda chilena. En principio, asomarían dos familias: la republicana y la revolucionaria, pero luego Herrera advierte tres vertientes dentro de la nueva izquierda política. Por último, se refiere a la izquierda propiamente revolucionaria, con quienes discute dos premisas. La primera guarda relación con su progresismo filosófico, que asume una visión profética, y la segunda apunta al discurso centrado excesivamente en la deliberación generalizante y asambleísta, que violenta perjudicialmente a las personas y sus comunidades.

Como puede verse, a lo largo de estas páginas el lector encontrará un análisis crítico del diagnóstico y las ideas que propuso la Nueva Mayoría para gobernar el país. Se trata de una reflexión rigurosa y que, por lo mismo, también reconoce los elementos plausibles de aquel diagnóstico. Por dar un par de ejemplos, tras las movilizaciones de 2011 o las más recientes sobre las pensiones y las AFP, subyacen problemas reales, relativos al endeudamiento de las familias y la calidad de la educación, en el primer caso, y a las bajas pensiones de buena parte de la población nacional, en el segundo. De hecho, y tal como adelantamos, los autores del libro que aquí presento tienen la convicción de que Chile necesita con urgencia reformas en áreas importantes de la vida social. Si los sectores de centro y de derecha no desean que primen en el país propuestas revolucionarias y refundacionales, necesitan estar atentos y comprender los desafíos que enfrenta el país. Esto implica anticiparse y tratarlos con la prontitud, el compromiso y la seriedad que requieren. Una actitud puramente reactiva, que pretendiera mantener el statu quo, no sólo implicaría desatender graves problemas y urgencias sociales, sino también constituiría un severo error político, que bien podría generar las condiciones para el auge de propuestas radicales o populistas, todas dañinas para el país. A nivel latinoamericano, Chile fue un ejemplo a la hora de retornar a la democracia; proceso que además se vio acompañado de una economía fuerte, capaz de disminuir progresivamente la pobreza y dar mayores oportunidades a los chilenos. Sin embargo, el reconocimiento de esa realidad no puede llevarnos a ignorar las tensiones objetivas que ha generado este proceso de modernización. Piénsese, por ejemplo, en los altos niveles de desigualdad y de desconfianza entre las personas y las instituciones, la segmentación territorial y educacional de la capital, las diferencias de oportunidades vitales entre Santiago y el resto de las regiones, y la existencia de grandes grupos excluidos o vulnerables, como los niños del Sename, la tercera edad y una parte significativa de la llamada clase media. Por todo ello, resulta fundamental contar con un diagnóstico adecuado, y por eso también es relevante mostrar las deficiencias de proyectos como los contenidos en "El otro modelo".

Agradezco a todos quienes han hecho posible la publicación de este libro. Especialmente a los autores de los capítulos que siguen, pues trabajaron con un rigor y agilidad dignos de ser destacados; y por supuesto al equipo del IES, sin el cual este trabajo no habría visto la luz.

(Continúa a la vuelta)

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