Sábado 12 de Agosto de 2017

Bocas del Toro

Casas de botellas: el inusual plan de reciclaje en Panamá

La iniciativa privada busca reutilizar la basura que dejan los miles de turistas que llegan anualmente a las islas del norte.

Por Diego Figueroa J., desde Panamá

Cada turista se queda al menos 3 días y se toma mínimo una botella de agua diaria. Saquemos la cuenta..." Robert Bezeau.

El castillo tiene cuatro pisos, mide casi 15 metros y está construido con 44 mil botellas de plástico. Está ubicado en medio de la selva, a los pies de la carretera que lleva a playa Estrella en el archipiélago panameño Bocas del Toro.

No es de juguete ni es parte de una escenografía: tiene habitaciones verdaderas, escaleras y hasta un bar en la azotea. La idea fue de Robert Bezeau, un canadiense de 67 años que vive ahí, en la isla Colón, desde 2009. Lo construyó y lo bautizó como el Castillo de la Inspiración, porque este edificio es sólo el anzuelo para lograr tener la atención de la gente.

"El sueño es construir una aldea, un barrio donde sólo haya casas, residencias, hechas de botellas. De esta manera limpiamos la isla y armamos casas más baratas", dice. Su anhelo está tomando forma y hace seis meses llegó la primera familia a vivir en una de ellas.

Construir casas

"Cuando llegué a vivir acá descubrí que el principal problema era la basura. Aunque hubiese quemas nunca se terminaba de eliminar todo los residuos que los miles de turistas dejan. Entonces decidí que tenía que hacer algo si quería que el lugar elegido para vivir tras mi jubilación siguiera siendo hermoso", explica Bezeau.

El canadiense explica que le pagó a un grupo de jóvenes para que recogieran las bolsas de basura de toda la isla. Las llevaron a su parcela de 33 hectáreas y se dedicaron a clasificarla. El cerro más grande, por lejos, fue el de las botellas de plástico. "Dije: algo tenemos que hacer".

Para Robert hoy la situación en la isla es crítica: "Cuando compras un agua también compras una botella. Acá llegan miles de turistas al año. Cada uno se queda al menos tres días y se toma mínimo una botella de agua diaria. Saquemos la cuenta... ¿Qué pasa con esos envases cuando terminan? Los tiran. Y finalmente acá se queman o se botan al mar. O sea, o destruye el aire, o la vegetación o la vida marina", reclama.

Su primera idea fue hacer una isla flotante: llenar bolsas con botellas y sobre ellas instalar un piso de madera. Tal como la que hoy existe en la Riviera Maya mexicana, cerca de Isla Mujeres. "Pero luego pensé que cualquier botella que se encontrara relativamente cerca del lugar iba a ser mi culpa: la gente podía decir que se estaban soltando y que yo estaba contaminando el mar en vez de limpiándolo".

Entonces, dada su experiencia en el rubro de la construcción, se le ocurrió la idea de las casas.

"Aunque la gente piensa que puede ser más calurosa, para nada, mire lo fresca que es. Además es antisísmica y muy resistente. Suena muy loco, pero a nosotros hasta se nos olvida que vivimos en una casa de botellas", cuenta Jeff mientras golpea los muros de su hogar. Él, su esposa y su hija viven allí desde principios de año. Le compró a Robert uno de los 46 lotes de terreno en los que el canadiense dividió su parcela, e hizo trato directo con los maestros que saben construir con botellas. Pagó cerca de 150 millones de pesos por una casa de dos pisos con 300 metros cuadrados y cerca de 200 metros cuadrados de terreno donde puede sembrar.

La academia

Pero ahora el canadiense quiere ir más allá y tiene otro proyecto en mente. El próximo mes comenzará una campaña de recolección de fondos que le permitirá dos cosas: pagarle a la gente por cada botella que recoja en la isla y se la lleve al castillo; y crear una escuela de construcción, una academia. "Quiero que vengan personas de todo el mundo, de lugares pobres o de otros que tengan este mismo problema de la basura, que se capaciten gratis acá y vuelvan a sus aldeas a aplicarlo", cuenta. Asegura que ya lo contactó desde Camerún una dirigenta vecinal que vio su proyecto en internet y quiere imitarlo. Ella es una de las primeras personas inspiradas por el castillo.

Legos de botellas

¿Cómo se hace una casa de envases desechables?

"Imagine que es un edificio de legos. Se arman paneles de distintos tamaños, rectangulares o cuadrados, con alambres de fierro y eso se rellena con botellas. Entre 120 y 300 cada panel. Estos se van juntando, ensamblando, y se arma la estructura de la casa, con el diseño que uno quiera, y se cubre luego con cemento. Los cimientos y el techo se construyen igual que en cualquier otra obra", explica el creador del proyecto. Para la casa de Jeff, cuenta, ocuparon casi 30 mil botellas: "¿Dónde estaría todo ese plástico ahora? Esparcido por la isla o en el fondo marítimo, matando a los peces que lo confunden con alimentos", dice.

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